El proceso de ajuste del Frente y el alivio del Acuerdo

Por Juan Bolívar Díaz

      Tal vez la incorporación definitiva del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) a la campaña electoral, anunciada para esta semana, logre dar nueva vitalidad al largo proceso hacia los comicios del día 30, que cada vez más parece atrapado en la vanalidad, la violencia verbal y la falta de discurso de los contendientes.

      La novedad de la tercera semana para la segunda vuelta electoral, en la cuenta regresiva, fue el alivio registrado en las filas del Acuerdo de Santo Domingo, que logró salir de la defensiva en que se situó desde la frustración que significó para sus integrantes no haber logrado la meta de ganar en la primera vuelta el 16 de mayo.

      Lo peor de esta campaña electoral parece ser el alto nivel de encono que está generando un debate fundado más en los insultos y la denostación de los contrincantes que en las propuestas programáticas o los planteamientos ideológicos, desatando las pasiones caribeñas y dividiendo familias, amigos, grupos sociales y la nación misma, casi mitad a mitad; porque todos los observadores parecen coincidir en que el resultado de la votación será bien estrecho.

Alivio en el Acuerdo

      La semana pasada marcó un gran alivio en las huestes del Acuerdo de Santo Domingo, desde el martes, cuando se conoció el resultado de la segunda encuesta Gallup-Rumbo que situó al doctor José Francisco Peña Gómez en un virtual empate (49-50 por ciento) con el doctor Leonel Fernández en las preferencias electorales. El balance de 44-55 por ciento arrojado por la primera encuesta para la segunda ronda configuraba un panorama desastroso y sembró fuertes corrientes de pesimismo en algunos sectores.

      Pero tal como parece haber mostrado la encuesta, el impacto del acto de proclamación del Frente Patriótico pareció negativo para sus promotores, sembrado algún nivel e desconcierto, lo que permitió a los acuerdistas salir de la defensiva.

      Las repercusiones del encuentro de Peña Gómez con el vicepresidente Jacinto Peynado contribuyeron a su estrategia de dividir el bloque peledeista-reformista, mientras cada vez son más los antiguos seguidores de éste que se incorporan a la campaña del Acuerdo de Santo Domingo, especialmente los que integraron el Proyecto Presidencial Peynado.

      Aunque siguió diciendo que no respalda a ninguna de las dos candidaturas, el excandidato presidencial reformista expresó por primera vez que votará en los comicios del día 30, tras su largo encuentro de dos horas con Peña Gómez, y un día después de haberse declarado en Santiago «ciego, sordo y mudo», la similar afirmación del doctor Balaguer, horas después de haberle dejado plantado en el mitin de San Cristóbal, a mediados de marzo pasado.

      Otro factor que favoreció la candidatura del PRD y sus aliados fue la destitución del Jefe de la Policía Nacional, general Enrique Pérez y Pérez, que se inscribió como un éxito de sus denuncias de atropellos y un fracaso de la redada de los que no portaban la cédula de identidad y electoral. Los acuerdistas habían recomendado a los suyos que no llevaran sus cédulas, cuando se produjeron las primeras denuncias, tres semanas atrás, de que algunos estaban siendo despojados de las mismas, mientras dirigentes reformistas y del PLD las justificaban en sus denuncias de que los acuerdistas las estaban comprando.

      Las redadas concluyeron sin que las autoridades pudieran presentar un solo caso de dirigentes del Acuerdo de Santo Domingo detenidos por compra del documento de identidad, aunque la policía realizó decenas de allanamientos. En cambio, la institución hubo de entregar a la Junta Central Electoral cientos de cédulas para ser devueltas a quienes se las habían incautado, según publicó el Listín Diario el lunes 17.

      Otro factor de la ofensiva perredeista que le dio frutos fueron sus denuncias sobre uso de recursos estatales en la campaña electoral, lo que hubo de rebatir el doctor Leonel Fernández, tras su entrevista con el Presidente Balaguer la noche del jueves 13, al informar que había solicitado al mandatario y aliado que no se empleara ningún recurso estatal en beneficio de su candidatura.

La maquinaria reformista

      Al caer la semana, la maquinaria reformista seguía sin incorporarse plenamente a la campaña electoral. Pero el viernes, tras una reunión con los dirigentes de su partido en el Palacio Nacional, el Presidente Balaguer integró las comisiones de alto nivel que se integrarán a la campaña del Frente Patriótico. La Comisión Nacional de Campaña quedó integrada con los más altos dirigentes reformistas, encabezados por el presidente en funciones Donald Reid Cabral y el secretario político Federico Antún.

      La Comisión Electoral la encabezan los doctores Leonardo Matos Berrido y Juan Esteban Olivero Féliz, ambos de amplia experiencia en la materia y hasta hace poco rechazados por el PLD. Cuando el primero fue llevado a la Junta Central Electoral en 1992, el profesor Juan Bosch pidió la disolución del partido y al doctor Leonel Fernández le tocó llevar la impugnación hasta los tribunales de la República. Olivero Féliz fue el que entrecomilló el «triunfo» electoral de Balaguer en los comicios de 1990, disputados con el profesor Bosch.

      No menos embarazosa para algunos peledeistas de cara a la opinión pública puede resultar la Comisión de Apoyo Financiero, integrada entre otros, por el Secretario de Estado de Finanzas, Roberto Martínez, y el administrador del Banco Agrícola Adriano Sánchez Roa, junto a varios beneficiarios de los contratos de construcción del gobierno, lo que de inmediato fue denunciado por el doctor Peña Gómez.

Contradicción táctica

      A la luz de los efectos que parecen haber tenido la alianza PLD-PRSC, a los promotores de Leonel Fernández les parece mejor táctica que cada partido haga su campaña por separado, para no alborotrar más el anti-balaguerismo de cerca del 60 por ciento del electorado. Los peledeistas no han mostrado mayor interés en la conjunción de esfuerzos, después del acto constitutivo del Frente Patriótico, el 2 de junio. Ello es coherente con su persistente afirmación de que se trata de una simple adhesión de los reformistas a sus candidatos.

      Sin embargo, tal posición puede estar en contradicción con la creciente dispersión y disgustos en los mandos medios y las bases del PRSC, que no acaban de ver cuáles serían sus beneficios en una alianza tan «desinteresada» y que podría consagrar a su partido como el tercero en las próximas lides electorales. Sobre todo si el PLD gana las elecciones de junio, ya que resulta obvio que el PRD encarnaría la oposición.

      Por el medio está también el interés del liderazgo reformista de mostrar su fuerza en esta campaña, de colocarse en posición de reivindicar la posible victoria y de reclamar sus derechos cuando ya no sea necesario presumir de desinteresados.

Esperen la ofensiva

      Los informes disponibles indican que para las últimas dos semanas de la campaña los gobiernistas tienen reservadas una gran ofensiva política, con gran despliegue publicitario y financiero. conscientes de que una parte de sus bases sólo se mueve con dinero, y mucho dinero, a lo que han sido acostumbrados.

      Si las encuestas y los análisis políticos siguen mostrando una lucha cerrada, los peledeistas tendrán que hacerse de la vista gorda, dejar que los reformistas ocupen el espacio que creen necesario y que jueguen abiertamente hasta con los recursos estatales, que es su norma. Ya el lunes, el secretario de finanzas del PRD, arquitecto Eduardo Selman, dijo por televisión que él sólo es responsable de las finanzas para mantener el partido, no de los gastos de la campaña, y que los peledeistas no pueden ser responsabilizados de todas las acciones del PRSC.

      La maquinaria electoral del reformismo y su capacidad para utilizar los recursos del gobierno no pueden ser subestimados por sus opositores. Les pueden permitir recuperar una parte de los militantes que han estado emigrando para el Acuerdo de Santo Domingo o declarándose en rebeldía. Aún de los que se han juramentado. Ni hablar de aquellos que están reclamando hasta el pago de deudas como condición para incorporarse nuevamente al carro colorado «a paso de vencedores».

      La contraparte de esa ofensiva será el incremento de las denuncias de parte del Acuerdo de Santo Domingo y de los sectores independientes que no son indiferentes ante los abusos del patrimonio público en las campañas electorales. Pero Peña Gómez corre el riesgo de quedar atrapado en la denuncia, sin retomar las propuestas alternativas a la continuidad relativa que implica el triunfo del Frente Patriótico. En contra, tendrá la desventaja en recursos financieros.

      Todo indica que peledeistas y peredeistas seguirán hasta el fin de la campaña disputándose el voto de los reformistas. Los primeros a través de su pacto con la cúpula dirigencia. Los otros explotando las incoformidades e intereses de las bases.

Profundas divisiones

      En sectores pensantes de la nación aumenta la preocupación por la profundidad de la división en dos de la sociedad dominicana que se registra en este proceso electoral, especialmente por el requerimiento de la mayoría absoluta para elegir Presidente de la República.

      Los 45 días que separan las dos votaciones, tras una campaña electoral de más de un año, que comenzó apenas meses después de haberse conjurado la crisis post-electoral de 1994, han resultado cuesta arriba en todas las direcciones, especialmente al originar parálisis de actividades productivas, disminución del circulante y aumento de la demanda de divisas.

      Al no debatirse diferencias ideológicas de fondo, más allá del rechazo al autoritarismo, al fundarse la confrontación en acusaciones y denostaciones de los principales actores políticos, destrozados los cánones éticos en la actividad política, las pasiones tienden a desbordarse, rompiendo los diques que contienen las relaciones familiares, sociales y laborales. Y aumentan los temores de que irrumpa la violencia física, estimulada por dosis de violencia verbal que no han respetado ni a los muertos colectivamente llorados.-