El PRD deberá aplazar su convención para 2005

Por Juan Bolívar Díaz
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En los ámbitos pensantes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) existe la convicción de que tienen que desarrollar un profundo proceso de autocrítica y renovación democrática como condición indispensable para recuperar el espacio perdido durante su reciente gestión gubernamental.

Por esa razón hay quienes consideran que es precipitada la convocatoria para el próximo mes de noviembre de una convención nacional que tendría como tarea fundamental una reforma estatutaria y la renovación del liderazgo de la organización, lo que no ocurre desde 1990.

Una consulta a las bases perredeístas que sería puesta en marcha este fin de semana parece en la dirección correcta, pero sus resultados requerirían un amplio espacio de tiempo para procesarlos y discutirlos, lo que conlleva aplazar la convención para la primavera del próximo año.

¿Convención en un mes?

Aún entre quienes trabajan en el proceso organizativo de la convención nacional perredeísta llamada a renovar sus cuadros directivos desde los comités de base hasta el Comité Ejecutivo Nacional, existe la convicción de que será imposible efectuarla el próximo mes de noviembre, como se ha anunciado.

Aún desde el punto de vista puramente organizativo será imposible materializar las convenciones de base, zonales y municipales y la nacional en el curso de las 8 semanas que restan para el final de noviembre y tampoco para diciembre, considera el doctor Tirso Mejía Ricart, uno de los perredeístas elaboradores de estrategias.

Mejía Ricart cree que sería un suicidio político precipitar ese proceso sin realizar una revisión a fondo de las causas de la caída del PRD a un tercio del electorado nacional en los comicios presidenciales de mayo pasado, situación sólo comparable a la de 1990, cuando las divisiones internas relegaron al partido blanco a una tercera posición, con el 24 por ciento del sufragio.

En las actuales circunstancias el perredeísmo atraviesa por una situación de desventaja en relación a 1990, y es que ahora carece de un líder capaz de reunificarlo, como lo fue entonces el doctor José Francisco Peña Gómez.

Tirso Mejía cree que la generalidad de los dirigentes de su partido está consciente de que la convención tendrá que ser aplazada para el próximo año, y recuerda que nunca esa organización ha logrado realizar una convención en la primera fecha escogida. Su preocupación es que se pueda concretar en los primeros meses de 2005, porque más tarde estaría afectada por los preparativos para las elecciones congresionales y municipales del año siguiente.

La doctora Milagros Ortiz Bosch, otra de los estrategas del PRD, preside la comisión organizativa de la convención y es una de los que ha planteado la necesidad de un proceso de renovación a fondo, imposible de canalizar en muy corto tiempo. En el mismo sentido se han pronunciado otros dirigentes como los doctores Virgilio Bello Rosa, Ivelisse Prats de Pérez y Enmanuel Esquea.

La sola habilitación del padrón de militantes del partido tomaría varias semanas, si se quiere evitar que la convención se convierta en un nuevo elemento de confrontación interna, reconocen algunos dirigentes. Por de pronto el listado de militantes ha sido sometido a prueba recientemente en 6 municipios.

 Consulta en marcha

Diversas fuentes perredeístas coinciden en señalar la existencia de una fuerte efervescencia en los niveles medios y bajos de la dirección y militancia, que se estaría manifestando en encuentros municipales que se vienen realizando con miras a la convención. Milagros Ortiz Bosch no oculta que se siente entusiasmada con el proceso de renovación democrática y plantea la necesidad no solo de una recomposición del partido, sino también de reconexión con la sociedad.

Hace dos semanas tuvo efecto en Santiago un encuentro regional al que fueron invitados dirigentes del Partido Socialista Obrero Español, del Partido Reviolucionario Democrático de Panamá y del Partido Revolucionario Institucional de México para que expusieran cómo pudieron recuperarse de sus respectivas derrotas electorales.

Allí se habrían producido fuertes advertencias sobre la necesidad de renovación de la dirección del PRD, como ocurrió, por ejemplo en España, donde el candidato derrotado en las presidenciales del 2000, el secretario general del PSOE Joaquín Almunia, reaccionó de inmediato renunciando al cargo y a toda aspiración presidencial. Lo mismo que el expresidente Felipe González, el exvicepresidente Alfonso Guerra y otros dirigentes se retiraron para dar paso a una nueva generación de dirigentes. Así emergió José Rodríguez Zapatero para convertirse este año en presidente de España.

La comisión organizadora de la convención perredeísta se propone poner en marcha este fin de semana una consulta formal a las bases, mediante un cuestionario que esperan sea respondido por 200 ó 300 mil militantes de todos los municipios.

Los cuadros que conducirían el cuestionario serían entrenados este fin de semana para realizar la consulta el 9 y 10 de octubre. Incluye 40 preguntas que van desde la identidad ideológica del partido, a sus fortalezas y debilidades, la actuación de sus líderes y las causas de la reciente división y reformas que requiere la organización.

Urgen reformas previas

Una comisión presidida por el doctor Milton Ray Guevara trabaja en la elaboración de un proyecto de reformas estatutarias para ser sancionadas por la convención nacional, pero hay quienes creen que algunas deberían adelantarse, mediante acuerdos del Comité Ejecutivo Nacional (al amparo de los artículos 123-125) para que los principales cargos del partido, como presidente, secretario general, y los secretarios nacionales de organización, educación y asuntos electorales sean electos directamente por las bases.

Para el próximo miércoles está programado un seminario con los miembros del Comité Ejecutivo Nacional para discutir el proceso. La doctora Ortiz Bosch considera que debe celebrarse una sola elección, con boletas múltiples, para escoger los dirigentes zonales, municipales y nacionales, en vez de convenciones sucesivas como ha sido tradicional.

Tony Raful adelantó a principios de esta semana la celebración del seminario, por acuerdo de la Comisión Política y reveló que en el mismo se conocerían los 27 temas centrales que definirán los nuevos lineamientos políticos y estratégicos del perredeísmo.

Entre las reformas que consideran está el cambio de la concepción original perredeísta del comité de base para instituirlo por mesas o colegios electorales, sistema iniciado en el país por el Partido Reformista y adoptado recientemente por el gobernante Partido de la Liberación Dominicana.

También está pendiente una descentralización del Comité Ejecutivo para darle una integración proporcional a la militancia en el interior del país. Hasta ahora la gran mayoría de sus integrantes residen en la capital, constituyéndose en “una cúpula política privilegiada y a menudo descontextualizada del sentimiento de las bases”, como lo definía un estratega.

Transformación o muerte

Entre los dirigentes perredeístas predomina la corriente de los que creen que no hay que hacer ninguna catarsis, ni mayores reformas, deslumbrados porque el Partido de la Liberación Dominicana no lo hizo tras su fuerte derrota electoral del 2000, cuando sólo consiguió el 24 por ciento del sufragio, y cuatro años después pudo volver al poder.

Virgilio Bello Rosa se dio por enterado de esa corriente y advirtió que están equivocados, porque sin una profunda renovación el PRD no podrá recuperar el crédito perdido ante el electorado. El destacado abogado planteó esta semana por Teleantillas que si el PLD fracasa, sobrevendría una crisis de todo el sistema partidista, a menos que las organizaciones de oposición se renueven considerablemente.

Una diferencia substancial con la experiencia vivida por el PLD es que al final de su gobierno, aunque había problemas económicos, eran manejables, como se demostró. Muy distante de la profundidad de la crisis financiera dejada por el gobierno de Hipólito Mejía.

Otra diferencia importante es que mientras el PLD pudo preservar su unidad, en el PRD hay un importante fraccionamiento representado por Hatuey de Camps y sus seguidores que ocupan hasta la casa nacional del partido. Y en varios de los dirigentes predominan actitudes grupales que incentivan la confrontación interna

El problema de la reunificación del PRD es uno de los temas pendientes de discutir, que muchos quieren evadir, pero que salta por donde quiera. Bello Rosa es de los que creen que deberían abrir el proceso convencional hasta a los disidentes que encabeza Hatuey de Camps, desde luego partiendo de que se garantice la expresión democrática de las bases.

Sin profundas transformaciones el partido blanco seguirá lastrado por incoherencias y rebeliones como la protagonizada por la mayoría de sus senadores que desoyeron la posición de la dirección que pidió se honrara el tratado de libre comercio con Estados Unidos, negociado por el gobierno perredeísta, rechazando el impuesto del 25 por ciento a los productos elaborados en base a sirop de maíz.

Tampoco será eficaz la reacción del presidente del partido, Vicente Sánchez Baret, quien amenazó a los senadores con sanciones que sólo servirían para profundizar las diferencias.

Si los dirigentes y militantes del PRD no parten del reconocimiento de la realidad de que su partido está en crisis, no habrá transformaciones de fondo y las perspectivas para ellos serán difíciles en el futuro próximo.

Sólo esa posición excesivamente optimista y alejada de la realidad puede conducir a una precipitación en noviembre de la convención perredeísta, sin previas reformas que garanticen la expresión democrática que abandonó la organización política. Implicaría una reafirmación de la actual dirección y del camino a la dispersión.-