El ascenso de Danilo en la encuesta Penn

Por Juan Bolívar Díaz
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Buenas  noticias para el candidato Danilo Medina, reconociéndose que la Penn, Schoen and Berland, entre encuestadoras más acreditadas  en República Dominicana aunque  esta vez  presenta inconsistencias y preguntas sesgadas o “no neutrales”.

La encuesta Penn, Schoen and Berland (PSB) publicada esta semana por los servicios informativos del canal 7 muestra un ascenso de Danilo Medina en las preferencias electorales y una caída de Hipólito Mejía, colocándolos en un empate técnico, aunque con dos puntos de ventaja para el peledeísta.

Por tratarse de una de las firmas encuestadoras más acreditadas y la pionera en el mercado electoral dominicano, hay que ponerle atención a sus datos, aunque esta vez presenta importantes inconsistencias y contiene preguntas sesgadas o no neutramente formuladas.

  Buena noticia para Danilo.  Los resultados de la encuesta PSB realizada entre el 12 y el 18 de enero en curso arrojan una buena noticia para el candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Danilo Medina, ya que es la primera vez que saca ventaja en una de las dos encuestas más acreditadas del mercado electoral dominicano, al registrar la preferencia del 46 por ciento de los encuestados, frente al 44 de Hipólito Mejía, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), quien obtuvo amplia ventaja tanto en la anterior de esta firma como en las de Gallup-HOY, las  más antiguas y de mayor credibilidad en tres décadas de encuestas políticas en el país.

La diferencia de apenas dos puntos entre ambos candidatos es un empate técnico, ya que el margen de error de esta encuesta está cifrado en más o menos 3.1 por ciento, habiendo abarcado a mil personas. Pero como quiera marca un gran ascenso de las perspectivas electorales del candidato del partido gobernante, que en la PSB anterior, de mayo del 2011, quedó 12 puntos por debajo del opositor, cuando el resultado fue 51 a 39 por ciento.

En la última Gallup-HOY, de noviembre, Mejía mantenía una ventaja de 5.3 puntos, 47.9 a 42.6.

Por partido, el PLD vuelve a recuperar la preponderancia en la PSB, con registro de 52 a 45 por ciento sobre el PRD. En la de mayo pasado predominó el PRD 49 a 45 por ciento. Acentúa la decadencia política del Partido Reformista Social Cristiano que cayó de un 4 a un 2 por ciento en relación a la de mayo del 2011. La encuesta se realizó antes de que se anunciara que el partido colorado no llevará candidato a los comicios de mayo y de que se diera por hecho que seguirá aliado al partido gobernante. También indica que los reformistas están divididos casi por mitad: 55 por ciento prefiere ir aliados a uno de los dos grandes partidos y 45 por ciento quiere candidatura propia. Cuando se plantea la alianza con el PLD, sólo 49 por ciento dice que votaría por Medina y 45 por ciento por Mejía. La correlación no cambia si se aliaran al PRD.

Factores determinantes.  Son varios los factores que estarían determinando el ascenso de la candidatura peledeísta, resaltando la progresiva compactación del PLD y su Gobierno en torno a su candidatura presidencial, lo que contrasta con la incoherencia que predomina en el PRD, el desempeño de Danilo Medina, que mantiene un discurso propositivo y es un gran trabajador de la política, la masiva propaganda electoral muy superior a la de la oposición, la acogida de la candidatura de la primera dama Margarita Cedeño y hasta los amplios repartos gubernamentales del período navideño. Cada vez son menos los que mantienen dudas sobre el apoyo del presidente Leonel Fernández y líder del PLD a la candidatura de Medina y se percibe que los sectores internos que lo rechazaban se han integrado progresivamente a su campaña electoral, aportando importantes recursos.

Llama la atención que en esta encuesta Danilo saltara en las preferencias de los jóvenes entre 18 y 24 años, pasando del 30 al 52 por ciento en relación a la anterior de la misma firma. Mejía, que había registrado 63 por ciento cae ahora al 44 por ciento. En la generalidad de las encuestas publicadas y conocidas en el último año, el perredeísta marca una alta proporción en ese segmento de edades.

La encuesta no es concluyente en cuanto a los aportes de la primera dama a las preferencias por la candidatura del PLD, pues cuando se preguntó si votaría por la fórmula Danilo-Margarita el resultado apenas fue un punto más que cuando se preguntó sólo por los candidatos presidenciales. Sin embargo, un 25 por ciento de los que favorecen la candidatura del partido morado dicen que influyó la nominación de la doctora Cedeño, cuyos méritos parecen ratificados en el hecho de que encabeza la lista de los políticos de mayor fiabilidad con 59 por ciento, superior a Medina y Mejía casi empatados con 45 y 43 por ciento, mientras Leonel Fernández queda en cuarto lugar con 39 por ciento.

Importantes inconsistencias.  El análisis de la encuesta PSB permite advertir inconsistencias en sus resultados. Uno de los más significativos es que presenta un 52 por ciento satisfechos con la labor del Gobierno,  aunque el 63 por ciento considera que las cosas en el país van en dirección equivocada, el 74 por ciento cree que la economía va en dirección equivocada y sólo el 39 por ciento tiene una imagen  favorable del presidente Fernández.

A la pregunta de por quién votó en las elecciones presidenciales, los porcentajes de respuestas distan de lo que fueron los resultados oficiales de esos comicios: el 46 por ciento dijo que por Leonel Fernández, quien obtuvo el 53.8 por ciento. El 32 por ciento afirma que votó por Miguel Vargas, pero este registró 40.5 por ciento. El 2 por ciento dijo haber votado por Amable Aristy, quien en realidad obtuvo más del doble, el 4.59 por ciento. Y lo más distante: el 18 por ciento asegura que no votó, pero la abstención ascendió al 29 por ciento.

El cuadro que indica las respuestas a la pregunta de cuán probable es que usted vote en la próxima elección presidencial también contiene fuertes inconsistencias: el 30 por ciento dice que definitivamente no votará, lo que se corresponde con el 29 por ciento de abstención en el 2008 y con un 28 por ciento de abstención histórica en los comicios presidenciales de las últimas tres décadas. Pero otro 16 por ciento dice que probablemente no votará y un 28 por ciento no sabe si lo hará, mientras 26 por ciento dice no saber o no responde. Según ese cuadro, nadie está seguro de que votará.

El porcentaje de quienes no saben ni responden oscila bruscamente en los grupos de edades: el 52 por ciento de los que están entre 18 y 24 años, cae al 7 por ciento en la franja de 25 a 39 años. Vuelve a subir al 54 por ciento en los que están entre 40 y 54 años para concluir en 2 por ciento entre los mayores de 55 años.

Todas esas inconsistencias implican la posibilidad de errores en la escogencia o aplicación de la muestra o en la tabulación de los resultados.

Hubo preguntas sesgadas que parecían buscar una respuesta

Como esta: “la forma cherchosa o chabacana con que Habla Hipólito Mejía hace que usted se incline más o menos a votar por él? Otra pregunta parte de la consideración de que “el candidato del PRD Hipólito Mejía dijo que aquí hacen falta muchas cosas del Jefe”, sin incluir la matización que él hizo de que “no todo lo que hizo el Jefe fue negativo”. Otra más: “Danilo Medina tiene buena experiencia política pero nunca ha sido Presidente, mientras Hipólito Mejía también tiene esa experiencia pero también ha sido Presidente, ¿hace esto que usted se incline a votar por Medina o por Mejía?

Claro mensaje al PRD. El resultado de una encuesta de credibilidad en el país como la PSB implica un mensaje al PRD que a casi 11 meses de la elección de su candidato presidencial no ha podido compactarse en torno al mismo a pesar de su buen posicionamiento, proyectando una imagen de incoherencia y división interna. La generalidad de los analistas estima que eso le impide  consolidar las preferencias del amplio segmento de la ciudadanía sin militancia partidista insatisfecha con el Gobierno del PLD.

El conflicto que envuelve al presidente del partido blanco y su candidato presidencial, derivado de la elección primaria que lo escogió, no resta votos en la militancia perredeísta, como indican las encuestas, pero sí en sectores medios y medios altos cada vez más conservadores y que prefieren la autocracia peledeísta al relajo democrático perredeísta. Entre cientistas sociales predomina el criterio de que el PRD está desperdiciando la insatisfacción con la actual gestión gubernamental. Sea de quien sea la responsabilidad, es insólito que el presidente de un partido sostenga que es al candidato a quien que le corresponde llevar la organización al poder, mientras se declara en un “rol institucional”, manteniendo una confrontación con el beneficiario del voto general de los militantes.

Pero es que todavía dentro del PRD hay quienes consideran que la elección de Mejía fue ilegítima y cifran sus expectativas  en que caiga derrotado, aunque arrastre todo el partido a la frustración.

Esa irracionalidad política no es digerible más allá de un partido cuyos órganos directivos no pueden reunirse ni para discutir cuestiones fundamentales.

 

Campeón mundial en corrupción; RD sigue cayendo en competitividad

Por Juan Bolívar Díaz

La República Dominicana volvió a retroceder, esta vez 9 escalones para completar 15 en los últimos dos años, en el Indice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial correspondiente al período 2011-12 publicado el miércoles 7, con la peor caída de toda América Latina.

El país resulta campeón mundial en los indicadores de corrupción y en mala calidad de la educación en las evaluaciones de esta institución internacional con sede en Davos, Suiza, a cuyas últimas dos asambleas asistió el presidente Leonel Fernández en enero y abril pasados.

Caída contradictoria.  Los retrocesos dominicanos en el Indice de Competitividad contrastan con el crecimiento que sigue registrando la economía nacional del 7% el año pasado y proyectado para el 6% en  2011. El país encabeza el crecimiento económico latinoamericano de los últimos años, pero fue el que mayor descenso registró entre los de la región en el último año en competitividad global.

En el informe 2011-12, la República Dominicana cae 9 escalones, al pasar de la posición 101 en la anterior evaluación a la 110, entre 142 naciones evaluadas, tres más que el año pasado, cuando fueron 139. El descenso es sostenido si se tiene en cuenta que en la evaluación 2010-11 el país estaba en la posición 101, y que hace dos años estaba en la 95 y cinco años atrás en la 90.

Influye en el descenso el que cada vez la evaluación abarca a un mayor número de países, pero evidencia que el pregonado progreso nacional es bien limitado en el ámbito mundial. En la del año pasado abarcaba a 139 países y ahora a 142, crecimiento de tres que coincide con el descenso dominicano en varios renglones como los referentes a educación.

No puede pasar desapercibido que República Dominicana es líder mundial en dos renglones importantes: despilfarro en el gasto gubernamental y en desconfianza en los servicios policiales, en los que se le sitúa en el escalón 142 de igual número de naciones evaluadas. En calidad de los servicios educativos, en la tasa nacional de ahorro y en la confianza en los políticos, el país queda situado en los últimos ocho escalones mundiales.

De los 22 renglones en que peor aparece el país, entre los últimos 31 de las 142  naciones, vale resaltar una mejoría en la última evaluación en  la tasa de matrícula de la educación primaria, donde pasó del escalón 120 al 111, en la eficiencia del marco regulatorio, del 120 a 112, en el crimen organizado del 121 y al 113, en el costo de la delincuencia para las empresas del 125 al 122  y en calidad del suministro eléctrico, que ascendió de la posición 132 a la 129.

Corrupción y educación.  Los renglones en los que peor situada aparece la República Dominicana en el Indice de Competitividad  coinciden con las apreciaciones y críticas de la opinión pública y el registro de las encuestas nacionales, que el Gobierno atribuye a falsa apreciación y a un supuesto “plan mediático” para el descrédito de la actual gestión gubernamental.

El índice contiene tres renglones indicadores de corrupción gubernamental: despilfarro en el gasto gubernamental, favoritismo de los funcionarios del Gobierno y desvío de los fondos públicos. En ellos el país ocupa las posiciones 142, 141 y 140, respectivamente, lo que permite sostener que se le clasifica como campeón mundial

En la materia básica de educación, las notas que obtiene el país son de altísima reprobación: calidad de la educación primaria en la posición 140, educación en matemática y ciencias 139 y la calidad general del sistema educativo aparece en el escalón 136, lo que quiere decir que sólo 6 países de 142, tienen peor evaluación en el fundamental renglón de la educación. Una mejoría significativa se advierte en la tasa de matriculación en la educación primaria, donde el país ascendió 9 escalones del 120 al 111.

En la tasa nacional de ahorro los dominicanos quedan también con pésima evaluación, ocupando el escalón 138, es decir que sólo en 4 países se ahorra menos, lo que confirma la percepción de que hay un gran consumismo y afición a lo superfluo, al lujo y la vanidad en la población nacional, especialmente en los sectores altos y medios de la población.

Otro indicador que avala las preocupaciones actuales de la sociedad dominicana es la  confiabilidad en los servicios policiales, donde el país aparece situado en el último escalón.

Contundente evaluación.  El Indice de Competitividad del Foro Económico Mundial es un golpe contundente a los que pontifican sobre el extraordinario crecimiento y mejoramiento institucional de los últimos años y avala las críticas e insatisfacciones  de la opinión pública nacional.

 Tiene la agravante de que en este caso no se le puede atribuir a intereses políticos locales ni a ningún “plan mediático”, ya que el propio presidente Leonel Fernández ha avalado ese organismo. En efecto el mandatario asistió a finales de enero pasado a la reunión anual del Foro que se celebra en Davos, Suiza. Y tres meses después, en abril, acudió a su asamblea latinoamericana que este año tuvo efecto en Río de Janeiro, Brasil.

En ambos escenarios el mandatario dominicano pronunció discursos, que no lograron impactar a los evaluadores, dados los resultados del índice publicado esta semana, aunque generalmente el doctor Fernández causa buena impresión por el tono de modernidad y la elocuencia que lo caracterizan.

Después de la República Dominicana, los latinoamericanos que tuvieron mayor retroceso en el Indice de Competitividad de este año fueron los centroamericanos: El Salvador, Guatemala y Costa Rica que, sin embargo, se mantuvieron en escalones  superiores, 91, 84 y 61 respectivamente. Nicaragua cayó dos escalones para situarse en el 114, cuatro por debajo de RD.

En el caso dominicano el retroceso es más significativo porque en general la región latinoamericana tiene mejores perspectivas de competitividad en el escenario de crisis económica internacional, resalta el informe mismo.

Los mejores renglones

Si bien el país no aparece en el primer quintil positivo en ninguno de los 111 renglones evaluados, es notable que se inscribe en 14 dentro del segundo quintil. La mejor evaluación es en fortaleza de los bancos, donde ocupa la posición 34, lo que debe ser considerado como consecuencia de las quiebras bancarias del 2003 que generaron un saneamiento de la banca nacional.

También se evalúa muy bien la colaboración entre empleadores y empleados, en el escalón 37 de los 142 países analizados. Contrario a la percepción nacional en la deuda gubernamental como porcentaje del producto bruto interno, el país ocupa la posición 41, al igual que en prevalencia de la propiedad extranjera y en el impacto de la inversión extranjera en los negocios. Otra sorpresa es en equilibrio del presupuesto gubernamental en proporción del producto bruto, ocupando el escalón 45.

Otros renglones en que la nación queda dentro del cuarenta por ciento mejor evaluada son: flexibilidad en la determinación salarial, protección al inversionista, calidad de la infraestructura del transporte aéreo, en la transparencia en la elaboración de políticas gubernamentales y en el desarrollo de clusters. También quedan bien parados los procedimientos aduanales y la calidad de la infraestructura de los muelles portuarios, que obtienen las posiciones 57 y 58 entre los 142 países evaluados.

Atendiendo a los 12 pilares que comprende la evaluación, en el que peor parado aparece el país es el referente a instituciones e institucionalidad, seguido por  salud y educación primaria, educación superior y eficiencia profesional, e innovación. En los que resulta mejor evaluado es  en eficiencia del mercado de bienes y servicios, eficiencia del mercado laboral y desarrollo del mercado financiero.

El gran dilema de Danilo Medina

Por Juan Bolívar Díaz

La persistencia y la paciencia han dado frutos abundantes a Danilo Medina, quien marcha ya sin obstáculos hacia la candidatura presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) tras la declinación de la actitud de “neutralidad” en que se habían declarado los principales seguidores del presidente Leonel Fernández.

Ahora el gran dilema del ingeniero químico y economista sanjuanero consiste en afianzar la unidad partidaria pero sin dejarse arropar de los funcionarios más cuestionados y mantener un apreciable margen de diferenciación de la actual gestión gubernamental como forma de reciclaje político.

Oposición desinflada.  Aun cuando varios de los precandidatos presidenciales peledeístas tienen méritos   para optar por la candidatura presidencial de su partido, lo que está ocurriendo es una avalancha de respaldo a Danilo Medina, precipitada por los resultados de las dos encuestas de más credibilidad en el país, publicados en las dos semanas precedentes.

Con la declinatoria del vicepresidente Rafael Alburquerque a su precandidatura y el abandono de la posición de “neutralidad”  en que se habían declarado los frustrados promotores de la reelección presidencial, terminaron por disiparse las turbulencias que por momentos sacudían la estabilidad del proyecto presidencial de Medina, quien marcha ahora sin obstáculo hacia la meta del 26 de junio.

Tal como algunos habían advertido, los seguidores del presidente Fernández han quedado sin más recurso que alinearse en torno a Medina, después de haber consumido casi un año acariciando un sueño continuista imposible por el valladar constitucional.

También perdieron el tiempo aspirantes como José Tomás Pérez, Francisco Domínguez Brito, Franklin Almeyda y Radhamés Segura, cuando condicionaban sus precandidaturas a la decisión del líder del PLD, mientras Danilo corría solitario y firme, con la ventaja adicional de haber sido el segundo hombre del PLD y de sus dos  primeros períodos gubernamentales, cuando fue una especie de primer ministro o “armador del juego” de Fernández, posición que aprovechó para sembrar.

La oposición a las aspiraciones de Medina comenzó a desinflarse con la declinatoria del mandatario a ser candidato presidencial anunciada el 8 de abril. Le siguió la de la primera dama el 25 del mismo mes. Margarita Cedeño fue la mayor oposición que tuvo Medina, habiéndolo superado en preferencias en algunas encuestas. Tuvo la promoción de “los hombres del presidente”, que por momentos jugaron la carta del vicepresidente Alburquerque quien habría de declinar el 20 de mayo en curso.

Se acabó la neutralidad. Tres días después que el vicepresidente abandonara la carrera, el lunes  23, se formalizó la declinatoria de los neutrales, cuando 14 senadores y 41 diputados se declararon formalmente como la “Fuerza Leonelista con Danilo”, con tanto entusiasmo que algunos voceros coincidieron con Alburquerque en pedir a los demás aspirantes que sigan la cadena de declinatorias para hacer innecesaria la  votación del 26 de junio y  proclamar desde ya a Medina como candidato presidencial del PLD.

La avalancha comenzó en realidad el 11 de mayo cuando Medina presidió un acto en el que muchos de los más notables dirigentes del Comité Político y el Comité Central del partido morado le ofrecieron su apoyo.

Todo parece haberse precipitado tras una reunión de dos horas de Medina con el presidente Fernández, en la que se habría producido un entendimiento entre ambos, lo que permitió al primero declarar que  no tiene dudas que ganará la candidatura y de que contará con el respaldo del líder peledeísta.

Fue importante también un encuentro de Medina con Félix Bautista, el “ingeniero constitucionalista”, senador por San Juan y brazo político del mandatario, quien de inmediato movilizó a los legisladores y funcionarios que  lo acompañaron en la promoción de la continuidad de Fernández y en la oposición a Danilo.

El alcalde capitalino Roberto Salcedo  primero, y el jueves 73 de los 77 alcaldes peledeístas, 27 directores municipales y 94 regidores se arrimaron también al carro triunfal de Medina.

El abandono de la neutralidad fue con tanto entusiasmo que los “leonelistas con Danilo” se sumaron a la petición del vicepresidente Alburquerque de que renuncien todos los aspirantes para proclamar de inmediato a Medina como candidato. En un comunicado adujeron que “la inteligencia política aconseja una proclamación plebiscitaria por anticipado que cree una dinámica interna que motorice todas las acciones a favor de su candidatura presidencial”.

La euforia de los leonelistas provocó el enojo del precandidato Franklin Almeyda quien reaccionó acusando a Bautista de faltar a la ética política al convertirse en activista de Medina siendo miembro de la comisión organizadora de la convención.

Las dos encuestas.  Lo que disparó la alarma entre los leonelistas fueron los resultados de la encuesta Gallup-HOY publicados en la segunda semana de mayo, ratificados y ampliados por los de la Penn, Schoen y Berland, dados a conocer en la semana siguiente. En los primeros el Partido Revolucionario Dominicano recuperó la primacía en las preferencias electorales que había perdido a manos del PLD en el 2002. Y su candidato presidencial Hipólito Mejía apareció con el 48.7 por ciento de las preferencias frente al 40.4 por ciento de Medina.

La encuesta de Penn, auspiciada por los servicios informativos del Canal 7, resultó más preocupante para los peledeístas, pues reveló que de ser ahora los comicios Mejía ganaría en primera vuelta con 51 por ciento frente a 39 por ciento de Medina. Peor cuando se preguntó quién considera que ganará las próximas elecciones, pues ahí el resultado fue 58 a 32 por ciento a favor del perredeísta.

Ambas encuestas parecen haber roto la creencia de que Mejía era un candidato fácilmente vulnerable y los peledeístas empezaron a reaccionar, con el sentimiento de  cuerpo que tienen. Tanto el discurso declinatorio de Alburquerque como los pronunciamientos posteriores de apoyo a Medina han puesto énfasis en señalar el peligro de que el PRD vuelva al poder, porque a su juicio representaría el retroceso, el  caos y  la desestabilización económica.

No faltan quienes agregan como elemento detonante del abandono de la neutralidad de los leonelistas la declaración del candidato presidencial perredeísta en la última semana de abril proclamando su voluntad de perseguir la corrupción que se atribuye a las actuales autoridades, llegando a identificar al ingeniero Bautista.

El dilema de Danilo.  El gran dilema de Danilo Medina consiste ahora en si se deja arropar por los funcionarios gubernamentales más cuestionados de su partido o si logra mantener cierta diferenciación, como ha sido su discurso de los últimos cuatro años, desde que fuera “vencido por el Estado” cuando enfrentó el continuismo de los leonelistas.

Es obvio que para Medina la prioridad número uno es sellar la unidad del partido en torno a su virtual candidatura, por lo que no puede prescindir de ningún sector y menos del que encabeza el Presidente de la nación y de su partido, y el influyente Bautista es, además de senador, secretario nacional de organización del PLD.

Pero al mismo tiempo, Medina y los dirigentes de su partido deberían ponderar que las dos encuestas citadas revelan una fuerte desaprobación de la actual gestión gubernamental, lo que al estilo del PRI mexicano obligaría a un discurso de campaña diferenciado, como el que ha fortalecido las posibilidades del virtual  candidato, quien ha insistido en que “continuará lo que está bien hecho, corregirá lo que está mal y hará lo que nunca se hizo”.

Las perspectivas de Medina podrían complicarse si en aras de la unidad se deja imponer una figura que resalte la continuidad del gobierno, pues podría heredar el peso muerto del mismo. La encuesta Penn ratificó también los niveles de insatisfacción con el Gobierno que había registrado la Gallup-HOY (resaltados el 15 de mayo en esta misma página), elevándolo de 59 a 61 por ciento. La convicción de que ahora la corrupción es peor se eleva del 63 al 64 por ciento.

En la encuesta Penn, Schoen, Berland se investiga la satisfacción con los gobiernos de Fernández en comparación con el de Mejía y el resultado es que el perredeísta recibe 51 por ciento y el peledeísta sólo 41 por ciento. Cuando se preguntó si las cosas van mejor o peor ahora que cuando gobernaba Hipólito, éste volvió a recibir mayor aprobación con 56 a 42 por ciento.-

El camino no será fácil para Danilo evitar que lo identifiquen con lo peor del actual régimen. Pero por de pronto no ha caído en el gancho de secundar la petición de que lo proclamen sin votación. Muestra astucia al preferir que le cuenten los votos, que al paso que va pueden ser suficientes para que pueda mantener la independencia que lo ha impulsado.-

 

Un alerta al sistema político

Por Juan Bolívar Díaz
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La encuesta  sobre Cultura Política de la Democracia en República Dominicana 2010 publicada esta semana ha venido a ratificar las voces de alerta que se vienen expresando en el país sobre una creciente insatisfacción con la endeble democracia dominicana y muy especialmente con el sistema partidista.

El Barómetro de las Américas del Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP) registra un declive en el país del apoyo a la democracia como sistema de gobierno y en la satisfacción con su funcionamiento, lo que “unido al declive en el apoyo al sistema político, señalan un malestar creciente con el funcionamiento de la democracia en la población dominicana”. Con reducción del 54 al 51 por ciento.

Todavía es considerablemente alta la lealtad de los dominicanos a los partidos políticos, ya que un 54% dijo simpatizar con alguno de ellos, pero es relevante una caída de 16 puntos en relación al 70% que había marcado en la medición del 2008 del Barómetro de las Américas. Es altamente significativo que los partidos políticos son la institución que menos confianza generan en la población nacional, con apenas un 33%, seguidos de la Policía, la Suprema Corte y el Congreso. Todas estas muy distantes de los medios de comunicación que tienen un nivel de confianza del 73%, seguidos por la Iglesia Católica, las Juntas de Vecinos y las iglesias evangélicas.

El apoyo al sistema político de redujo en el país “más de lo esperado”, colocándose en una posición relativamente baja en la comparación regional, ya que el porcentaje de la población dominicana que se coloca en la casilla de democracia estable se redujo del 38 al 25% entre el 2006 y 2010.

El país registra niveles muy por encima del promedio regional en renglones como percepción de inseguridad y de corrupción, pero donde resulta campeón indiscutible es en ofertas clientelistas durante las campañas electorales, con un 18%, pero superando al segundo, que es Argentina, casi en un cincuenta por ciento, mientras la gran mayoría quedó por debajo del 10%.

No hay dudas que estos resultados avalan las preocupaciones que se vienen expresando sobre la debilidad y vulnerabilidad de la democracia dominicana, frente a las cuales el liderazgo político reacciona argumentando que disfrutan de un amplio apoyo. Al presentar la encuesta del Barómetro de las Américas, la cientista social  Rosario Espinal  advirtió que la democracia dominicana se encuentra en una encrucijada, resaltando la urgencia de detener  la “avalancha de des-institucionalización que se registra en la nación dominicana al comienzo de este 2011”.

Las advertencias provienen de todos los frentes, incluyendo a autoridades como el presidente de la Junta Central Electoral, Roberto Rosario, quien al inaugurar un seminario internacional sobre partidos políticos, planteó la necesidad de reducir el costo de la democracia dominicana. O el ex presidente de la Cámara de Diputados Julio César Valentín, quien esta semana se quejó de los altísimos niveles de ingresos de los funcionarios públicos dominicanos contrastándolos con la pobreza del país.

Se vuelve a discutir sobre la necesidad de aprobar una Ley de Partidos Políticos que lleva más de una docena de  años de consensos y formulaciones diversas, que ha sido introducida al Congreso en unas siete ocasiones, sin que el sistema político termine de convencerse de la conveniencia de regulaciones para el fortalecimiento de los partidos mismos y de la democracia.

Muchos observadores se preguntan qué señal será la que están esperando los líderes políticos dominicanos para poner límites al deterioro institucional y democrático. La experiencia venezolana, por ejemplo, muestra que el sistema partidista fue fuerte y tuvo un gran apoyo de la población durante casi medio siglo, pero se derrumbó de repente, sin previo aviso, socavado por la corrupción, la malversación y por la erosión de las instituciones fundamentales del sistema democrático.

 

Caen la popularidad del Gobierno y Leonel

Por Juan Bolívar Díaz
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La encuesta Gallup para HOY publicada esta semana marca una significativa caída de la aprobación del Gobierno y del presidente Leonel Fernández, cuya repostulación es rechazada por más de las dos terceras partes de los consultados, pero la  oposición política, considerada mala, no logra capitalizarla.

Resalta el crecimiento de Danilo Medina, quien por primera vez supera al primer mandatario y a la primera dama en la preferencia para la candidatura presidencial, aunque Fernández logra el 56 por ciento entre quienes se identifican con su Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

En su peor momento.  Los resultados de esta encuesta son devastadores para la imagen del Gobierno, que parece atravesar por lo que podría ser su peor momento, comparable con  los finales de 1968, cuando fue sacudido por los indultos a Vivian Lubrano y a los condenados del Plan Renove, por un fuerte déficit fiscal, por la sentencia de la Suprema Corte sobre el caso Sun Land, la masacre de Paya y varios escándalos de corrupción.

Según la Gallup, el 80 por ciento de los encuestados considera que las cosas van mal en el país y que las condiciones de la economía son malas, mientras sólo un 6 por ciento las considera buena y 13 por ciento regular. Al medir las expectativas para el final de este período gubernamental, el 58 por ciento no abriga esperanza de mejoría, lo que sólo ocurre en el 15 por ciento, y el 22 por ciento opina que seguirá igual.

Cuando se preguntó por la situación de la economía personal o familiar, prevaleció también una opinión negativa, ya que el 61 por ciento la definió como mala, 26 por ciento regular y apenas el 13 por ciento como buena. El 88 por ciento considera muy alto y alto el endeudamiento del gobierno. El 48 por ciento ve el país estancado, el 19 en retroceso, y sólo el 30 por ciento progresando. El 57 por ciento considera mala o muy mala la gestión del gobierno ante los efectos de la crisis internacional sobre la economía nacional, y apenas el 22 por ciento la cree buena o muy buena.

La percepción sobre la corrupción gubernamental sigue en incremento, con 67 por ciento, dos tercios, estima que ahora es mayor, 20 puntos más que en julio del 2009 y 3 más que en noviembre del mismo año. Sólo el 12 por ciento considera que hay menos corrupción que antes. La opinión se torna peor en cuanto a la impunidad que es percibida en alto grado por el 80 por ciento. Sólo el 4 por ciento dice que casi no existe.

El Gobierno tampoco pasa la prueba en materia de seguridad, ya que el 61 por ciento considera inseguro vivir en el país, 12 puntos más que en noviembre del año pasado. En materia del narcotráfico es peor con un 75 por ciento, estimando que ha aumentado en el último año, y 11.5 por ciento que sigue igual, lo que el 59 por ciento atribuye a complicidad entre autoridades y narcotraficantes. El 70 por ciento considera ineficiente el combate al narcotráfico. Y cuando se preguntó sobre los principales problemas nacionales, el 54 por ciento señaló la delincuencia y el alto costo de la vida.

Un reclamo abrumador.  La encuesta Gallup-HOY vino a ratificar la percepción que dejó el “Lunes Amarillo por la Educación” de que una abrumadora mayoría respalda el reclamo de cumplimiento de la ley (ahora también mandato constitucional)  que destina el 4 por ciento del producto interno bruto al sector educativo. El 91 por ciento lo respaldó.

El apoyo a esa demanda se evidenció también cuando se preguntó las áreas que debe priorizar la inversión aún disponiendo de insuficientes recursos. El 68 por ciento señaló la educación, 62 por ciento la salud y apenas el  0.6 por ciento privilegió el Metro en que el gobierno de Fernández sigue concentrando su inversión. La encuesta  se realizó del 25 al 30 de noviembre en medio de la campaña de manifestaciones en reclamo del cumplimiento del 4 por ciento del PIB para la educación.

Esa demanda ha mellado la popularidad del Gobierno, por las contradicciones e incumplimientos de 13 años, ya que fue el presidente Fernández quien promulgó la Ley General de Educación en el 1997, estableciendo el mínimo a ser invertido en ese renglón, tras años de reclamos de la sociedad civil.

En enero del 2009 fue la principal demanda llevada a la Cumbre de las Fuerzas Vivas convocada por el presidente Fernández, donde se estableció un calendario de incremento que sería burlado por tercer año consecutivo con el proyecto de presupuesto para el 2011. El artículo 63 de la Constitución proclamada este año otorga rango constitucional al mandato de la ley 66-97.

El PRD no capitaliza el descontento.  La desaprobación de la gestión gubernamental del presidente Fernández se refleja en las preferencias por su partido de cara a las elecciones del 2012, que registra notable reducción, pero es relevante que no se refleja en un avance de los partidos de oposición, ni siquiera del Revolucionario Dominicano (PRD), que sigue siendo percibido como el principal.

 Cuando se preguntó a los encuestados por quién votaron en la elección presidencial anterior, el 61 por ciento dijo que por Leonel Fernández, pero sólo el 39 por ciento de los mismos dice que lo haría por su partido en el 2012. Un relevante 25 por ciento dice que no volvería a votar por el mismo partido que lo hizo en el 2008.

El 29 por ciento de los consultados dijo haber votado por Miguel Vargas Maldonado en la elección anterior, subiendo a 32 por ciento los que lo harían en el 2012 por el PRD,  lo que significa que éste sólo consigue tres puntos de los 22 que pierde el partido de gobierno. El Partido Reformista atrae 2 puntos, pasando al 4 por ciento. Los que dicen haberlo preferido hace dos años sólo representan el 2 por ciento de los encuestados. Es significativo que el 24 por ciento dice que no votaría por ninguno, o no sabe o no responde.

El poco crecimiento del PRD es coherente con la escasa aprobación que recibe cuando se pide evaluar la oposición que realiza al gobierno. El 51 por ciento la considera mala o muy mala, y sólo el 21 por ciento buena o muy buena. Otro 21 por ciento la estima regular. En la pregunta sobre el partido que más se identifica con el entrevistado, el PRD sigue bien atrás del PLD con 30.8 por ciento a 42.5 por ciento.

El escaso avance perredeísta se correspondería con el hecho de que desde los comicios del 2008 está inmerso en una fuerte lucha interna y sus dirigentes parecen dedicar más tiempo a los ataques  mutuos que a la oposición al gobierno, con poca atención a las luchas sociales y a los grandes problemas nacionales, y sin lograr una significativa diferenciación de los actuales gobernantes ni crear ilusiones de cambio.

Leonel no pasa la prueba

Esta es la encuesta en que el presidente Leonel Fernández ha quedado peor parado en los seis años consecutivos de gobierno, lo que pudiera atribuirse al desgaste del segundo período consecutivo y tercero en 14 años, y a la campaña por una nueva postulación, contrariando su propia y flamante Constitución. Sólo el 35 por ciento de  los encuestados aprueba la forma en que Fernández conduce el Gobierno, mientas un 45 por ciento la desaprueba, y el 19 por ciento se queda neutral.

El 77 por ciento cree que el mandatario está dispuesto a otra reforma constitucional para ser candidato, y de los que se identifican como peledeistas, el 78 por cierto la cree posible. Pero  sólo un tercio de los encuestados aprueba que el doctor Fernández sea candidato presidencial por tercera vez consecutiva, mientras 62 por ciento se expresó en contra. Un 80 por ciento percibe que el mandatario está interesado en continuar en el poder más allá del 2012 y apenas el 9 por ciento cree que no.

Es relevante que por primera vez en la serie de encuestas Gallup los consultados prefieren a Danilo Medina como candidato presidencial por encima del presidente Fernández, con puntuación de 36 a 28 por ciento. La crónica de HOY registró “un salto” de Medina de 20 puntos en relación a la encuesta de julio pasado, donde incluso había quedado por debajo de la primera dama Margarita Cedeño de Fernández, que ahora cayó a la mitad en las preferencias, del 25 al 12.4 por ciento.

Sin embargo, entre los encuestados que dijeron identificarse con el PLD, el presidente Fernández registra su  indiscutible liderazgo, siendo preferido por el 56 por ciento, más del doble del 22 por ciento que alcanza Medina. Este, sin embargo, se reafirma como relevo al ser preferido como candidato presidencial por el 49 por ciento en caso de que no lo sea el presidente Fernández. La doctora Cedeño queda en segundo lugar con el 26 por ciento.

 

Solo si juega limpio el PRD se salvará

Por Juan Bolívar Díaz

La fuerte competencia entre Hipólito Mejía y Miguel Vargas Maldonado por la candidatura presidencial del Jacho pondrá a prueba la unidad de esa organización política en los próximos meses.

La fuerte competencia entre Hipólito Mejía y Miguel Vargas Maldonado  por la candidatura presidencial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) pondrá a prueba la unidad de esa organización política en los próximos meses.

En lo inmediato los siete precandidatos han tenido el acierto de coincidir en encargar la organización de la convención eleccionaria a tres de los perredeístas más aptos para ejercer el papel de árbitros: Enmanuel Esquea Guerrero, quien la presidirá; Milagros Ortiz Bosch y Hugo Tolentino Dipp como vicepresidentes.

Prevén bipolarización.  En diversos sectores perredeístas hay consciencia de que sólo un proceso electoral interno limpio y diáfano permitiría mantener la unidad partidista si el margen de diferencia entre los dos principales competidores es estrecho  como se viene perfilando en las últimas semanas.

Aunque faltan cinco meses para la elección del  candidato presidencial del PRD para los comicios presidenciales del 2012, desde ya se advierte una tendencia a la bipolarización entre el ex presidente de la República Hipólito Mejía y el presidente del partido, Miguel Vargas  Maldonado.

Otros cinco perredeístas se han manifestado precandidatos: Luis Abinader, Eligio Jáquez, Guido Gómez Mazara, Aníbal García Duvergé y Jesús Colón, aunque los dos últimos ni siquiera  han sido asimilados por la opinión pública.

Sin embargo, a cualquier perredeísta u observador que se le pregunte dará la misma respuesta: la candidatura se decidirá entre Vargas y Mejía. E incluso se cree que varios de los otros cinco precandidatos terminarán apoyando a uno de los reales competidores, probablemente al ex presidente del que casi todos fueron colaboradores, y porque adversan a Vargas Maldonado, a quien acusan desde ya de intentar manipular las estructuras y los recursos del partido para imponerse como candidato.

La irrupción de Hipólito.  Hasta mediados de año, Vargas Maldonado parecía correr cómodamente tras la candidatura del partido blanco, pero en junio el expresidente Mejía se lanzó con fuerte impulso al grito paternalista de “llegó papá. Y en la encuesta Gallup para HOY publicada en julio ya aparecieron  en  empate técnico en las preferencias generales.

Pero llamó la atención que entre quienes dijeron simpatizar por el PRD Mejía lo superó por 8 puntos.

Ambos proclaman que de acuerdo a sus propias encuestas,  ganarán abrumadoramente la candidatura. Pero en dos investigaciones auspiciadas por peledeístas y en la de un grupo empresarial, Mejía registró amplias ventajas, aunque recientemente otra marcó una tendencia a  reducirse.

Lo que parece indiscutible es que Vargas controla la Comisión Política y cuenta con el apoyo de gran parte de los legisladores, alcaldes y regidores.

En un reciente “Taller Nacional de Dirigentes” organizado por su grupo se llegó a afirmar que estaban presentes 58 de los 75 diputados, 52 de  los 57 alcaldes, 68 de los 87 directores de distritos municipales y 412 de los 520 regidores.

Es posible  que esas proporciones estén exageradas, pero pueden estar cerca de la realidad, ya que al presidente del PRD se le acusa de haber utilizado el cargo para postular a sus seguidores en los comicios de mayo pasado. El control de la maquinaria proporciona ventajas, sobre todo al contarse los votos, pero puede ser un bumerán donde los relegados tenían un liderazgo local.

Dentro y fuera del partido blanco no se subestima a Hipólito Mejía, a quien le sobra el carisma y la capacidad que le falta a Vargas Maldonado para vincularse a las masas, y además espera rentabilidad de los favores y distinciones que repartió en los cuatro años que presidió la nación.

Frente contra Vargas.  Por de pronto Vargas Maldonado podría tener que responder a todo un frente de competidores, particularmente integrado por Hipólito, Abinader, Gómez y Linares, quienes le impugnaron la semana pasada la sustitución de varios dirigentes de consejos regionales del municipio Santo Domingo Este, dispuesta de forma administrativa por el secretario general del partido, Orlando Jorge Mera.

Cuando las sustituciones estaban a punto de constituirse en una confrontación,  el Pleno del Comité Municipal decidió “dejarlas sin efecto” al considerarlas  violatorias de los Estatutos del partido, que atribuyen esa facultad a la Comisión Política, y de una resolución del reciente Congreso del PRD.

La objeción podría llegar a la próxima reunión de la Comisión Política fijada para el día 21, pero aplazada para el 28, por viaje de Vargas Maldonado.

Esa sesión tiene la misión de concluir la integración de la Comisión Organizadora de la convención eleccionaria y fijar su fecha en marzo próximo, la que estará encabezada por Enmanuel Esquea, Milagros Ortiz Bosch y Hugo Tolentino. Entre estos decidieron que la presidirá el primero.

El difícil proceso recayó en buenas manos, pues esos tres dirigentes históricos del perredeísmo son considerados incorruptibles e indoblegables y han sido señalados de consenso por todos los precandidatos.

Pero habrá que esperar a ver si el espíritu de consenso se extiende al resto de los comisionados, algunos clave como los del Centro de cómputos.

El papel  de esos comisionados será fundamental para salvar al PRD de una división o de nuevos sacudimientos internos que le resten crédito para constituirse en opción de Gobierno.

La precaria institucionalidad democrática del partidismo político dominicano estará a prueba nuevamente.

Resumen de las Resoluciones de la Mesa de Unidad y Concertación  Del Congreso José Francisco Peña Gómez

1.- La XXIX Convención Extraordinaria llevará el nombre de Angel Miolán.

2.- Todos los perredeístas se comprometen a ofrecer apoyo irrestricto al que resulte ganador.

3.- Los organismos que requieran ser reestructurados o completados deberán serlo acorde a los Estatutos y con equilibrio de todas las corrientes.

4.- La Comisión Política será convocada para el 21 de octubre para seleccionar y ratificar la Comisión Organizadora y fijar fecha de inicio de la campaña interna.

5.- Milagros Ortiz Bosch, Enmanuel Esquea y Hugo Tolentino  serán presidente y vicepresidentes. Ellos mismos decidirán el orden.

6.- La Comisión Política reunirá el CEN para que convoque la Convención en marzo del 2011.

7.- El director del Centro de Cómputos de los resultados será seleccionado por la Comisión Organizadora. Todos los precandidatos tendrán un representante allí.

8.- El padrón será semi-abierto, es decir el de la JCE excluyendo a los militantes de los demás partidos.

9.- Todos se comprometen a una campaña electoral respetuosa y a participar en la elaboración de un Proyecto de Nación  que orientaría el ejercicio gubernamental.

10.- El candidato presidencial será también presidente del partido con carácter transitorio. La Comisión Organizadora de la Convención determinará la proporción que corresponderá a los precandidatos participantes en los organismos de dirección del partido.