El combate de Ana María

Por Juan Bolívar Díaz

 

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Hubiese querido escribir este reconocimiento antes de la partida definitiva de Ana María Acevedo, acaecida esta semana, pero no fue posible por el coraje y valentía con que ella combatió durante 15 años hasta el hálito final contra una terrible enfermedad que doblegó su cuerpo, pero no pudo con tanta alma.

En los últimos meses, cuando ya el cáncer la había atacado por todos los costados, después de intervenciones quirúrgicas y de radio y quimioterapias interminables, su alma se mantenía incólume, erguida ante la adversidad y no daba espacio para la condolencia ni para la tristeza. La última vez que visitó mi casa, ya herida de muerte, andaba mendigando grandeza de los que quería. Luego me recibió tres veces en cama. Pero la última, en víspera de Navidad, lo hizo sentada en su sala. No pudo engañarme: su voz era ya de ultratumba.

Me despedí lamentando que ella había invertido sus últimas energías aferrada, primero a la última gestión por la unidad de su viejo partido, y luego tratando de evitar una lucha insensata en el instrumento político alternativo. Las armas con las que intentaba persuadir fueron las encuestas, que dirigió hasta en sus últimas semanas.

La conocí en los comienzos de los setenta, cuando junto con los queridos Freddy Ginebra y Paula Terrero imponía su vitalidad y belleza en la Casa de Teatro. La vi luego transcurrir por la política y por el gobierno sin la menor arruga, con una honestidad indoblegable. Socióloga, se especializó en demoscopia, y sus encuestas fueron siempre un confiable instrumento de trabajo de su partido y sus líderes. Modesta, no necesitó muchas cosas materiales para ser feliz. Rehuía el oropel de la política, amante del segundo plano.

Me distinguió siempre con su confianza y cuando no podía darme copias de sus encuestas, por lo menos me las dejaba ver, hasta el final, no importa que los resultados fueran o no favorable a su causa y aún cuando estaban en el gobierno. En una campaña electoral reeleccionista le alteraron sus resultados y ella evadió presentarse a avalar aquel inútil ejercicio.

Con mi solidaridad ante su eterno compañero Radhamés Abreu, y sus hijas Julissa, Henriette y Anamía, así como su hijo Otto, expreso mi admiración por este extraordinario ser humano que fue Ana María Acevedo. Su carta despedida es testimonio de sus sueños, integridad y generosidad. He aquí sus dos últimos párrafos:

“No dejo nada que no sean afectos, esa herencia del amor entre todos. No dejo nada que no sea la noción primaria del trabajo constante y de la entrega a una causa, a unos principios. No dejo nada que no sea mi alegría, el sentir más hondo, la búsqueda de niveles superiores de evolución. La vida nunca me fue ajena, en su diversidad y en su incomprensible e injusta distribución social. He sido una militante de la solidaridad y confieso que ella ha embellecido mi cuota de vida útil.

“El balance de mi rol humano restablece mis modestos aportes en la sensibilidad y en la militancia política. Pero yo he sido y soy un ser humano de inalcanzable destino de quimeras, de ideas que quise compartirlas con la historia, y que ahora alzarán vuelo con mi alma hacia las cumbres donde Dios es equilibrio de energías y amor alto de belleza y armonía infinita. Solamente mi cuerpo se debilita, dentro de mí siento el mismo torbellino de vida y amor con que vine al mundo, y en él cabalgaré, como buena combatiente hacia la eternidad”.

Gracias Ana María por tu vida y testimonio, por demostrar que no todo está podrido en la política. Como Julius Fucik por la alegría has vivido, y por la alegría fuiste al combate. Que la tristeza nunca sea unida a tu nombre.

 

Se configura la división definitiva del PRD

Por Juan Bolívar Díaz

Tras el fracaso esta semana de un “último intento de conciliación para celebrar una Convención Nacional democrática”, los sectores dirigenciales mayoritarios del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) anuncian una “ofensiva final” para tratar de recuperar el control de la organización.

Pero con el favor del Tribunal Superior Electoral, Miguel Vargas Maldonado seguirá adelante en un calendario electoral con una Comisión Organizadora parcializada, lo que configuran la división definitiva del más viejo partido nacional que el 21 de este mes cumpliría 75 años de fundado.

La hora de los hornos. A casi tres años de luchas internas que no cesaron ni para las elecciones presidenciales del 2012, cuando obtuvo el 47 por ciento de los votos, el Partido Revolucionario Dominicano parece encaminarse a la división definitiva, ya que en la práctica quedó escindido por las confrontaciones del año pasado, que incluyeron la expulsión de su mayor líder tras la muerte de José Francisco peña Gómez, el expresidente Hipólito Mejía, y su presidente en funciones Andrés Bautista, un violento asalto a la casa nacional y la celebración de dos reuniones paralelas de su Comité Ejecutivo Nacional.

La elección el 16 de diciembre de una Comisión Nacional Organizadora para la Convención que desde el año pasado debió escoger nuevo presidente, ya que el período para el que fue juramentado Miguel Vargas venció el 19 de julio, parece marcar el punto de inflexión en la prolongada crisis, ya que la misma es rechazada por la mayoría de sus dirigentes, constituidos por las corrientes que encabezan Hipólito Mejía, Luis Abinader, Neney Cabrera, los llamados terceristas y el Foro Renovador, que tras unos meses de aparentes divergencias se presentan unificados contra el empresario Vargas.

La designación de una Comisión Organizadora integrada por los más fieles seguidores de Vargas, incluyendo a su presidente Julio Maríñez, ha sido considerada por los demás sectores como nueva evidencia de su propósito de imponerse “contando solo con el favor del Tribunal Superior Electoral que él constituyó junto al expresidente Leonel Fernández”, por lo que lo rechazan como parcializado.

Fracasa “último esfuerzo”. El otro factor que ha decantado la lucha del “todos contra Miguel” ha sido el fracaso esta semana de lo que algunos señalan como “último intento” por alcanzar un entendimiento para restablecer los procedimientos democráticos en el partido blanco, cuando Miguel Vargas volvió a condicionar cualquier tipo de entendimiento a que se le garantice seguir en la presidencia del partido y la candidatura presidencial para el 2016.

Las condiciones se conocieron el jueves al publicarse una carta del 8 de enero, dirigida a Peggy Cabral y Eduardo Jorge Prats, que en representación del presidente del partido se habían reunido con los remitentes Ana María Acevedo, Orlando Jorge Mera, César Cedeño y Deligne Ascensión, a nombre de las corrientes de Mejía y Abinader.

Por lo que se ha informado, los contestatarios del presidente del PRD tomaron la iniciativa de un nuevo intento de conciliación buscando salvar la unidad. Ambos grupos de comisionados se reunieron el 7 de enero y allí se expusieron de forma verbal las condiciones de Vargas: Apoyo para presidente del partido en la Convención Ordinaria y para la candidatura presidencial del 2016, así como “una distribución proporcional de los cargos nacionales del partido de un 40% para el sector de Miguel Vargas, un 40% para el sector de Hipólito Mejía y un 20% para otros sectores”.

Los remitentes de la carta dicen que tras consultar con Mejía y Abinader decidieron mantener la disposición al diálogo para “una solución a la situación interna del partido que sea satisfactoria para toda la familia perredeísta y la democracia dominicana”. Propusieron que los cargos directivos fundamentales del partido sean electos por voto universal y directo de los miembros como establecen los estatutos, y que los reservados a la Asamblea de Delegados sean pactados con las proporciones de 40, 40 y 20%. También proponen que la Comisión Política elija de inmediato, y con la misma proporción, una Comisión Organizadora, que fije la Convención para el 23 de febrero y apruebe el reglamento y el padrón electoral, entre otros asuntos.

No perderán más tiempo. En los últimos meses ha crecido la convicción de que Miguel Vargas y su grupo de ninguna forma auspiciarán un proceso democrático, ni para elegir dirigentes ni candidatos. Guido Gómez Mazara, que es de los que más ha activado por la conciliación en el último año y cabeza junto a Tony Peña Guaba, Eligio Linares y otros de los llamados terceristas, es de los que cree que “ya no podemos perder más tiempo”.

Los terceristas incluso se alejaron de Hipólito Mejía cuando en agosto pasado propusieron una Comisión Organizadora de la Convención eleccionaria concediendo a Vargas la designación de 9 de 15 integrantes, sin previamente revocar las expulsiones y suspensiones. Estaban convencidos de que ni con esa ventaja el ingeniero y empresario podría ganar una convención, “pues las encuestas entre los perredeístas no le otorgan más del 10 por ciento, incluyendo la Gallup-HOY de abril 2013”.

Pero los terceristas, que llegaron a reunirse con el mismo Vargas, se han quedado esperando una respuesta y el intento parece haber fracasado como todos los anteriores que involucraron comisiones como la de los doctores José J. Puello y César Mella y el periodista Homero Figueroa. En varias ocasiones los contestatarios promovieron la mediación de figuras de la Iglesia Católica, que llegaron a aceptar si todos lo pedían, pero nunca Vargas formalizó una respuesta.

Desde mediados de semana, los sectores que reclaman democracia interna comenzaron a hablar de una ofensiva final para forzar a Vargas, que incluiría fuertes denuncias sobre sus vínculos con el expresidente Leonel Fernández, cuya campaña para la candidatura presidencial del partido gobernante ha sido iniciada por sus allegados. Al presidente del PRD le atribuyen un entendimiento político y de negocios con el exmandatario, desde el pacto por la reforma constitucional que ambos firmaron en el 2009, y que pasó incluso por la campaña electoral, en la que el presidente del partido blanco se negó a promover su candidatura presidencial.

La división luce inevitable. A casi tres años que se inició la última confrontación interna en el PRD, cuando en marzo del 2011 Hipólito Mejía ganó la nominación presidencial 53.4% a 46.5%, lo que el derrotado Miguel Vargas atribuyó a “300 mil votos de peledeístas”, en ese partido, como en la sociedad dominicana, hay un sobre cansancio de la situación y cada vez son más reducidas las esperanzas de que pueda ser superada.

Convencidos de que Vargas mantendrá el secuestro no solo de la casa nacional, privativa de sus partidarios, sino también de los organismos y de la presidencia del partido, son más frecuentes los dirigentes que entienden el planteamiento de hace un año del doctor Hugo Tolentino, de que si no hay forma de hacer valer la democracia en ese partido, deben formar otro. El asunto lo retomó a fin del 2013 Ramón Alburquerque, expresidente de la organización.

Otros como Jorge Mera dicen que se morirán en ese partido, porque están en el mismo desde niños. Pero en general va tomando cuerpo la resignación de que si el partido está secuestrado, tienen que buscarse alternativas, como la de forjar uno nuevo o plantearse una conjunción de fuerzas para enfrentar la vuelta de Fernández, lo que ya se propone lanzar el “Frente Amplio” de izquierda que encabeza Fidel Santana.

Alburquerque no descarta la posibilidad de recuperar posteriormente el PRD, derrotando a Vargas con una conjunción de fuerzas de oposición. Pero otros entienden que para eso primero tienen que arrinconarlo lo más posible y demostrarle a los perredeístas que “con él solo no ganan ni un senador ni la alcaldía de un municipio importante”.

Habrá que esperar a ver la estrategia definitiva de los que han decidido el “todos contra Miguel” y sobre todo si son capaces de guardar coherencia y firmeza, de vencer la apatía y el cansancio que cunde en niveles importantes dentrp de ese partido y mostrar suficiente amplitud para ganar adeptos fuera de los muros perredeístas.

 El último año de la agonía del PRD

14 de enero 2013:
Consejo disciplinario de parciales de Miguel Vargas expulsa del PRD a Hipólito Mejía y Andrés Bautista, y suspende a Geanilda Vásquez y Jorge Mera.
27 de enero:
Seguidores de Mejía y otros sectores asaltan la casa nacional del PRD para impedir reunión de dirigentes convocada por Vargas. Destrozos y heridos.
3 de mayo:
Mejía y Vargas Maldonado conversan durante 30 minutos en casa de José M. Soto Jiménez.
4 de junio:
Vargas y Mejía se reúnen por última vez. El primero dice que consiguió la presidencia del partido y la próxima candidatura presidencial. El otro lo niega.
16 de julio:
Tribunal Electoral dice no pudo comparar listados de miembros del CEN y avala el de Vargas que según sus oponentes excluye a 629 miembros e incluye a 300.
19 de julio:
Vence el período de 4 años para el que en el 2009 fue electo y juramentado Miguel Vargas como presidente del PRD.
1 de agosto:
Se celebran dos reuniones paralelas del Comité Ejecutivo. La de Vargas designa a Peggy Cabral y Junior Santos en sustitución de Geanilda y Jorge Mera.
30 de agosto:
“Sector tercerista” propone a Vargas elegir una comisión organizadora de una Convención unitaria” de 15 miembros, dejándole designar a 9. No hay respuesta.
16 de Diciembre:
Reunión sorpresa de una parte de la Comisión Política del PRD, designa la Comisión Organizadora y calendario de la Convención Nacional.
20 de Diciembre:
Tras reunión de la Comisión Consultiva del PRD que preside, Enmanuel Esquea proclama que “se acabó la tolerancia con Miguel Vargas”. Rechazan la Comisión Organizadora de la Convención.
8 de Enero del 2014:
Fracasa último intento de conciliación. Rechazan conceder a Miguel Vargas presidencia del PRD y candidatura presidencial del 2016.
10 de Enero del 2014:
Abogados encabezados por Enmanuel Esquea vuelven al Tribunal Electoral pidiendo anular reuniones y decisiones del CEN de Miguel Vargas.

 

Considera muy difícil reunificación del PRD

Por Juan Bolívar Díaz
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La suerte del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) luce cada vez más irrelevante en una sociedad agobiada por graves problemas económico-sociales, al extremo de que ha pasado casi desapercibida la propuesta de solución a su crisis presentada esta semana por una comisión de mediadores.

 El plan diseñado por seis dirigentes perredeístas prolongaría por otro año y medio la virtual división que arrojó la convención de marzo de 2011, y dejaría al PRD incapacitado  para asumir un rol coherente  de oposición en medio de incertidumbres y de un proceso de reformas trascendentales.

Cada vez más irrelevante.   El partido más antiguo del país luce cada vez más irrelevante, como si sufriera el peso de sus 73 años, y agobiado por las carencias democráticas que lo han convertido en un instrumento encadenado con sus organismos secuestrados y con pocos dolientes en capacidad para movilizar sus viejas estructuras.

 Después de varios meses de consultas y ponderaciones, una Comisión Mediadora (CM) integrada por seis conocidos dirigentes presentó esta semana una propuesta que pretende rescatar la unidad partidaria y que hasta el viernes había tenido muy poca resonancia en una opinión pública que le es adversa.

 La mayor debilidad de la propuesta es que contiene un calendario de eventos tan largo como para prolongar hasta febrero del 2014 la agonía orgánica del partido blanco, con el agravante de que para entonces ya estaría encendida la lucha por las candidaturas  para las elecciones nacionales del 2016. El partido blanco se consumiría en su propia salsa, incapacitado para asumir un rol coherente de oposición política durante un período en que el país estará obligado a reformas trascendentales para equilibrar sus finanzas y definir nuevas prioridades de gobierno.

 De esa forma la ciudadanía podría terminar de acostumbrarse a la idea de que no hay un partido en capacidad de equilibrar el peso hegemónico del bloque de gobierno que encabeza el Partido de la Liberación Dominicana junto a lo que resta del desintegrado Partido Reformista Social Cristiano.

 La situación del perredeísmo es cada vez más irrelevante en la opinión pública y más allá de sus militantes es común la indiferencia de la población respecto a su suerte. Hasta en los cenáculos políticos y académicos se evita o se rechaza hablar de las perspectivas en que se encuentra el partido más votado en 28 de las 32 jurisdicciones provinciales en las elecciones de mayo pasado, cuyo candidato obtuvo el 47 por ciento del sufragio válido. El sentimiento es que los perredeístas son incapaces de colocar el interés nacional por encima de sus desgarrantes e incesantes querellas internas.

Primera propuesta.   Una comisión mediadora fue constituida tras las elecciones de mayo pasado con el objetivo de recuperar la unidad del perredeísmo y quedó constituida por la viuda de José Francisco Peña Gómez, Peggy Cabral, Eligio Jáquez, Neney Cabrera, William Jana, Nelson Espinal Báez, Angel de la Cruz y Siquió NG de la Rosa.

El 3 de julio pasado la CM presentó su primera “Propuesta para la reconciliación de la familia perredeísta”, tras la cual se reunieron con los principales protagonistas de la división interna, el presidente titular Miguel Vargas Maldonado por un lado, y por el otro el presidente en Funciones Andrés Bautista, el secretario general Orlando Jorge Mera, la secretaria de Organización  Geanilda Vásquez, y el excandidato presidencial Hipólito Mejía.

Según los comisionados Hipólito Mejía acogió plenamente sus planteamientos, al igual que Vargas, quien mostró disposición a convocar la Comisión Política, aunque luego condicionó el proceso, mientras Bautista, Jorge y Vásquez pidieron plazo para responder formalmente. No obstante el 22 de agosto Vargas Maldonado y Jorge Mera se reunieron “para iniciar el proceso de concertación de una agenda con miras al restablecimiento de la vida institucional de nuestro partido”.

La primera propuesta se sintetiza en aprobar una oposición al gobierno firme y responsable, rechazar cargos gubernamentales, demandar la aprobación de la Ley de Partidos y las modificaciones pendientes a la Ley Electoral y retorno al orden institucional del partido bajo la dirección de “las máximas autoridades electas”.

 También convocar los organismos partidarios para evaluar el desempeño en las elecciones de mayo, establecer fecha para la convención ordinaria estatutaria que elige dirigentes cada cuatro años, aprobar la expulsión definitiva de seis que apoyaron  la candidatura peledeísta  y solicitar al presidente y al secretario general la convocatoria, a la mayor brevedad, de la Comisión Política para que conozca esos planteamientos.

Puntos conflictivos.   De aceptar la convocatoria de la Comisión Política debe asumirse que Vargas Maldonado recogerá las cadenas que cierran la entrada a la casa nacional perredeísta y permitirá que todos sus dirigentes entren y salgan, incluyendo a quienes tienen despachos en el local. Pero aún así será casi imposible que puedan ponerse de acuerdo en quiénes conformarán la Comisión Organizadora de la Convención, ya que dirigentes de la categoría de Milagros Ortiz Bosch, Enmanuel Esquea y Hugo Tolentino que organizaron la del 2010 terminaron estigmatizados por Vargas Maldonado.

 También será difícil que los dirigentes del PRD se pongan de acuerdo sobre el padrón de militantes e incluso sobre quiénes son los miembros de la Comisión Política y del Comité Ejecutivo Nacional, cuya composición Vargas Maldonado dispuso modificar ante la Junta Central Electoral el 18 de mayo, día en que su partido concluía la campaña electoral que él no apoyó.

 La reunificación del perredeísmo luce casi una quimera, sobre todo si la división sigue siendo incentivada desde los poderosos predios del ex presidente Leonel Fernández, quien cuenta con ella para facilitarse un retorno al poder en el 2016. Y mientras más tiempo transcurra la división podría ser más traumática e irremediable por cuanto Vargas Maldonado, administrando el subsidio estatal del PRD podría posicionarse mejor de lo que luce hasta ahora.

Segunda llamada de la CM

 Más de dos meses y medio después sin que se haya producido la convocatoria de la Comisión Política, a pesar de que múltiples dirigentes la han demandado, la CM hizo pública el pasado jueves 20 una carta dirigida a Vargas, Bautista, Jorge, Vásquez y Mejía, en la que formula un calendario de eventos en base a “puntos comunes”.

Proponen “la celebración de la Comisión Política Concertada” para el lunes 8 de octubre para aprobar la línea de oposición al gobierno, saludar los esfuerzos de Miguel Vargas por la aprobación de la Ley de Partidos y una Ley de Garantías Electorales y felicitar a Hipólito Mejía por su desempeño como candidato presidencial.

También sugieren fijar la convención ordinaria para el 21 de septiembre del 2013, y que quienes resulten elegidos para dirigir el partido asuman sus funciones  en febrero del 2014. Esos cinco meses de transición son una  concesión a Vargas, quien alega que su período como presidente concluye en el 2014, aunque fue proclamado presidente por la Convención Nacional del 19 de julio del 2009 para el período 2009-13.

El calendario incluye elegir de inmediato una comisión organizadora que entraría en funciones en febrero del 2013, aprobar la implementación inmediata de las resoluciones adoptadas por el Congreso José F. Peña Gómez de 2010, y autorizar a la Comisión Estatutaria a presentar en 60 días sugerencias de modificaciones para modernizar y readecuar las estructuras del partido.

Con fecha del mismo día 20, Andrés Bautista, Jorge Mera, Geanilda Vásquez e Hipólito Mejía respondieron acogiendo la propuesta de convocar la Comisión Política para el 8 de octubre para que conozca la propuesta de convención el 21 de septiembre del 2013, “bajo una integración de esfuerzos entre todos”. También apoyan la conformación de la Comisión Organizadora de la convención y que se ejecuten las resoluciones del congreso Peña Gómez. Se remiten a los estatutos para todos los fines.

Una unidad casi imposible

   Los perredeístas estarán a la espera de la reacción del ingeniero Vargas Maldonado, su presidente titular, cuestionado por su resistencia a respaldar la candidatura perredeísta en las pasadas elecciones, y quien desde entonces mantiene encadenado el local nacional de la organización, negándose a convocar formalmente los máximos organismos.

 Encuestas que circulan entre los perredeístas confirman la percepción pública de que Vargas Maldonado tiene un amplio rechazo de los perredeístas, que llegan  a considerarlo responsable de que no ganaran el poder en mayo pasado, cuando quedaron con 47 por ciento del sufragio. Se acusa a su círculo íntimo de haber hecho campaña contra Mejía y a favor del partido de gobierno. Una encuesta que reatribuye a la socióloga Ana María Acevedo registra rechazo hasta del 74 por ciento.

 Son pocos los perredeístas que creen en la posibilidad de una reconciliación entre Mejía y Vargas Maldonado, considerando que no se logró antes de las elecciones, ni cuando el candidato presidencial del PRD dominaba las encuestas, ni tampoco cuando lo intentaron sus familiares apelando a los vínculos matrimoniales.

 Ninguno de los dos reunifica por completo el PRD. Pero por lo menos Mejía ha dicho que no aspirará a presidir el partido, cosa que no ha hecho Vargas y a lo que debería abocarse si aceptara las dificultades reales que confronta. En realidad él ya no reunifica ni siquiera a los que constituyeron el estado mayor del grupo que sostuvo su precandidatura presidencial hasta semanas después de la convención de marzo del 2011 que ganó Mejía.

 Bautista, Jorge Mera y Geanilda Vásquez. que respaldaban a Vargas, decidieron apoyar la candidatura del partido y ahora encabezan su confrontación. También perdió el apoyo de quien fuera su jefe de precampaña Alfredo Pacheco, de la presidenta de la federación de mujeres Janet Camilo y del presidente de la Juventud, así como de Jesús Vásquez, Roberto Fulcar, Andy Dauhajre,  y de Neney Cabrera y Eligio Jáquez que ahora son parte de la CM.

 

El juego democrático a prueba en el PRD

Por Juan Bolívar Díaz
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Con la elección del candidato presidencial pautada para hoy el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) podría estar jugándose no sólo su democracia interna y su unidad, sino también las posibilidades de retornar al poder en los comicios presidenciales del año próximo.

La bipolarización entre un resucitado Hipólito Mejía, orlado por un carisma que lo acerca a las bases, y el presidente del partido Miguel Vargas Maldonado, con amplios recursos económicos y control de la maquinaria partidaria, pone en difícil trance al más antiguo de los partidos políticos dominicanos.

Evento trascendente.  En la opinión pública hay consenso en que la elección primaria perredeísta de hoy será trascendente de cara a los comicios presidenciales del año próximo y hasta para la fortaleza institucional de la nación en la medida en que salga fortalecido o debilitado el principal partido de oposición al régimen del presidente Leonel Fernández.

No sólo se juega la candidatura presidencial entre Miguel Vargas Maldonado e Hipólito Mejía, sino también la capacidad de los perredeístas para regirse por el juego democrático y convertirse en opción alternativa al gobierno de los últimos ocho años del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en franco proceso de desgaste.

Y hay quienes creen que hasta las posibilidades del debilitado proyecto continuista del presidente Leonel Fernández depende del desarrollo de la elección perredeísta. Quedaría liquidado con una demostración de fortaleza institucional y democrática que mejoraría la imagen del PRD, pero se alentaría y abriría perspectiva en medio de un proceso de irregularidades, arrebatos, y posibles fragmentaciones internas.

Hasta los mismos perredeístas reconocen que sus posibilidades de retornar al poder ocho años después que lo perdieran en medio de la crisis financiera del 2003-04, dependen de que puedan recuperar la confianza de los sectores medios y altos que le cuestionan sus reiteradas incoherencias internas.

De que el PRD sigue siendo un reducto popular no ha habido dudas para quienes han observado las masivas movilizaciones generadas en la campaña por la candidatura presidencial, y la atención que ha tenido en los medios de comunicación y en los más diversos sectores sociales y regiones del país.

Con el Partido Reformista en persistente proceso de subordinación al presidente Fernández y al PLD, el tripartidismo de las últimas décadas podría devenir en un régimen casi monopartidista con un fuerte debilitamiento o una división del PRD.

El problema del padrón.  Aunque Mejía aparece como favorito en más encuestas, lo mismo que en sondeos de radio y en tertulias, Vargas tiene ventajas en la estructura partidaria y en los cargos municipales y legislativos que podrían ser la diferencia en la jornada de votación.

El presidente del PRD se atribuye 138 de los presidentes municipales, 960 de 1028 presidentes zonales, 412 de 520 regidores, 52 de 57 alcaldes y 54 de los 75 diputados del partido. Y cuenta también con más amplios  recursos económicos que podría darle una mayor capacidad de movilizar electores. Sólo el viernes pagó una decena de páginas en los diarios mientras su contrincante no ocupó ninguna. Aunque uno de los estrategas de Mejía dijo que ellos estaban reservando recursos “para competir en la jornada de votación”, convencidos de que las elecciones se ganan también transportando e incentivando electores, delegados y activistas.

Atendiendo al hecho de que ambos grupos proclaman que ganarán por amplia diferencia, no debería haber tensiones en la jornada de votación. Y algunos perredeístas cruzan los dedos para que las urnas arrojen una diferencia significativa, pues los resultados cerrados originan conflictos y divisiones hasta en los gremios profesionales y los clubes sociales.

Los mayores peligros están identificados en el padrón de electores. Como el PRD, igual que los otros partidos, carece de un padrón de miembros actualizado, decidió utilizar el de la Junta Central Electoral, excluyéndole los dirigentes y militantes de los otros dos partidos mayores. Se ha dicho que por ello fueron excluidos entre 500 y 600 mil personas.

Aún así el sector de Vargas Maldonado ha insistido en denunciar supuestos aprestos gubernamentales para promover votación por Mejía. Eso es algo que se ha aducido en otras votaciones con el padrón universal, pero nunca se ha producido. Es difícil que ocurriera en proporción significativa si han excluido a los dirigentes y militantes y porque en los barrios, pueblos y mesas electorales, todos los activistas se conocen. Pero esa puede ser la piedra de conflictos y hasta de impugnaciones, aunque la Comisión Organizadora estableció el voto observado en determinados casos.

La ventaja del arbitraje.Una clara ventaja en el proceso ha sido la calificada Comisión Nacional Organizadora encabezada por Enmanuel Esquea Guerrero, Milagros Ortiz  Bosch y Hugo Tolentino, reforzada luego con Quico Tabar, a quienes se les reconoce una independencia, rectitud y honestidad a toda prueba.

La circunstancia de que la elección se produzca en la fecha originalmente señalada, sin los tradicionales aplazamientos, es ya un éxito que debe atribuirse a los organizadores. Y aunque haya habido excesos verbales y de propaganda, el proceso ha transcurrido sin violencia. Esos factores han alentado expectativas de que la elección primaria perredeísta concluya con éxito y sin graves conflictos que podrían ser devastadores también por el hecho de que desapareció la Cámara Contenciosa de la JCE y no se ha constituido el nuevo Tribunal Superior Electoral. Esta vez los perredeístas tendrán que decidir por ellos mismos.

El peligro de división no está determinado por diferencias ideológicas, que no son significativas entre los dos precandidatos, aunque Mejía y su equipo están más vinculados a las bases y a la historia del perredeísmo. El ex-presidente es más carismático, espontáneo y accesible a las masas, pero su locuacidad lo mete frecuentemente en problemas. Vargas Maldonado es más cerebral y planificador, pero al mismo tiempo más distante del ciudadano promedio y del popular.

Aunque las encuestas y los observadores dan ventaja a Mejía, habrá que esperar a  ver si sus partidarios acuden a votar tanto como los de Vargas. Gran parte de los perredeístas estarán luchando por la transparencia democrática y la unidad, conscientes de que son fundamentales para superar el fuerte dominio del PLD y sus aliados que han ganado las últimas cuatro elecciones.-

Sorprendente ascenso

Aunque fueron ocho los que en principio pretendían la candidatura presidencial perredeísta, desde finales del año pasado se produjo una bipolarización entre el expresidente Mejía y Vargas Maldonado, quien fue el candidato derrotado en la elección presidencial del 2008, a manos del doctor Fernández, quien ya había liquidado el intento reeleccionista de Mejía en el 2004.

Irónicamente fue el pacto para la reforma constitucional suscrito por Vargas Maldonado con el presidente Fernández en mayo del 2009, lo que abrió las posibilidades a Mejía de volver a ser candidato, ya que la anterior carta magna se lo impedía. Todavía a mediados del 2010 eran escasas las posibilidades de que éste  pudiera disputar en serio la candidatura presidencial para el 2012, mientras Vargas Maldonado parecía firme manejando a su antojo la estructura partidaria.

El resultado de los comicios legislativos y municipales en los que el PRD no pudo descontar el dominio político del PLD dio un gran aliento a Hipólito Mejía que ya en julio apareció empatado en las preferencias generales con Vargas y hasta con 8 puntos de ventaja entre quienes se consideraban perredeístas en la encuesta Gallup-HOY.  Pero la siguiente, a fines de noviembre recuperó a Vargas con clara ventaja de 14 puntos en la población general y 12 entre los simpatizantes del partido blanco.

Para mediados de febrero un renovado Hipólito Mejía, tras una cirugía que lo postró en noviembre, había recobrado la ofensiva y otra encuesta Gallup lo situó con una ventaja de 11 puntos en las preferencias generales y  más de 21 (60.6 a 39.0 por ciento) entre quienes se consideran perredeístas.  Desde entonces otras cuatro encuestas  diversas han dado ganador a Mejía y dos a Vargas Maldonado, con la sorprendente característica de que las seis señalan diferencias enormes entre los dos.

El Centro Económico del Cibao, Asisa Research (que mide para peledeístas), la Fogby International y la tradicional encuesta perredeísta de Ana María Acevedo otorgan entre 20 y hasta 28 puntos de ventaja a Hipólito Mejía, pero Alfonso Cabrera y Asociados (con muchos años en el mercado) registra más de 7 puntos de ventaja a Miguel Vargas, y la Hamilton es entre todas las que da mayor diferencia, 71 a 29 por ciento, en favor de Vargas Maldonado.