Por Juan Bolívar Díaz

   El sistema partidario dominicano tendrá un nuevo desafío a la concertación el próximo 16 de Agosto cuando deben ser electos los bufetes directivos de las cámaras legislativas, ya que ninguno de los partidos tiene mayoría absoluta en las mismas.                   En el peor de los casos, la falta de concertación puede conducir a un tranque que haga imposible la elección y suma al congreso en una crisis. En una perspectiva optimista, la circunstancia podría ser una oportunidad para una concertación tripartista que abra puertas para completar el Consejo Nacional de la Magistratura y despachar un conjunto de importantes proyectos de leyes pendientes de aprobación.

   Si los reformistas insisten en tratar de vincular un acuerdo para escoger los bufetes directivos congresionales   con la elección de los delegados al Consejo de la Magistratura, la concertación será más difícil, pues tendría un costo político alto para el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

NECESARIA CONCERTACION

   La actual composición de las cámaras obliga a una concertación de dos de los tres partidos mayoritarios para lograr mayoría en cualquiera de ellas, a menos que el quórum se logre con algunas significativas ausencias.

   El Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y sus aliados tiene la primera mayoría en la cámara baja, con 56 diputados, el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) tiene 52 y el PLD los restantes 12. En el Senado, tras la deserción del banilejo Virgilio Castillo, el PRD quedó con sólo 14 senadores. El PRSC dispone ahora de 15, y el otro corresponde al PLD.

   Frente a las dos grandes mayorías en ambas cámaras, es obvio que el PLD tiene la posibilidad de inclinar la balanza. En el Senado solo en favor del PRSC. Si concerta con el PRD apenas logra trancar el juego, como ha ocurrido con la selección del segundo representante de ese organismo ante el Consejo de la Magistratura.

   El año pasado, la elección de los bufetes del congreso fue posible por un acuerdo PRSC-PLD, en virtud del cual el primero recibió la presidencia del Senado, y el segundo la de la Cámara de Diputados. Ello fue más fácil en cuanto los legisladores del PRD y aliados no se presentaron a ocupar sus curules en la primera sesión, protestando el incumplimiento de algunos aspectos del Pacto por la Democracia.

INTENSOS CABILDEOS

   Desde hace varias semanas, los partidos mayoritarios sostienen intensos cabildeos en búsqueda de acuerdos para dirigir las cámaras. El PLD se ha manifestado dispuesto a concertar con cualquiera de los otros dos, aunque ha sido obvio que las mayores energías las ha invertido con los reformistas, impulsado, en parte, por la rivalidad con el perredeísmo, reanimada en las últimas semanas.

   Los reformistas han querido repetir acuerdo con el PLD, pero -según se ha dicho- han tratado de que el peledeísmo dé algo a cambio del control de la cámara baja, donde apenas tiene el diez por ciento de la matrícula. Ni tontos ni perezosos, los reformistas quieren que el acuerdo implique el voto de Jaime David Fernández para adjudicarse, a través de Virgilio Castillo, el segundo delegado senatorial ante el Consejo de la Magistratura y así llegar a la constitución de éste con una mayoría garantizada.

   Por su parte, el PRD ha evadido tomar la decisión de impulsar candidaturas a los bufetes directivos. Se afirma que el doctor José F. Peña Gómez entiende que nada ganarían y, en cambio, se expondrían a riesgos. Y no es que hayan faltado perredeistas con expectativas de presidir por lo menos la Cámara de Diputados.

VENTAJAS DE PRESIDIR

   La presidencia de las cámaras no solo supone influencia partidaria en la dirección de las mismas, como por ejemplo, la capacidad para abrir y cerrar sesiones y establecer el orden de la agenda, sino también desarrollar liderazgo y traficar influencias, en el buen y en el mal sentido de la expresión.

   Está de por medio el control de la burocracia de las cámaras. La de Diputados tiene actualmente nada menos que 482 empleados. Es cierto que la mitad están distribuidos entre todos los bloques legislativos, incluyendo 120 choferes, a razón de uno por cada diputado, pero en la otra mitad influye determinantemente el control de la presidencia. De ahi que el PLD, en contraste con su escasa representación, es el partido que tiene más dirigentes y militantes empleados en ese organismo.

LO MEJOR PARA EL PLD

   Es claro que al PLD le interesa y le conviene mantener el control de la Cámara de Diputados. Y tiene posibilidad de lograrlo, dado que es muy difícil una concertación entre los dos partidos mayoritarios, con el telón de fondo del Consejo de la Magistratura

   A nueve meses de las elecciones, el PLD debería evadir aparecer en alianza con el partido oficial, dados los niveles de impopularidad que registra éste, ejerciendo un gobierno unipersonal en grado casi antidemocrático. Desde luego, sería de alto riesgo que aceptara negociar incluyendo la elección del delegado faltante del Senado ante el Consejo de la Magistratura, para dar el control de éste al partido de gobierno. Nada nuevo sería que aceptara el respaldo reformista para mantener la presidencia de la Cámara baja.     El PLD puede intentar retener sus posiciones en la Cámara de Diputados sin pactar con ninguno de los dos grandes, manteniendo su candidatura.

RIESGOS PARA EL PRD

   Y es que el PRD no puede intentar dirigir la Cámara de Diputados, sin perder la posibilidad de obtener dos delegados ante el Consejo de la Magistratura. Porque con la presidencia de los diputados, tendría que buscar el segundo en el Senado, lo que resulta imposible, mas aún si despoja al PLD de la presidencia de la cámara baja. Eso determinaría una venganza peledeísta retirándole el respaldo a Milagros Ortíz Bosch para el Consejo de la Magistratura. Y cargarían la responsabilidad de haberle entregado el control del consejo al gobierno reformista.

   Los informes disponibles indican que tanto Peña Gómez como Leonel Fernández no están dispuestos a correr ese riesgo y pagar el costo político correspondiente. El candidato peledeísta ha dicho en privado que de ninguna forma su partido entregará el control de la magistratura al partido oficial.

CONVENIENCIAS PARA EL PRSC

   En las actuales circunstancias, al PRSC le convendría una concertación tripartista, no solo para los bufetes de las cámaras, dejando la de diputados al PLD, sino para conservar la presidencia del Senado, imposible sin el voto peledeísta, o el acuerdo con el PRD, asi como para dejar constituído el Consejo de la Magistratura. De esa forma haría una concesión a toda la sociedad, que reclama la renovación de la justicia.

   A los reformistas les convendría la constitución del Consejo de la Magistratura antes de las elecciones. Porque de perderlas ya no podrían aspirar a controlarlo y se expondrían a una composición de la justicia más desfavorable para ellos que en las presentes circunstancias. Es claro que si el Consejo no se instituye en la legislatura que se inicia, se quedará para el próximo período constitucional.

   El acuerdo tripartista podría incluir un consenso para despachar proyectos de leyes reclamados por la sociedad dominicana como los de reforma a la ley electoral, de energía e inversión extranjera, y los códigos de salud, educación, y monetario.

   Una concertación tripartista sería muy positiva para mejorar el clima político y viabilizar la gobernabilidad en el último año de gobierno del Presidente Joaquín Balaguer. Los reformistas ganan más que lo que pueden perder con esa concertación. Y gana la nación que se sumiría en una peligrosa crisis institucional con un tranque que impida el normal funcionamiento del Congreso Nacional y que vería frustradas grandes expectativas de avance, si no se busca acuerdo para convertir en leyes los proyectos señalados.-