Un reto a la conciencia nacional

Por Juan Bolívar Díaz

El conjunto de disposiciones gubernamentales para tratar de preservar la salud de la población dominicana, al amparo de un estrado de excepción o de emergencia nacional determinado por el peligroso coronavirus constituye uno de los más grandes retos a la conciencia y la disciplina de toda la ciudadanía, sin excepción.

Sólo con el compromiso de todas y todos los habitantes del país será posible que estas disposiciones alcancen el éxito y logren detener la expansión del virus que ha disparado las alarmas en gran parte del mundo y que no hace distinción de clases sociales, razas, género ni credo religioso o ideológico.

No se le puede regatear el máximo apoyo a las disposiciones adoptadas por el gobierno por 15 días a partir de este jueves, que cierra el país por aire, mar y tierra, prohíbe todas las actividades comerciales que no sean sobre alimentos, productos farmacéuticos, combustibles y servicios de salud. Cierra bares y restaurantes, suspende todas las actividades docentes, estas por casi un mes, todo tipo de concentraciones sociales y políticas, los espectáculos y actividades deportivas.

Es obvio que el gobierno optó por una línea de acciones duras ante el grave peligro de expansión de la pandemia, con todos los costos de salud y vida que implica y debe asumirse que con plena conciencia del riesgo de que las medidas, de gran costo humano y económico,  no sean suficientes y obliguen a una prolongación que pudiera devenir catastrófica.

Están a la vista las consecuencias económicas de la pandemia, para el turismo, las exportaciones, las zonas francas, la industria y hasta la agropecuaria.  La paralización de casi todas las actividades por dos semanas implica pérdidas inmensas, desempleo y calamidades para una importante proporción de la población. Si se le suma una previsible reducción de las remesas, el panorama de corto y mediano plazo es muy preocupante.

Nuestras vulnerabilidades son inmensas, gran parte de la población no puede  almacenar alimentos por muchos días. Con 57 por ciento del empleo informal, son demasiado los que dependen del chiripeo diario y tendrán la tentación o la necesidad de seguir la vida normal desde que pasen los primeros días. Ahí comienza el gran desafío, porque podrían arruinar el esfuerzo colectivo y hacer inútil el costo económico que conlleva.

Todos los pudientes, especialmente los empresarios, deberían aportar los máximos sacrificios para mitigar las calamidades de los más vulnerables, de la masa de empleados de subsistencia, carentes de ahorros para enfrentar las contingencias. Nadie debería ser privado del salario durante las dos semanas de la emergencia.

El presidente de la nación dijo que el gobierno no dejará a nadie desamparado, lo que puede ser un hermoso propósito difícil de cumplir cuando cientos de miles de personas se verán impedidas de producir el precario sustento cotidiano. Ojalá que pueda cumplir el buen propósito de hacer llegar la alimentación escolar a las casas de los estudiantes, con el desafío de que ese movimiento no rompa la cadena que trata de aislar la expansión del virus.

El plan de emergencia anunciado por el presidente Danilo Medina es integral y abarcador, y contempla excepciones y facilidades impositivas, medidas monetarias,  asistencia social y servicios de extraordinarios de salud, que demandan enormes recursos financieros.

El reto es para todos, desde los más encumbrados o los más desprotegidos, y tenemos que tomarlo con la mayor seriedad, aplazando las cherchas y la eterna vocación por burlar todas las disposiciones limitativas, comenzando por los mismos funcionarios, y por las clases altas y medio altas que no conocen sacrificios de vida. Los jóvenes tienen que permanecer en sus casas, sin abusar de su condición privilegiada, porque son los que mejor pueden sortear la pandemia, pero no dejan de ser difusores de la misma. Están obligados a proteger a los mayores, no sólo a sus padres y abuelos, sino también a los vecinos y a todos los pobladores.

Ojalá entendamos el reto. Si durante los 15 días de sacrificios, no controlamos la expansión del coronavirus, todo el esfuerzo habrá sido en vano. Y lo que es peor, tendremos menos aliento para otro período de sacrificios. El gobierno escogió ahora o nunca y de ninguna forma puede sobrepasarse en el estado de excepción, ni buscar capital político de la crisis, como tampoco deben hacerlo los opositores. Todos debemos sacrificarnos.

Pesan la corrupción y la impunidad

                                               Por Juan Bolívar Díaz

Durante los años 2017 y 2018, a raíz de la explosión del escándalo Odebrecht que embarró hasta el tuétano los gobiernos de los últimos 16 años del Partido de la Liberación Dominicana, se desarrolló en el país la mayor manifestación social de nuestra historia. La Marcha Verde fue un primer grito multitudinario contra la corrupción y la impunidad, que no fue escuchado en las alturas del poder.

Consideraron que era cuestión de tiempo para que los ciudadanos y ciudadanas se cansaran de marchar, y así ocurrió en efecto, aunque algunos advertimos que la coyuntura electoral del 2020 iba a propiciar el resurgimiento de esas protestas, y de ahí que surgieran iniciativas buscando capitalizar ese descontento, por ejemplo la Coalición Democrática para la Regeneración Nacional, emprendida por profesionales y activistas sociales, que ha promovido la integración de una coalición de siete partidos políticos y grupos cívicos en base a una veintena de objetivos para el rescate de la institucionalidad democrática, el combate a la corrupción, el fin de la impunidad y las reformas económicas sociales que demanda la nación.

Gran parte de los jóvenes que en las últimas semanas han protagonizado las protestas por el asalto electoral del 16 de febrero, fueron protagonistas de la Marcha Verde. Y están dando el segundo aviso, ya no sólo a los actuales gobernantes, sino que, conscientes de que es un inminente un cambio de gobierno, están adelantando una advertencia  a los que pueden llegar en agosto próximo, que ya no habrá  indiferencia ni adormecimiento de la juventud dominicana, que ellos van a tomar en sus manos el destino de la nación y van a imponer orden sobre una clase política demasiada enfocada en el aprovechamiento del poder para el enriquecimiento personal, envileciendo a diestra y siniestra para justificarse y prolongarse.

La corrupción y la impunidad ya aparecen entre las mayores preocupación de la sociedad dominicana. En la encuesta Greenberg-Diario Libre de la semana pasada alcanzó 45 por ciento, casi duplicando al desempleo y la inseguridad ciudadana. Es que la corrupción de arriba y la impunidad repercuten en la delincuencia abajo y por tanto no sólo sustraen los recursos de toda la sociedad, sino que además incentivan la inseguridad ciudadana.

En el Indice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial 2017-18, cuando estaba en su apogeo la Marcha Verde, el país quedó sub-campeón en los indicadores de corrupción, sólo superado por Brasil entre 137 evaluados. Nos dejaron en el escalón 136 en favoritismo de los funcionarios públicos, 135 en desvío de los fondos públicos, 133 en políticas antimonopólicas, 132 en ética empresarial, y 131 en eficiencia del gasto público.

Cualquiera tiene la tentación de creer que nos lo hicieron de maldad. Y otros que eso quedó atrás. Pero el retroceso se manifiesta también en el Indice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional publicado en enero pasado. Sacamos 28 de 100 puntos,  quedando en el escalón 137, entre 182 evaluados, peor que el 78 por ciento de los países del continente, y en América Latina sólo mejor que Guatemala, Honduras, Nicaragua y Venezuela, todos sumidos en la pobreza, que para muchos se relaciona con la corrupción.

En esta evaluación, en el 2006 el país ocupaba la posición 99, y para el 2012, al concluir el gobierno de Leonel Fernández, había descendido 19 escalones, a la 118, pero en los dos periodos de Danilo Medina prosiguió cayendo justo en otras 19 posiciones, para completar 38 en 14 años.

La corrupción y la impunidad tienen un peso grande en el descalabro político que se advierte para el partido gobernante. Es que si la malversación, el robo y el despilfarro representan el 3.5% del PIB como estimó un estudio del BID, fueron unos 165 mil millones de pesos el año pasado, 20 veces los 7 mil millones de pesos invertidos por año en las publicitadas “visitas sorpresas” del presidente Medina. Con esa suma se hubiesen hecho en un año 40 proyectos de viviendas como el de la Nueva Barquita.

La prioridad número uno del próximo gobierno será reducir drásticamente la malversación y rescatar la independencia y credibilidad de la justicia, del ministerio público y la policía, así como de la Cámara de Cuentas y la Contraloría General para poner un dique a la impunidad. y que el Congreso asuma su responsabilidad de fiscalizar en vez del reparto clientelista. En pocas palabras, rescatar la institucionalidad democrática.   

Abinader y el PRM se consolidan y podrían ganar en primera vuelta

El colapso de las elecciones municipales del 16 de febrero parece haber generado una avalancha contra el partido gobernante y su candidato que aparece a la deriva al perder preferencias en cuatro encuestas independientes entre enero y febrero

                                                   Por Juan Bolívar Díaz

LA ROMANA. El candidato presidencial Luis Abinader, afirmó que a unos días de las elecciones del domingo el gobierno del Partido de la Liberación Dominicana está desesperado porque sabe que las tienen perdidas. Abinader estuvo acompañado por el candidato a alcalde José Ignacio Morales, El Artístico, Los regidores Carmen Quezada y Luis Cornielle, así como Iván Silva, candidato a senador. Estuvo acompañado por los dirigentes nacionales de su campaña Nelson Arrollo, director ejecutivo, César Cedeño y Geanilda Vásquez. Hoy/Fuente Externa 11/02/20

Las encuestas Greenberg para el Diario Libre y la de MarkPenn-SIN, publicadas esta semana muestran un afianzamiento de la candidatura presidencial del  Partido Revolucionario Moderno (PRM), que por primera vez aparece con preferencias que le permitirían triunfar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de mayo próximo.

Por su parte el Partido de la Liberación Dominicana y su candidato presidencial Gonzalo Castillo lucen a la deriva, en relación a las preferencias del mes de enero pasado, con una acentuada distancia del primer lugar, lo que se atribuye en parte al colapso de las elecciones municipales del 16 de febrero.

Encuesta independiente  

La Greenberg para el Diario Libre, publicada esta semana, es la tercera  encuesta independiente de los partidos, y una cuarta auspiciada por un grupo empresarial, no publicada, que en dos meses otorga una amplia ventaja a Luis Abinader en las preferencias para la elección presidencial de mayo. Es la primera que le otorga posibilidad de ganar en la ronda inicial, con 52 por ciento de las intenciones de voto. Las cuatro le marcan amplia ventaja en caso de ser  necesaria una segunda con Gonzalo Castillo de contrincante..

Resalta el curso ascendente que mantiene Abinader, en seis semanas, pasando de 43 por ciento que registró en la Mark-Penn a principio de enero, a 52 por ciento en la Greenberg, realizada entre el 21 y de 24 de febrero, para un incremento de 9 puntos, mientras Castillo se reducía en 4 puntos, de 28 a 24 por ciento, en el mismo lapso. Leonel Fernández perdió 2 puntos, del 19 al 17 por ciento.

Para la eventual segunda vuelta la ventaja del perremeísta ha sido cada vez más rotunda, ascendiendo 12 puntos, de 56 a 68 por ciento, frente al peledeísta, quien a su vez desciende 8 puntos, del 35 al 27 por ciento, para 41 puntos de diferencia. Las tres encuestas de enero midieron también a Abinader en segunda vuelta frente a Leonel Fernández, con resultado de 62 a 28 por ciento. La de febrero no contemplo ese escenario.

La Greenberg recoge la abrupta caída de las preferencias por el PLD, a la mitad desde abril del 2016, cuando 53 por ciento se identificaba con ese partido, mientras ahora sólo registró 27 por ciento. La opinión favorable por ese partido se redujo más abruptamente, cayendo 28 puntos, de 51 a 23 por ciento. En tanto, un 51 por ciento se mostró dispuesto a apoyar al PRM en las elecciones municipales. En la Gallup-HOY de enero, los dos partidos aparecieron empatados a 42.2 por ciento. El PRM ya registró mayor simpatía en la Mark-Penn 37 a 21 y en la empresarial 39 a 36 por ciento.

Ventaja en la municipal

La primera medición de una encuesta independiente sobre preferencias para las elecciones municipales fue también conocida esta semana, la de Mark-Penn limitada a sólo cuatro municipios, los tres mayores, Santo Domingo Este (SDE), Distrito Nacional (DN) y Santiago, así como Higuey. En tres saca ventaja el PRM, que aparece perdiendo en Santiago, donde el actual alcalde peledeísta Abel Martínez registra 40 por ciento frente a 32% del perremeísta Ulises Rodríguez, pero todavía con un alto 21 por ciento de indecisos.

Las candidaturas de Manuel Jiménez y Carolina Mejía del PRM en los dos municipios más grandes del país, SDE y el DN, superan la mitad con 52 y 53 por ciento, y en Higüey el perremeísta Rafael Duluc, apareció por encima de Karen Aristy, postulada por el PLD, por 44 a 39 por ciento.

El voto para senadores en esos municipios urbanos apareció dividido, con claras ventajas para la perremeísta Faride Raful, por 36 a 22, frente al peledeísta Rafael Paz (DN),  y para Amable Aristy, del Partido Liberal Reforimista-PLD, superando a Virgilio Cedano del PRM, por 53 a 27 por ciento en Higuey. Dentro del margen de error quedan las ventajas de Cristina Lizardo, del PLD, 33 a 30 por ciento, frente a Antonio Taveras Guzmán del PRM, (SDE), así como la de Eduardo Estrella, que por el PRM, por la mínima de  37 a 36 por ciento, frente a Julio César Valentín del PLD en Santiago.

La medición de Mark Penn/Stagwell fue en base a muestras para esos cuatro  municipios, que oscilaron entre 791 en SDE y 613 en Higüey, con margen de error entre 3.1 y 3.5 por ciento. Nadie ha medido preferencias municipales mayores, pero en base a las preferencias presidenciales, se cree que el PRM tendería a ganar en muchos de los mayores, y que el PLD sacaría ventajas, sobre todo por el poder estatal y local, en los medianos y pequeños. Aunque la ventaja de Abinader, pudiera alimentar sus candidaturas municipales.          

Motivos de una avalancha

Los registros de las cuatro encuestas independientes, se ratifican y son superados parcialmente en las investigaciones del Centro Económico del Cibao para el PRM, y en otras atribuidas al patrocinio oficialista. Todas marcan una avalancha en favor de Luis Abinader, que desde hace dos años empezó a emerger como favorito para el 2020.

Las causas recurrentes son el cansancio de la población con la gestión del PLD en los últimos 16 años y en 20 de 24, por el desgaste natural que genera el usufructo continuo del gobierno, precipitado por la división del PLD tras sus elecciones primarias del 6 de octubre, y más recientemente por el colapso de las elecciones municipales del 16 de febrero, que en gran proporción se le atribuye al poder gubernamental. En la Mark Penn hasta 25 por ciento responsabiliza al gobierno del fracaso, 18 al PLD y hasta 35 por ciento a la JCE, pero apenas llega al 4 por ciento los que lo atribuyen al PRM y el 6 a la Fuerza del Pueblo.

Desde hace cuatro años la valoración del gobierno y del PLD se han reducido aceleradamente en todas las mediciones independientes. En la Gallup-HOY de mayo del 2018, ya el 78 por ciento se pronunciaba por un cambio y el 58 por ciento pedía específicamente que gobernara otro partido. Ahora en la Greenberg el 77 por ciento desea ver el país en un rumbo diferente. Y 72 por ciento cree que el cambio lo representa Abinader. Es relevante que así opina el 75 por ciento de los menores de 30 años.

En la encuesta del Diario Libre resalta que la corrupción aparece como la mayor preocupación de los entrevistados, 45 por ciento, y más del 50 entre los menores de 30 años, seguido del desempleo y la seguridad ciudadana.         

Posibilidades de Abinader

Con un discurso moderado, fundado en propuestas de un equipo asesor de alto nivel en las materias básicas de economía, sociología y ciencias políticas, Abinader tiene muchas posibilidades de proseguir atrayendo votantes para alcanzar la presidencia en la primera vuelta. Las ventajas del poder podrían restarle algunos puntos en mayo. Pero parece muy difícil que pueda perder la ventaja de 41 puntos que le acaba de otorgar la encuesta Greenberg para la segunda vuelta en junio frente a su más cercano competidor, que en ese escenario está a 23 puntos del 50 por ciento.

La tendencia es más firme cuando se advierten las dificultades que ha tenido el candidato oficialista Gonzalo Castillo para desplegar sus potencialidades, con una imagen de favorabilidad muy reducida, de apenas 21 por ciento en la Greenberg. Otro factor que le perjudica severamente es que tiene a Leonel Fernández detrás, con 17 por ciento en esta encuesta, sólo 7 puntos menos. Las investigaciones indican que sólo una minoría de los leonelistas lo favorecerían en la eventual segunda vuelta, al considerar que fue fruto de  la imposición del poder estatal, lo que generó la división.

Hasta hace poco a Abinader se le veía con poco carisma y un discurso muy suave, pero ha superado su oratoria y se ha dedicado a formular propuestas sectoriales y pactó con otros 6 partidos y una coalición social unos Lineamientos Básicos para un Gobierno de Regeneración Nacional y sometió a consideración de la sociedad un proyecto de programa de gobierno a punto de quedar fraguado por sus técnicos.

El mismo economista y empresario ha pedido que no lo consideren un predestinado y que mientras aparece un nuevo mesías, lo tomen en consideración a él. No faltan quienes creen que al país le convendría pasar por varios presidentes que no lleguen con la aureola carismática y mesiánica que los impulsa a creerse imprescindibles llaneros solitarios, que en vez de dedicarse a gobernar para resolver los grandes problemas, lo supeditan todo a su “vocación de poder eterno”.    

Una gran oportunidad para el PLD

Las elecciones municipales reconvocadas para el próximo día 15 representan una buena oportunidad para que el PLD pueda comenzar a detener la avalancha que parece arrollarlo. Se espera que empleará todo el poder del Estado para ganar en muchos municipios, sobre todo los pequeños y medianos. Tiene 106 de las 158 alcaldías en juego, lo que de entrada le otorga ventajas competitivas, aunque también rechazos.

Su gran ventaja en el 2016 la obtuvo del abuso del poder estatal, y de alianzas con 14 partidos, ahora reducidos. El PLD sólo consiguió en sus boletas el 36 por ciento del sufragio municipal. Mientras el PRM con el 24 por ciento, sólo obtuvo 30 alcaldías, mostrando vigor en las de mayor población.

Las posibilidades del PLD para retomar aliento, dependerán también del porcentaje que acuda a votar en las municipales, dado el alto rechazo que le arrojan las encuestas. Hasta un 70 por ciento dice que concurriría a las urnas, pero se duda que llegue a esa proporción, que es el promedio en las eleciones presidenciales de las últimas décadas, mientras en las municipales y congresuales separadas fue del 50 por ciento. El colapso de febrero y la desconfianza podrían reducir votantes, pero también generar votos de castigo.-                 

Porcentajes de preferencias electorales en 4 encuestas independientes

                                                           Enero-febrero del 2020

Mark-Penn    Gallup-Hoy    Empresarial   Greensberg

8-10 enero      16-21 enero    Enero             21-24 febrero

Por quién votaría hoy

Luis Abinader              43                 42                 45                      52    

Gonzalo Castillo           28                 31                 26                      24

Leonel Fernández        19                 15                13                      17

En segunda vuelta

Luis Abinader            56                  58                61                       68

Gonzalo Castillo          35                  36                37                   27                             

La Penn es publicada por Noticias SIN, la Greenberg por el Diario Libre, y la empresarial es una encuesta no publicada, pero en manos del autor JBD

Las estrellas de Ernesto Cardenal

Por Juan Bolívar Díaz

Al enterarme el lunes del final terrestre de Ernesto Cardenal tuve la tentación de escribirle una plegaria, rememorando uno de sus más celebrados poemas, su Oración por Marilyn Monroe, escrito poco después del suicidio de la renombrada actriz: “Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos/el de nuestros propias vidas/ Y era un script absurdo/ Perdónala Señor y perdónanos a nosotros/ Por esta colosal superproducción en la que todos hemos trabajado”…

No podía incurrir en el casi sacrilegio de intentar competir con el excelso poeta en oraciones fúnebres. Y además, Cardenal no necesita oraciones. Porque sus pecados fueron todos veniales y llegó al final de la ruta como siempre vivió, ligerísimo de equipaje, cubierto por su eterna boina, pregonándose poeta, sacerdote y revolucionario. Todo lo que intentó fue adelantar en la tierra el mundo fraterno que aprendió del auténtico cristianismo, por el que lo dejó todo después de graduarse de filosofía y letras en la Unam y del postgrado en Columbia.

Empezó como poeta romántico en sus epigramas, que luego mutarían, como sus Salmos, en rotundos cánticos políticos: “Al perderte yo a ti/ Tú y yo hemos perdido/ Yo porque tú eras/ Lo que yo más amaba/ Y tú porque yo era/ El que te amaba más./Pero de nosotros dos/ Tú pierdes más que yo:/Porque yo podré amar a otros /Como te amaba a ti/ Pero a ti no te amarán/ Como te amaba yo”.

Nacido en enero de 1926, en el 54 ya estaba envuelto en un movimiento insurreccional contra la dictadura de los Somoza, para dos años después optar por el recogimiento espiritual en el monasterio de Gethsemaní, en Kentucky, Estados Unidos. Ordenado sacerdote en 1965, volvió para Nicaragua y quiso practicar la fraternidad cristiana creando una parroquia estelar en la mayor de las islitas del archipiélago de Solentiname, en el Lago de Nicaragua. Allí, en una pequeña comunidad humana casi virgen, de un centenar de familias, pero con millares de aves exóticas,  y bosques, montó el poeta su Evangelio y enseñó a escribir hasta poemas y a cultivar la artesanía de maderas, además de la tierra.

Todavía lamento no haber aceptado la invitación de Ernesto en 1971 para que fuera a comprobar su paraíso terrenal de Solentiname. Lo conocí ese año cuando trabajaba como periodista en el Buró Latinoamericano de la Conferencia Católica de Estados Unidos en Washington, que entonces daba apoyo a los religiosos que en Centro América y más al sur defendían los derechos humanos y promovían las comunidades eclesiales de base. En octubre organizamos un seminario en Costa Rica y allí estuvo vibrante el poeta y sacerdote. El afán por volver al país desde mi autoexilio, me dejó en deuda con aquel venerable.

A Ernesto le resultó imposible ignorar lo que ocurría en Nicaragua y la lucha contra la dictadura lo llevó a convertir aquel pequeño paraíso en un foco de resistencia y de allí a la revolución sandinista de 1979. Como ministro de cultura Ernesto Cardenal trató de levantar un círculo artístico en cada barrio. Jamás renegó de su condición de sacerdote, como su hermano jesuita Fernando, y Miguel Escotto, un religioso que fuera canciller y se paseó por el mundo defendiendo la revolución popular sandinista.

Los tres serían estigmatizados y suspendidos por el genio reaccionario del Papa Juan Pablo Segundo, quien llegó al extremo de amonestar públicamente al manso Cardenal arrodillado ante él al ser recibido por el gobierno nicaragüense en 1983. Ese reproche nunca tocó a cientos de sacerdotes y obispos que en esos mismos años servían a las dictaduras. Le tocaría al Papa Francisco reivindicarle, devolviéndole sus prerrogativas canónicas.

Como hombre que mantuvo en alto los principios en todas las circunstancias, Cardenal se enfrentó en los últimos años a los que degeneraron el sandinismo, encabezados por el nuevo dictador Daniel Ortega y apoyó abiertamente la insurrección popular que estalló en abril del 2018, gritando “que se levanten todos, hasta los muertos”.

A los 95 años don Ernesto Cardenal volverá este fin de semana a su Solentiname, hecho polvo, mientras su indómito espíritu ha emigrado a las galaxias que pregonó en su místico “Canto Cósmico” donde contó millones de millones de estrellas, una eterna fiesta de fuegos artificiales y un millón de planetas, viéndose a sí mismo en un planeta pequeño, montado en una estrella modesta, en las afueras de las galaxias, a los humanos dentro de un universo común, con la seguridad de no estar solos en el cosmos.

“¿Qué hay en una estrella? Nosotros mismos.
Todos los elementos de nuestro cuerpo y del planeta estuvieron en las entrañas de una estrella. Somos polvo de estrellas”.

El presidente y su partido evaden discutir las garantías electorales

Danilo Medina desaprovechó la oportunidad de su extenso discurso para referirse a los reclamos generalizados de pacto para garantizar elecciones libres y democráticas y devolver la confianza en las instituciones, y su partido también guarda silencio 

             Por Juan Bolívar Díaz

Todo parece indicar que el presidente Danilo Medina está evadiendo el reclamo de equidad democrática y transparencia en las elecciones generales que alcanzó dimensiones históricas al expresarse masivamente y por todos los medios y sectores nacionales, mientras su Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y aliados guardan un espeso silencio.

Un intento de mediación protagonizado por el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) no acaba de rendir frutos por las dificultades en integrar una comisión de notables que facilite un diálogo político de alto nivel, mientras las aplazadas elecciones municipales están a dos semanas y se cree que los oficialistas buscarían otra dilación.

Prevalece la desconfianza

A dos semanas de la nueva fecha para celebrar las elecciones municipales frustradas el 16 de febrero prevalece la desconfianza entre los actores políticos, sin que se haya ofrecido la menor explicación de si fueron errores humanos o manipulación criminal lo que impidió la votación, con el agravamiento de que no se espera que las investigaciones solicitadas a la Organización de Estados Americanos concluya antes.

Sigue extrañando que la Junta Central Electoral no haya emitido un comunicado formal con las explicaciones de sus técnicos sobre lo ocurrido en el sistema de voto automatizado, indicando lo que impidió su operación, o por lo menos lo que presumen que pudo haber ocurrido. Si fue por deficiencias humanas o del diseño, lo que contradicen las múltiples pruebas previas, debieron ser comprobadas y admitidas para reducir la desconfianza  derivada y evitar que se generalizara la convicción de que se trató de un asalto criminal como  denunciaron los opositores al enterarse del colapso en víspera de la votación, o del sabotaje que denunciaron el PLD y sus aliados la tarde de la frustración y que la Procuraduría General asumió con un “sainete de investigación”, detenido luego por disposición presidencial. .  

La investigación solicitada a la OEA no ha comenzado formalmente y se descarta que puedan concluir antes de la nueva cita electoral del 15 de marzo, lo que justifica más el clamor nacional por un pacto político social que reste presión a la JCE y genere confianza, sobre todo en los partidos de oposición que han denunciado reiteradas veces que el PLD y su gobierno violentan la equidad democrática preconizada en la Constitución y las leyes.

Semana de definiciones

Esta semana comenzó con una marcha multitudinaria de 13 partidos opositores que tras responsabilizar al PLD y su gobierno de lo que consideran fue un asalto a las elecciones, que afecta la estabilidad de la nación, enarbolaron un pliego de diez garantías de equidad y transparencia. Fue seguido por el comunicado de casi un centenar de asociaciones empresariales con enérgica condena al colapso electoral y reclamo de sanciones, y  formulando un “llamado al liderazgo político nacional para que, con la madurez que ameritan las circunstancias suscriban un gran acuerdo que recoja los compromisos necesarios para que se respete el voto y así garantizar la plena democracia”.

Al día siguiente la Fundación Institucionalidad y Justicia, entidad del empresariado con treinta años  de lucha por el fortalecimiento democrático, fue específica al pedir energía  “para eliminar la inequidad por el uso de recursos estatales para promover candidaturas”, perseguir y condenar todos los delitos electorales, especialmente la compra de votos, integrar la Procuraduría Especial para estos fines, en consulta con los partidos, y que los órganos públicos se manejen con moderación, razonabilidad y ponderación.

El pleno del Consejo Económico Social, un órgano estatal de participación social, sorprendió cuando formuló “un llamado a las autoridades responsables a preservar la estabilidad política, social, económica e institucional del país” y un “pacto político que contribuya a restablecer la confianza necesaria para la celebración de un proceso electoral libre, transparente y democrático”.

La mayor expresión de la indignación y reclamo de respeto a los derechos políticos lo constituyó el “Trabucazo” en la Plaza de la Bandera, por donde desfilaron durante 12 horas decenas de miles de personas, con participación de relevantes artistas y comunicadores, en lo que puede ser la mayor manifestación política de la historia nacional, tras diez días de concentraciones y marchas en múltiples ciudades del país y de las naciones que concentran emigrantes dominicanos. Los cacerolazos y otras expresiones de protesta proliferaron hasta en los restaurantes de clases altas, decretando una mayúscula insatisfacción impactante en el proceso electoral.

Ya en noviembre fue publicado un “Manifiesto Ciudadano por la Transparencia Electoral”, suscrito por decenas de entidades y personalidades religiosas, académicas y sociales y personalidades, y en enero la Conferencia del Episcopado Dominicano emitió una  pastoral con fuertes reclamos para la libre elección.

Oportunidad desperdiciada  

Con tan amplio consenso nacional hubo quienes creyeron que el presidente Danilo Medina aprovecharía su comparecencia anual ante el Congreso Nacional para ofrecer alguna repuesta que contribuyera a superar lo que se considera una grave crisis política e institucional y a restablecer la confianza en las instituciones. Pero creyó suficiente expresar su coincidencia con el clamor, especialmente de los jóvenes, para que se investiguen las causas del colapso electoral.

El mandatario ignoró las propuestas de pacto político y social, de los partidos y de tant diversos sectores, que lo incluyen por su condición de jefe del Estado y de director de la campaña electoral de su partido, hasta el punto de haber proclamado públicamente “yo voy a ganar las elecciones” y luego que no hay forma de que las pierdan.

 Mientras trascendió que hasta ayer no había fructificado una gestión emprendida a comienzo de semana por dirigentes del CONEP para constituir una comisión mediadora que promovería el pacto político-social propuesto por diversos sectores. Desde la oposición política se reclama que sea plural o diversa, mientras desde el poder se inclinan por personalidades moderadas, incluyendo al retirado exrector Agripino Núñez Collado, cuestionado por haber aceptado presidir la comisión que investigó el contrato de las plantas de carbón del actual gobierno siendo del consejo directivo de una de las empresas ejecutoras de la polémica obra.

Riesgos de complicaciones

Por todos los sectores se expanden los temores de que en el actual clima de incertidumbre y desconfianzas, la cita electoral dentro de dos semanas agrave la crisis político-institucional y repercuta sobre la estabilidad económica y social. Más aún en momentos de graves dificultades para el turismo, la mayor actividad económica nacional, derivadas de la expansión del coronavirus, que está provocando drástica reducción de viajes y hasta suspensión de eventos internacionales.

Las encuestas publicadas en lo que va del año, incluyendo las dos más acreditadas durante décadas en el país, han arrojado consistente y amplia ventaja al principal partido de oposición, el PRM. Fuentes de crédito testimonian que una “encuesta jumbo”, con 5 mil entrevistas, auspiciada por las máximas organizaciones empresariales le otorgó 49% de preferencias al candidato perremeísta Luis Abinader, y avasallante ventaja a su partido en las mayores provincias y municipios, antes del colapso electoral.

Persiste preocupación por el silencio del partido de gobierno y que buscaría retrasar acuerdos para ver si pueden provocar otro aplazamiento de las elecciones municipales, y hasta la reunificación con las presidenciales y congresuales de mayo, como se planteó cuando  Danilo Medina capituló en su empeño por reformar la Constitución para aspirar a otro período de gobierno. Requeriría la reforma constitucional y se adelantaba que incluiría rehabilitar a Medina para que volviera a postularse a partir del 2024, por lo que cayó en el vacío.

Un discurso de autocomplacencia

El discurso del 27 de febrero en la última presentación de memoria anual del presidente Danilo Medina ha sido definido como de una especie de “canto a mí mismo”, donde el mandatario magnificó los aspectos que se le reconocen a su gestión gubernamental, como la estabilidad macroeconómica con alto crecimiento, la inversión en escuelas y alimentación escolar, más atención a las pequeñas empresas y al crédito agrícola.

No fue la memoria del 2019, sino de sus 7 años y medio de gobierno, con múltiples manipulaciones de cifras y sin abordar aspectos medulares, como la quiebra institucional, que doblega el Congreso, la justicia, el Ministerio Público y los ayuntamientos, así como los organismos de control, y el uso de los recursos públicos para afianzar un enorme entramado de dominación social y de la comunicación.

Otros déficits de la pieza oratoria fueron el de  la corrupción y la impunidad que agobian al país y se inscriben en los mayores escalones de las mediciones internacionales, y el deterioro persistente de los servicios, incluyendo la calidad de la salud, de la seguridad social,   la seguridad pública y hasta de la calidad de la  educación pese a la inversión del 4% del PIB en ese sector. Tampoco se refirió el mandatario a los déficits fiscales consecutivos y al consiguiente endeudamiento que duplicó la deuda pública en su período.

El incremento del empleo, hasta reducir el desempleo a un 6%, cuando en España es 14 y en Francia 9%,  y la reducción de la pobreza fueron  sobredimensionados, y en esto último se ignoró el aporte de las remesas de la diáspora dominicana que sólo en el 2019 envió al país 7 mil 87 millones de dólares, a la tasa actual 375 mil 611 millones de pesos, que promedian 35 mil 714  pesos por cada uno de los 10.5 millones de habitantes. Se apropió hasta de las inversiones privadas en la producción agropecuaria y en energía limpia, cuando él construyó la mayor planta, pero de carbón, que en 7 años y medio todavía ni genera plenamente ni ha reducido las tarifas, como se prometió.   

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¿Y qué dicen el PLD y su gobierno?

                                               Por Juan Bolívar Díaz

Por fortuna para esta nación agobiada, ya casi todos los sectores sociales han reaccionado vigorosamente ante la traumática interrupción de las elecciones municipales, siendo relevante  esta semana el comunicado de casi un centenar de entidades empresariales, encabezadas por el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP),  y el de la Fundación Institucionalidad y Justicia al día siguiente condenando enérgicamente la interrupción de la votación y apoyando la investigación por organismos internacionales para determinar causas y responsabilidades.

Hace una semana nos quejábamos en este espacio de que se pretendía ignorar la profundidad  de la crisis al conjuro del “to e to y na e na”. Pero la multiplicación de las protestas de los jóvenes, los infinitos toques de cacerolas y de bocinas hasta en las urbanizaciones de clases medias altas  y la convocatoria de una marcha conjunta por 13 partidos opositores, que resultaría masiva, con sus respectivas demandas, terminaron por generalizar la convicción de que el país está sumido en una grave crisis política e institucional, signada por una desconfianza absoluta. Y se dieron pasos como solicitar la asistencia de la OEA y suspender el último sainete investigativo del Ministerio Público

Las movilizaciones en la Plaza de la Bandera, y en múltiples ciudades, incluyendo a muchas de los países donde encontraron refugio dos millones de emigrantes dominicanos, han logrado sacudirnos. Gran parte de los que protestan fueron participantes del movimiento Marcha Verde, y expresan la fatiga que han generado la enorme corrupción y la impunidad.

Por lo menos las protestas de ahora, no sólo de los jóvenes, son la  reactivación de las multitudinarias marchas verdes  frente a las cuales  las autoridades cuestionadas se sentaron a esperar el cansancio, sin dar respuesta. Ahora en una coyuntura electoral, están contra la pared y obligadas a responder para evitar que la indignación se convierta en ira explosiva.

Ese temor, y lo han expresado, está en la determinación con que el sector empresarial ha salido a reclamar contención del deterioro institucional que se configuró en los últimos dos años al conjuro de la eterna llama continuista que ha carbonizado la adolescente democracia dominicana. Entienden necesario un pacto político nacional. 

Ese deterioro ha sido sistemáticamente recogido en artículos y análisis de estos años, y motivó aquellas Iniciativas Democráticas (IDEM) propugnadas por muy diversas entidades y la anterior directiva del CONEP, para prevenir que el proceso continuista no sumiera la nación en una crisis como la que ahora afronta. Lamentablemente el gobierno tuvo éxito en debilitar aquel esfuerzo. Y aquí estamos unas vez más jugando con fuego, necesitando el auxilio internacional para mantener la estabilidad política, económica y social.

Un gran consenso nacional, que en enero incluyó a la Conferencia del Episcopado Dominicano, ha coincidido en reclamar transparencia democrática y decencia política. Participación Ciudadana y la FINJUS, al igual que las muy diversas organizaciones y personalidades religiosas, políticas y sociales, firmantes del Manifiesto por Elecciones Transparentes, han sido específicas en señalar las garantías necesarias para el ejercicio de la voluntad popular. Al igual que los periódicos y los comentaristas y analistas responsables que no se doblan ante el casi omnipotente y omnipresente poder gubernamental, reclaman juego democrático limpio, sin la irrupción del gobierno y cumplimiento de las normativas constitucionales de libertad, equidad, transparencia y objetividad.

Y después que 13 partidos opositores integrantes de dos coaliciones electorales   presentaran un pliego conjunto de reclamos de garantías, con las que coincide la tercera opción presidencial alternativa, demandando el pacto político social, es lógico esperar una respuesta del partido gobernante y de su gobierno, si es que no son sordos.

Ha habido tiempo para que el Partido de la Liberación Dominicana responda al clamor nacional. Mientras el presidente Danilo Medina tendrá hoy mismo la mejor oportunidad para romper su silencio, cuando acuda ante el Congreso Nacional a presentar las memorias gubernamentales del 2019. Como será su octava y última comparecencia, de acuerdo al mandato constitucional,  deberíamos esperar que predomine el estadista, el jefe del Estado, el presidente de la nación, en vez del jefe de una facción partidista en que devino Danilo Medina en su segundo período de gobierno. Debe saber que predomina una absoluta desconfianza, por lo que tendrá que hacer un serio esfuerzo para convencer.-    

Bajo protestas y ante la marcha opositora, el gobierno admite crisis y busca negociar

Al sexto día del sabotaje a las elecciones municipales, con el crecimiento exponencial de las protestas y el anuncio de una marcha de todos los partidos opositores, el gobierno pareció admitir la crisis y dispuso suspender su ofensiva judicial y planteó tregua

                                               Por Juan Bolívar Díaz

El crecimiento exponencial de las protestas por lo que se entiende como sabotaje de las elecciones municipales el pasado domingo, y la convocatoria para mañana de una marcha  de los 14 partidos de oposición y grupos sociales parece haber convencido al gobierno de que el país afronta una fuerte crisis política e institucional y a disponerse a buscar solución.

El presidente Danilo Medina dispuso ayer suspender la “pantomima de investigación” de su Ministerio Público que implicaba a un escolta del candidato presidencial opositor Luis Abinader, mientras la Junta Central Electoral (JCE) suspendía a su director de informática y la embajada de Estados Unidos informaba que espera elecciones libres, justas y transparentes.

Múltiples acontecimientos

Al caer la semana y en la sexta jornada tras lo que ha parecido como sabotaje a las elecciones municipales, el gobierno pareció ayer admitir que el país afronta una seria crisis político-institucional y se abrió a una negociación con la oposición, disponiendo de inmediato la suspensión de la “investigación” que llevaba a cabo la Procuraduría General de la República, incluyendo torturas, enfocada en inculpar del colapso electoral al coronel Antonio Guzmán Peralta, escolta del candidato presidencial de 7 partidos, Luis Abinader, y al técnico de telecomunicaciones Manuel Regalado, libertados de inmediato. Mientras el Comité de Derechos Humanos declaraba que ambos han sido utilizados como “chivos expiatorios” para tapar a los autores y responsables del intento de fraude electoral”.

Por otro lado el pleno de la JCE solicitó ayer el apoyo a la Organización de los Estados Americanos (OEA) para conformar un equipo de técnicos que puedan auditar los equipos del Sistema de Voto Automatizado que se utilizaría en las elecciones municipales, dando “respuesta a la  ciudadanía que demanda, legítimamente, una explicación de lo acontecido”, y anunció la suspensión de su  director de informática, Miguel Ángel García, hasta que se realice la investigación internacional para establecer las causas que impidieron el voto automático y determinaron la suspensión de los comicios municipales.

Al mismo tiempo el consejero de asuntos públicos de la embajada de Estados Unidos, Chase Beamer, informó que “Estados Unidos sigue de cerca los acontecimientos electorales en la República Dominicana” y reiteró su “apoyo a los procesos electorales, con elecciones libres, justas y transparentes”.

Y Participación Ciudadana acusó al Procurador Jean Alain Rodríguez de intento de desplazar gran parte de los fiscales para garantizar control e impunidad desde  el Ministerio Público.

Como si no pasara nada

La crisis electoral empezó a trascender la noche del sábado por denuncias de la oposición de que estaban manipulando las computadoras a utilizarse en las elecciones del día 16 y estallaría temprano del domingo cuando fue generalizado que las boletas electrónicas aparecían incompletas. Luego se informó que los técnicos de la JCE supieron del problema desde el mediodía sabatino, y por eso concurrieron a los centros de votación tratando, inútilmente, de corregir la anomalía, sin haber informado a los delegados de los partidos ni a los asesores y observadores.

La JCE repitió el error al reconvocar las elecciones, ahora para el 15 de marzo, sin previa consulta con los partidos, que desde el domingo se acusaban unos a otros. El PLD y aliados dijeron en comunicado que lo ocurrido había sido “un sabotaje” y culpaban a “diferentes sectores de la oposición”. Los partidos opositores culpaban a los oficialistas del colapso del sistema automatizado “para evitar una aplastante derrota”.

Con la convocatoria a nuevos comicios y un discurso del presidente Danilo Medina en la jornada del lunes, llamando a la moderación y la prudencia, con discreto pedido de investigación, tanto la JCE como el gobierno actuaban “como si no pasara nada”, y el partido de gobierno guardaba silencio,  aunque toda la oposición los responsabilizaba del colapso sin precedente y se generalizaba la percepción de una grave crisis.

El miércoles la JCE celebró una maratónica audiencia con los delegados técnicos de los partidos y el jueves se informó que se dispuso otorgar otros 1,506 millones de pesos a los partidos para “compensar sus gastos perdidos” y ayer en la mañana el candidato oficialista,  Gonzalo Castillo, reanudaba la publicación de páginas de promoción en los diarios y propaganda en los medios electrónicos, en violación de la ley electoral que la prohíbe hasta que se proclame el inicio de la campaña presidencial, lo que ha hecho por meses sin intervención de la abrumada JCE.

“Justicia o esto se va a jodé”

De repente apareció un actor inesperado, cuando grupos de jóvenes sin militancia partidista y miembros del partido Alianza País comenzaron a concurrir a la Plaza de la Bandera, frente a la JCE a demandar explicaciones sobre por qué les impidieron ejercer su derecho al voto. El lunes aparecieron apenas dos o trescientos, que se multiplicarían exponencialmente cada noche, hasta sumar de 8 a 10 mil el jueves. Pero las convocatorias se reproducían y en Santiago también se hicieron diarias y masivas.

 Las protestas se extenderían por otras ciudades grandes como Puerto plata, La Vega, San Cristóbal y hasta en pequeñas como Villa Altagracia y Verón, y en el exterior a Nueva York, París, Londres, Madrid, Barcelona, Amsterdam, Zurich y Florida. Por todas partes se incorporaban artistas  y comunicadores que llenaban las redes con afiches y expresiones artísticas. El poeta callejero Rosado montó una canción en el escenario de la Plaza de la Bandera, con fuertes expresiones de apoyo incluyendo un estribillo de “justicia o esto se va a jodé”, que se reproducía por todas las redes y en periódicos digitales.

La rapidísima condena de la JCE y del gobierno a las bombas lacrimógenas lanzadas contra los jóvenes de la plaza la noche del martes, no impidió la multiplicación de las protestas y la indignación que desde entonces dominan las redes sociales, mientras los analistas vinculan el estallido con los protagonismos de los jóvenes en las crisis de los últimos años en Egipto, Grecia, España, Nueva York y Chile. La característica común es que los protagonistas iniciales han sido jóvenes de las clases medias sin militancia partidista.

El gobierno se preocupa

El estallido de las protestas comenzó a preocupar al gobierno desde el miércoles, cuando ministros acudieron a los medios de comunicación y a entidades empresariales expresando disposición a respaldar la investigación internacional que desde el comienzo reclamaba la oposición y los manifestantes. Desde ese día se generalizó la convicción de que hay una crisis político institucional, después que fuera admitida por el presidente de la JCE, quien concedió que tenía su credibilidad en suspenso, pidió excusa a la población, y llegó a proclamar que “la Junta tiene que nacer de nuevo”.

El anuncio de los 14 partidos de la oposición, respaldados por grupos sociales, de una “Gran Marcha por la Democracia” para mañana domingo por la avenida 27 de febrero, hasta la plaza de la Bandera, facilitaría que el gobierno aceptara una mediación del Consejo Nacional de la Empresa Privada para promover algún acuerdo. Los partidos adelantaron que en su manifestación presentarán demandas de garantías para elecciones libres con equidad y sin irrupción del Estado, tanto en marzo como en las presidenciales y congresuales de mayo.

En la mañana de ayer el presidente del CONEP, Pedro Brache, hacía contactos con líderes de oposición, con una propuesta de tregua hasta que se realice la investigación por parte de la OEA o de la Fundación Internacional para Sistemas Electorales (IFES), como demandaba la oposición, que había pedido la permanencia en el país de personal de esas instituciones hasta las elecciones presidenciales.

La proclama opositora               

Dirigentes de los 14 partidos opositores, que incluyen las dos coaliciones que postulan a Luis Abinader y a Leonel Fernández, de 7 y 6 partidos respectivamente, y Alianza País que sustenta la candidatura de Guillermo Moreno, establecían las demandas que formularán al gobierno y a la coalición que postula a Gonzalo Castillo, las cuales serán proclamadas en la marcha de mañana, cuando les llegó información sobre la disposición del gobierno

¿Es cierto que “To e to y na e na”?

Por Juan Bolívar Díaz

Al escribir este artículo, miércoles 19, estamos en el quinto día desde que los técnicos de la Junta Central Electoral (JCE) descubrieron el sábado que los equipos electrónicos que se emplearían al día siguiente en las elecciones municipales estaban registrando serias dificultades. Fueron tantas que durante todo el día y parte de la noche no se pudieron solucionar, con las muy graves consecuencias del aborto de los comicios al día siguiente.

Las primeras alarmas públicas la dieron la misma noche  dirigentes de la oposición política, que supieron de las incursiones de los técnicos en cientos de computadora ya entregadas a los colegios electorales, sin que la JCE observara la procedencia de notificarlo a los delegados técnicos de los partidos y a los observadores nacionales e internacionales. Un grave fallo.

Otro fallo más grave aún es que la JCE haya dejado pasar tanto tiempo sin decir a la sociedad dominicana siquiera el origen del fracaso electrónico, si fue por factores internos, de programación o ejecución, o si como casi todos los partidos han denunciado se produjo un sabotaje o expresa alteración con fines fraudulentos.

Es inconcebible  que a estas alturas los técnicos no hayan podido establecer, por lo menos, qué impidió el funcionamiento de la tecnología, a reservas de la auditoría  de una institución de credibilidad para establecer todos los alcances del fallo, lo que se anunció ayer que se había solicitado a la OEA y el IFES.

Da la impresión de que en la JCE y en el gobierno no se han enterado de la gravedad de la situación, que ha sumido al país en una crisis política e institucional de repercusiones dañinas en el exterior y que amerita una urgente reparación, renovando vigencia al terrible predicamento de que en este país “to e to y na e na”.

Para comenzar hay que despejar interrogantes. Si el daño fue programático o de ejecución técnica, no conllevaría responsabilidades criminales. Pero si fue por sabotaje o fraudulento, estaríamos ante el peor escenario,

Al no haberse admitido  responsabilidad interna,  que es más fácil de establecer, se ha incentivado la desconfianza y validado las denuncias de fraude  que iniciaron dirigentes opositores la misma noche del sábado. El propio partido de gobierno y sus aliados en comunicado del domingo, proclamaron  “lo que ha ocurrido hoy es un sabotaje”, relacionándolo a “diferentes sectores de la oposición”, que han trabajado para “hacer fracasar estas elecciones, como así ha sido”.

En tales circunstancias es iluso pretender que basta con volver a convocar las elecciones. Todos los sectores aceptan la nueva fecha del 15 de marzo, pero para rescatar su credibilidad,  la JCE tiene que decir lo que ocurrió, aunque no conozca los responsables en caso del sabotaje. Si fue interno, implicaría por lo menos alguna renuncia o sustitución.

En cualquier caso, la confianza está severamente dañada y la ciudadanía justamente indignada, coincidiendo con los reclamos de garantías de los opositores, para que el proceso culmine con equidad, transparencia y libertad de elección.

Al presidente Danilo Medina le corresponde una responsabilidad mayor, por ser el Jefe del Estado, aunque en los últimos tiempos haya subordinado esa condición a la de dirigente de campaña electoral. Al nivel de la crisis, y con la presión del tiempo, no basta su exhortación a la cordura y a una investigación de largo alcance. Es necesario un diálogo directo y fructífero, del que salgan unos comisionados para proponer garantías y reforzar la JCE, zarandeada por todos los sectores y la ciudadanía.

No está de más hoy terminar renovando el llamado que hiciéramos el 12 de diciembre pasado en este mismo espacio bajo el título “A los amigos de Danilo Medina”, a los verdaderos y que  pueden percibir el sonido del viento, que concluía así: Ayuden a Danilo, no lo mareen reiterándole que el poder lo puede todo, porque ya en julio pasado se demostró lo contrario! No puede buscarse una derrota como la que le espera si persiste en meterse con todo el gobierno en la campaña electoral. Todavía está a tiempo de dejar un legado democrático, con algunas realizaciones positivas.

Incertidumbre electoral: toda la oposición se une para enfrentar al PLD y su gobierno

La campaña para las elecciones municipales del domingo concluyó en medio de conflictos que impiden vaticinios, con todos los partidos de oposición unidos, como gran parte de la sociedad civil, exigiendo equidad democrática y pulcritud del gobierno.

 Por Juan Bolívar Díaz

Es relevante y demostrativo de incertidumbres que la campaña electoral para las elecciones municipales de mañana concluyera el jueves con un compromiso público de los 13 partidos de oposición de defender “con todas nuestras energías” la limpieza y equidad democrática ante el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y su gobierno.

Mientras en la sociedad civil se incrementaron los reclamos por un proceso electoral justo, transparente y libre de manipulaciones y de compras y ventas de votos, que arroje legitimidad en las autoridades municipales a ser electas y fortalezca la institucionalidad democrática para la cita mayor de las elecciones presidenciales y congresuales de mayo.

Expresiva unidad de acción

La sorpresa al final de la campaña municipal fue el acuerdo de los 13 partidos de oposición “para garantizar el respeto a la expresión espontánea, libre, de la voluntad popular a través del sufragio; defender los derechos de los candidatos de la oposición,  así como los votos que depositen los ciudadanos a su favor.” También para “combatir de manera enérgica y unificada cualquier acción arbitraria, ilegal y fraudulenta que se intente poner en marcha a favor de candidatos oficialistas y en complicidad con autoridades del gobierno”.

La oposición atribuye a los gobernantes “inaceptable ambición y falta de escrúpulos para intentar nuevamente todo tipo de maniobras fraudulentas” y plantea denunciar “con energía redoblada el uso y abuso de los recursos del Estado y toda acción que tienda a distorsionar la voluntad popular que se expresará en estos comicios y en los de mayo próximo”.

Las incertidumbres generaron una unidad de acción sin precedente en la política dominicana, de 13 partidos, desde la derecha a la izquierda, de dos bloques electorales de oposición, los encabezados por el Partido Revolucionario Moderno, que postula a Luis Abinader a la presidencia,  y por la Fuerza del Pueblo que lleva a Leonel Fernández. Es significativo que la convocatoria fue del Partido Alianza País, con Guillermo Moreno de candidato presidencial, y su dirigente Minou Tavárez Mirabal fue vocera.

Plantean “defender con energía unas elecciones libres, limpitas y competitivas”, tanto en los comicios municipales de mañana, como en los presidenciales y congresuales de mayo, con un protocolo de coordinación, e intercambio de informaciones entre sus centros de cómputos, difusión nacional e internacional, combate a las acciones delictivas como compras de votos, y operaciones jurídicas, antes, durante y después de los comicios.

Fuentes de incertidumbres

Son múltiples las fuentes de confrontación e incertidumbres políticas, resaltando la irrupción del gobierno en la campaña electoral, con la distribución multimillonaria de electrodomésticos, alimentos y materiales de construcción que han provocado escándalo, al igual que las amenazas proferidas por dirigentes y funcionarios a  empleados públicos que no hagan campaña por los candidatos oficialistas;  Así mismo cancelación de funcionarios, servidores diplomáticos y consulares vinculados a la oposición, y empleo temporero de miles de activistas en los ministerios de Educación, Obras Públicas y la OISOE.

Ya el experto fiscal José Rijo mostró un disparo del gasto gubernamental en renglones de utilización y reparto en campañas electorales anteriores, En enero pasado, en relación al mismo mes del 2019, el gasto en combustibles y lubricantes creció 209%, en pasaje y transporte 537%, en artículos de vestir 402%. En servicios de alimentación el gasto promedio de los últimos 6 años era en enero de 361 millones de pesos, pero subió ahora a  1,752 millones; en equipos de tecnología se pasó de 120 millones promedio en el mismo mes, a 1,046 millones, casi 9 veces. En equipos de oficinas el gasto se multiplicó 48 veces, de 16 millones en enero 2019, a 766 millones el mes pasado. En edificaciones públicas se invirtió en enero último 21 veces más que en el mismo mes del año pasado. Y en el primer mes se gastó el 74% del asfalto presupuestado para todo el 2020.

Alarmaron a la oposición dos discursos públicos del presidente Danilo Medina, el 22 de octubre, tras la división de su partido, asegurando que “yo voy a ganar las elecciones”, y el 2 de febrero cuando dio instrucciones al PLD  para que ponga en vigor su estructura o plataforma para que mañana salgan a buscar a quienes no hayan votado, atendiendo a informes que les llegarán cada dos o tres horas. Poco antes había prometido en público a todos los candidatos del PLD, sobre 4 mil, que les llegaría dinero para sus campañas.             

Advertido declive del PLD

Hasta en su inmensa red de propagandistas se reconoce que el PLD está en declive, pero no tienen ningún rubor en afirmar públicamente que su maquinaria, ricamente aceitada con los recursos del Estado, se impondrá al final. Ese declive quedó documentado en “el Tema de HOY” del 1 de febrero, en base a tres encuestas independientes realizadas en enero, incluyendo a las dos más acreditadas la Gallup.HOY y la de Mark Penn,

La división y el surgimiento del nuevo partido de Leonel Fernández han dejado al PLD y su candidato presidencial bastante atrás del postulado por el PRM en preferencias electorales. En cuadro anexo se muestran los resultados de las elecciones municipales en las que el PLD, como partido sólo obtuvo 35.78% del voto válido, y con pasó del 52% por el aporte del 17.29% de sus aliados, logrando 107 alcaldías, dos tercios de las 158. Pero ahora las alianzas están limitadas al 20% de las candidaturas.

Todos los cálculos en las actuales perspectivas apuntan a una pérdida sensible para el PLD, aunque pudiera sacar más alcaldes que el PRM, por el peso de las prebendas, la propaganda, y el dinero de las mismas alcaldías y del gobierno central en los pequeños y medianos municipios. Una docena de alcaldías se decidieron en 2016 por menos de 300 votos. Pero al PLD le iría mal en los grandes centros urbanos, incluyendo la urbe DN-provincia S. Domingo, donde las encuestas dan mayor ventaja a los perremeístas y Leonel ganó casi con el 60% en las primarias peledeistas. 

Entre los partidos que ahora respaldan a Leonel, el BIS y el PTD aportaron 2.67% aliados al PLD en el 2016, y el PRD un 7.84%, muy por debajo de lo que ahora registra en las encuestas, pero aquella vez llevó candidaturas comunes con el oficialista en casi todo el país, lo que le permitió contar con 29 de las 107 alcaldías atribuidas al peledeísmo, más una en su boleta. Las múltiples alianzas municipales locales cruzadas entre partidos, incluso de los bloques contrapuestos, y sobre todo lo que le saca el nuevo partido de Fernández, hacen más difícil las perspectivas del PLD.  

Buena perspectiva del PRM

Las perspectivas del PRM parecen favorables en los grandes centros urbanos, donde la presión gubernamental surte menos efectos y predomina la influyente clase media, aparentemente tirada a la calle fatigada del prolongado control absoluto peledeísta.  En 2016 el entonces incipiente partido, fruto de la visión del PRD, sólo obtuvo el 24.48% del voto municipal y 30 alcaldías. Cuatro aliados le agregaron 16.24%, incluyendo un alto 12.17% del PRSC, que se nutrió del voto del PRM en el DN, con el apoyo a la candidatura de David Collado, porque éste partido no pudo llevar candidato propio en la capital, debido a que el controlado Tribunal Superior Electoral le atribuyó su candidatura a la  alcaldía a Fello Suberví, sin que fuera electo en una asamblea distrital. Ni el mismo Suberví se lo creyó, porque nunca la asumió.

Ahora el PRM con una estructura en todo el territorio nacional y recogiendo cuadros y militantes de su fuente original perredeísta, encabeza las preferencias electorales en las encuestas, y su candidato Luis Abinader aparece con alta ventaja para los comicios de mayo, y hasta con 60% en la eventual segunda vuelta. En tal perspectiva, lucen altas las posibilidades hasta de lograr más del doble de las 30 alcaldías del 2016 y obtener mayor número de votos en la totalidad de los municipios, lo que le permitiría quedar mejor posicionado para las elecciones de  mayo. Si bien influyen los candidatos locales, también las preferencias presidenciales en el territorio.

Mucho más reducido en las encuestas, del 1 al 3%, el PRSC esta vez lleva candidaturas propias en la mayoría de los municipios, y alianza con el PRM y otros en el limitado 20%. Los tres polos que concentran las preferencias, dejarán más mal parados a los viejos PRSC y PRD, con dificultades para alcanzar el 5% que privilegia el subsidio estatal.  

Imposibles los vaticinios

La falta de encuestas independientes por municipios y los conflictos en que concluye la campaña electoral, con un arbitraje débil ante el hiper presidencialismo, impiden formular vaticinios sobre el resultado final de los comicios de mañana. Dependerá en parte de cómo influya la campaña nacional desarrollada por la JCE y la sociedad civil contra la compra de votos y la manipulación e irrupción del gobierno. Los recursos públicos y la presión sobre los empleados del Estado y el millón 200 mil posesionarios de tarjetas de subsidios públicos siempre genera algún beneficio al partido gobernante.

Pero ha sido extraordinaria la lucha de la sociedad civil porque estas elecciones y las de mayo sean libres, con equidad y transparencia. Han incluido  una dura pastoral de  los obispos católicos, la conformación de la Coalición por un gobierno de Regeneración Nacional, impulsada por grupos sociales y ciudadanos destacados, y en las últimas semanas el Manifiesto Ciudadano por unas Elecciones Transparentes, que ha reunido decenas de organizaciones sociales, obispos católicos y episcopal, los rectores de las dos mayores universidades católicas, el Observatorio de Políticas Sociales de la UASD y destacados empresarios. Este movimiento ha abogado firmemente por el respeto a las normas constitucionales y legales, llevando sus reclamos ante la JCE, el Tribunal Electoral y la Procuraduría General de la República.

El nivel de participación también podría influir en los resultados. Cuando las municipales y las congresuales fueron separadas de las presidenciales, cuatro veces del 1998 al 2010, el promedio de votación fue 50%.-

Razones para votar el domingo

Por Juan Bolívar Díaz

Todos los dominicanos y dominicanas están convocados para elegir las autoridades municipales este domingo 16 de mayo, por primera vez en más de medio siglo separadas de las elecciones  presidenciales y congresuales en virtud de la reforma constitucional del 2010, y hay razones de sobra para hacerlo con responsabilidad y entusiasmo.

En primer lugar, porque urge reivindicar el municipio como la puerta que da entrada a la participación democrática, el estamento del Estado más cercano a la población, concebido por los fundadores de la República como uno de los poderes fundamentales.

Acudir a las urnas este domingo es imperativo como rechazo al nefasto presidencialismo y al centralismo que ha caracterizo la aún incipiente y tambaleante democracia dominicana. Es una forma de condenar el desprecio de nuestros gobernantes por la Ley General de Municipios y del Distrito Nacional 176-07, que destina el 10 por ciento de los ingresos nacionales a la administración municipal.

Vale recordar que ya una ley anterior, la 166-03 del 2003, dispuso que a partir del año siguiente se destinaba el 8 por ciento de los ingresos nacionales a los ayuntamientos, y desde el 2005 el 10 por ciento. Quince años después la proporción que se les entrega no llega al 3 por ciento, menos de la tercera parte, viniendo en retroceso desde que el primer año se les diera el el 6 por ciento. Sólo el gobierno del presidente Danilo Medina, entre el 2013 y 2018, despojó a los municipios de 184 mil 622 millones de pesos, que con otros 45 mil el año pasado, sobrepasan los 230 mil millones.

Hay otra poderosa razón para acudir a las urnas el domingo, y es la necesidad de iniciar un cambio político institucional de profundidad, que desmonte el entramado de dominio político impuesto con ventajismo y sin el menor escrúpulo por los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana. El cambio que se preconiza y adelantan las encuestas, debe comenzar desde abajo.

Por lo menos la Coalición Democrática por el Cambio, que encabeza el Partido Revolucionario Moderno junto a otros 5 partidos políticos y numerosos grupos sociales, el partido Alianza País y otras entidades partidarias emergentes, proponen formas diferentes de hacer política y de gestionar la cosa pública, condenando la corrupción y proscribiendo la nefasta impunidad que la auspicia. También restablecer la independencia de los poderes del Estado, y de sus órganos de control, liberándolos del secuestro en que han  devenido.   

Nadie puede exhibir un certificado de garantía de que tales promesas serán estrictamente cumplidas, eso sólo será posible con la participación militante de la ciudadanía, con el mismo vigor que exhibió durante dos años en la Marcha Verde.

La responsabilidad es particularmente relevante para las nuevas generaciones, esos jóvenes que casi a la cuarta parte carecen hoy de oportunidades de estudiar y de trabajar, que hasta en 60 por ciento manifiestan deseos de emigrar, algo que cada vez será más difícil, pues las puertas e la inmigración se están cerrando por todas partes del mundo. Y los dominicanos no podremos enviar otros 2 millones fuera como hicimos en las últimas seis décadas, para  que ahora se hayan convertido en una de las principales fuentes de ingresos nacionales, con un estimado preliminar de 7 mil 50 millones de dólares en el 2019, es decir más de 373 mil millones de pesos, que superaron el 50 por ciento de los ingresos fiscales.

Acudir a las urnas es un imperativo vistas la irrupción del gobierno en la campaña electoral, y la recurrencia en abusar, sin el menor pudor, del patrimonio público para comprar la conciencia y el voto precisamente de las mayores víctimas de la malversación y la corrupción, que se reproduce en delincuencia e inseguridad.

Las urnas nos ofrecen la oportunidad de sancionar la despampanante corrupción, negando el voto a los que han prostituido los organismos de justicia, de control y fiscalización de la cosa pública. Sobre todo cuando se quieren ratificar con métodos antidemocráticos, que niegan las más elementales condiciones de libertad, equidad, transparencia y objetividad que preconizan la Constitución de la República y numerosas normativas legales.

Ojalá que no perdamos la oportunidad de este domingo, y que esta nación inicie una nueva etapa para exigir transparencia y rendición de cuentas a quienes resulten electos, lo mismo que en los comicios presidenciales y congresuales de mayo próximo. Que abandonemos la pasividad y proclamemos la revolución cultural del imperio de la ley.-