Discurso de Juan Bolívar Díaz, coordinador nacional de la Coalición Democrática por la Regeneración Nacional que originó la Coalición Democrática por el Cambio

Lic. Luis Abinader 

Candidato Presidencial

Lic. Raquel Peña

Candidata vicepresidencial

Presidentes y dirigentes de los partidos y grupos sociales integrantes de nuestra Coalición Democrática por el Cambio

Distinguidos invitados: 

            Las limitaciones y la prudencia que impone la pandemia que nos afecta han impedido que este acto tuviera la masiva asistencia que le correspondía. Pero  tampoco hay que darle más vuelta. Todo está consumado y el próximo domingo veremos concretada la consigna que levantamos al constituir esta coalición político-social: el cambio va! Y habrá cambio porque el cuerpo social dominicano está fatigado del virus PLD-2004-20 que ha contagiado y contaminado todo.

            Fue el 23 de noviembre, ante un millar de testigos reunidos en el aula magna de nuestra Universidad Autónoma,  cuando los partidos y grupos sociales integrantes de esta coalición firmamos y proclamamos los Lineamientos Básicos para un Gobierno de Regeneración Nacional. Fue el fruto de más de un año de búsqueda de consenso, primero entre un centenar de destacados profesionales y promotores democráticos y luego con decenas de grupos sociales de todo el país para culminar en la gran concertación de 7 partidos políticos aquí representados.

            Después de esa proclama nos embarcamos en la siempre difícil tarea de conformar una coalición con candidaturas para todos los niveles de elección. Con todo entusiasmo asumimos la candidatura presidencial del PRM, y luego logramos acuerdos para candidatos comunes al Senado, la Cámara de Diputados y los municipios, tarea más difícil por la camisa de fuerza que impone la legislación electoral al limitar al 20 por ciento la cantidad de candidaturas que pueden ser reservadas para alianzas. Pero lo logramos, y no sólo entre los 7 partidos que  postulan el binomio Luis Abinader-Raquel Peña, sino que fruto de la sensibilización que diseminamos en toda la oposición, se materializaron algunos intercambios de apoyo también con el partido Alianza País y con varios de los integrados en el frente electoral que encabeza la Fuerza del Pueblo. 

            Esos acuerdos puntuales fueron necesarios para evitar que una multiplicidad de candidatos  opositores permitiera a la corporación político-económica gobernante quedarse con el control del Senado y desde allí convertirse en un obstáculo a las reformas políticas, institucionales, económicas y sociales que propugnamos. 

            Esta no ha sido una alianza más de las tantas que ha habido en la historia del país, simplemente para repartirse el Estado como minifundios. Es fruto de las preocupaciones de las dominicanas y los dominicanos más conscientes y sensibles sobre la necesidad de rescatar la nación de la enorme descomposición que la aflige, del deterioro institucional, de la corrupción y la impunidad, del desorden social y de las exclusiones, que se reflejan abajo en delincuencia  e inseguridad. También para detener el rumbo a la insostenibilidad financiera por déficits y endeudamiento desproporcionados durante toda una década. 

Ahí están nuestros lineamientos con las prioridades Políticas e Institucionales para transformar el país, que se sintetizan en reformas para restablecer la democracia y la separación e independencia de los poderes del Estado, declarar la guerra total a la corrupción y la impunidad, programas y acciones integrales de prevención y control de la delincuencia para garantizar la seguridad ciudadana, políticas efectivas de control de la inmigración con estricto cumplimiento de las leyes y respeto de los derechos humanos, y fortalecer la descentralización y el carácter subsidiario  de los ayuntamientos.

También para realizar una reforma político-electoral integral, aprobar la Ley de Participación Social, garantizar la condición de servicio y honorabilidad de la Función Pública, dar renovado impulso a la protección del medio ambiente, reduciendo las vulnerabilidades, eliminar todo género de discriminación con especial promoción de los derechos de las mujeres, la niñez, la adolescencia y de las personas mayores y con discapacidades, y para hacer cumplir el imperio de la ley, con especial seguimiento a la de Estrategia Nacional de Desarrollo.

Como Prioridades Económicas y Sociales consignamos: concertar los pactos Fiscal y Eléctrico y la Ley de Responsabilidad Fiscal, con estrictos controles del gasto público, una política racional de financiamiento y un sistema tributario que procure la justicia social; para  superar lo antes posible la crisis energética, rescatar la salubridad del colapso con servicios integrales de calidad,   y una reforma de la seguridad social, así como para orientar la inversión del 4% del PIB a alcanzar la calidad del sistema educativo. 

Así mismo, postulamos un nuevo modelo de crecimiento que potencie a los sectores productivos con libre competencia y productividad, a fin de asegurar  la autonomía alimentaria y multiplicar las exportaciones, afrontar el caos del transporte público y el enorme déficit de viviendas de carácter social y fortalecer las políticas sociales a fin de eliminar la indigencia y reducir efectivamente la pobreza. 

Nuestro candidato presidencial, el próximo presidente de la República, Luis Abinader, nos pidió que realizáramos este acto, no como expresión de proselitismo, sino para antes del triunfo electoral del 5 de julio dejar ratificado su compromiso con la sociedad política y la sociedad civil, de cambiar el curso de la nación y reabrir los surcos claros del poeta Juan José Ayuso para que quepan todos los sueños.  

Estamos reeditando la capacidad concertadora del inolvidable José Francisco Peña Gómez que en días de luto y represión, cuando algunos desertaban de su responsabilidad histórica, convocó el Acuerdo de Santiago que cuatro años después daría inicio a la etapa democrática de la historia nacional. 

Reactualizamos los postulados peñagomistas del gobierno compartido con la sociedad y por eso en esta  coalición abundan los candidatos y candidatas salidos de las más diversas instancias sociales, algunos sugeridos  por nosotros pero también por los partidos, y por el candidato presidencial Abinader,  comenzando por nuestra candidata vicepresidencial Raquel Peña, que no es una política profesional y proviene del mundo académico y del mediano empresariado.

Por Igual los candidatos a senadores Antonio Taveras Guzmán, en Santo Domingo, y Manuel Matos en San Juan, ambos del sector productivo. Profesionales de la categoría de Jesús Feris Iglesias en San Pedro, o Pedro Catrain en Samaná, o el artista popular el Torito Héctor Acosta, en Bonao. 

Del sector social también provienen muchos candidatos a diputados, como Gabino Hernández, con más de 30 años en las organizaciones comunitarias de las profundidades de Sabana Perdida. Manuel María Mercedes, defensor de derechos humanos, Diulka Pérez, comunicadora, la académica Diana Contreras, Bolívar Ureña dirigente comunitaria de Santo Domingo Oeste, Santa Sánchez, (DN), del movimiento de mujeres trabajadoras, Chiqui Checo, de Santiago Somos Todos; activistas sociales como Blas Alcibíades Vargas, de Santiago, Antonio Navarro Campos, de Azua, y el profesor Bartolomé Deshamps, de Bonao y Santo Porcell Soto, del  movimiento de trabajadores independientes.

Nos enorgullece que estos dirigentes sociales compartan responsabilidades en el próximo congreso con jóvenes políticas de la categoría de Faride Raful, Gloria Reyes, o la profesora  Josefa Castillo, toda una nueva generación de mujeres que trazan nuevos rumbos a la ética y la eficiencia política. 

Y muchos hombres, jóvenes y maduros, tantos que sería injusto mencionar sólo algunos. Pero sin dejar de inclinarnos reverentes ante el ingeniero Eduardo Estrella,  símbolo de los que han ejercido los más altos cargos ministeriales dejando una estela impoluta.    

            Queridos compañeros: Estamos todos convocados a reivindicar la actividad política como la definió el fundador de la República, la ciencia más digna de ocupar las mentes de los humanos. 

            Estamos llamados a dejar atrás la desesperanza y la resignación, para empoderar a nuestro pueblo como dueño de su propio destino. Más ahora cuando la pandemia del Covid-19 nos dejará tan graves repercusiones económicas y sociales agravando más aún las condiciones de vida de la mayoría.

            Sólo nos queda invitar a todos los conciudadanos a no dejarse intimidar y acudir a las urnas el domingo para no tener que dar otra vuelta innecesaria y costosa. Esta es la coalición político-social  más amplia de nuestra historia, que honra el legado de nuestros héroes, de quienes lucharon por toda su vida y de los que han persistido por compartir el pan y la esperanza. Esta coalición  llevará a la presidencia a un ser humano de la categoría profesional, política y moral de Luis Abinader Corona.

            Permítanme cerrar tomando prestadas algunas de las “Palabras para Julia”, de José Agustín Goytisolo, para dirigirlas a nuestro candidato, con la esperanza de que cuando sea presidente no se les olviden, porque en este país las alturas del poder marean casi sistemáticamente y todavía ninguno termina con la dignidad de Mandela, de Mojica, o de Bachelet: “Un hombre solo, o una mujer, así tomados de uno en uno, son como polvo, no son nada. Tu destino está en los demás, tu futuro es tu propia vida, tu dignidad es la de todos”.-  

Santo Domingo, 1 de julio del 2020  

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