Descanse en paz José Michelén

Por Juan Bolívar Díaz

Acaba de morir en Miami José Michelén Stefan, ingeniero industrial egresado del Instituto Tecnológico de Georgia, Estados Unidos, empresario y político, uno de los más cercanos colaboradores del expresidente Salvador Jorge Blanco, creador de su “Avanzada Electoral”, ambos víctimas de la ignominia política del “genial estadista” Joaquín Balaguer, cuando retornó al poder en 1986, ciego y casi paralítico, y se sentó a destruir a su antecesor para erigirse nuevamente como insustituible en esta sociedad del más atrasado caudillismo.

 Para muchos, Michelén, como Jorge Blanco, es referente de la mayor corrupción en la historia nacional, lo que no deja de ser una terrible e irónica iniquidad, porque ellos, al igual que otro perseguido de la época, Fulgencio Espinal, nunca acumularon riqueza en el gobierno, ni la legaron a sus descendientes y vivieron hasta su muerte como profesionales de clase media.

Me apenó mucho leer en un chat de internet que Michelén había huido del país en 1987 en una avioneta de su propiedad y que había muerto en la pobreza tras fracasar en los negocios. Les pedí a los usuarios de ese medio que lo dejaran descansar en paz y les di mi testimonio personal de que tras salir del país él había vivido de la herencia paterna y después  de modestas consultorías. Nunca le formularon un expediente ante la justicia, pero arrastró la pena y la frustración hasta su reciente final, y en los últimos tiempos apenas se dejaba ver.

Quiero ampliar ese testimonio, porque yo quedé vinculado a Michelén Stefan al casarme en 1984 con Ada Wiscovitch Carlo, financista nacida en Puerto Rico, quien fuera su primera esposa y madre de sus tres primeros hijos José Yude, Jennifer (Pía) y Julio José. Eran niños de entre 13 y 10 años, a los que interioricé con tanto amor como a Adita, y de los que me siento orgulloso, especialmente cuando ellos y sus hijos me llaman Papa Juan, y porque se desarrollaron y son excelentes seres humanos, profesionales y empresarios emprendedores.

Debo advertir que las ignominias me alcanzaron cuando un negociante de la comunicación, vinculado a la quiebra de Banínter con 2 mil 765 millones de pesos, pasó años tratando de vincularme a la supuesta riqueza robada por José Michelén, aunque él sabía perfectamente que el divorcio de mi esposa y José había ocurrido en 1981, un año antes de que se iniciara el gobierno de Jorge Blanco y tres antes de nuestro matrimonio.

A los Michelén Stefen sólo les debo el respeto y la consideración que he recibido de ellos, que ha sido recíproco con la madre doña Clara y las hermanas. Pero por ellos y los tres hijos que he compartido debo testimoniar que José Michelén Stefan nunca tuvo avioneta, ni helicóptero, ni automóvil o vivienda de lujo y que vivió modestamente en Madrid y Miami.

Su hijo mayor financió sus estudios universitarios en Nueva York trabajando de noche como camarero en restaurantes y comenzó una exitosa carrera empresarial dejando jirones del pelo en una de las grandes empresas de Wall Street, donde llegó a manejar los mercados de Brasil y Argentina, y sobrevivió a los atentados del 11 de septiembre del 2001, porque aquel día estaba en Buenos Aires, ya que tenía oficina en una de las torres derribadas.

Julio José es también un gran emprendedor con una empresa de mercadeo, y Jennifer, a quien nunca le he querido llamar Pia, acompaña a su esposo peruano Jorge Miró Quesada en una muy exitosa propia empresa internacional de consultoría bancaria, viviendo en Miami desde que contrajo matrimonio. Los tres han forjado cada peso, dólar o euro con su esfuerzo, integridad y consistencia. Me siento orgulloso de su éxito y de que no se dejaran atrapar por las ignominias y el drama paterno.

Es posible que José Michelén incurriera en prácticas de clientelismo, rentismo o favoritismo que tanto han empañado la gestión gubernamental, pero nunca pude advertir que se llevara ni proporcionara a su familia algo del patrimonio público. Su pecado, como el de Jorge Blanco y Fulgencio, fue no haberse defendido cuando fue preciso. Por cierto que los tres murieron con nivel socio-económico menor al que tenían cuando llegaron a la política.

La vida de José Michelén Stefan fue un drama, profesional heredero de genes empresariales,  nunca superó los efectos de la ignominia de que fue víctima. En un país donde se cuentan por miles los que sí se enriquecen del patrimonio público y lo exhiben impunemente. Mi condolencia a toda la familia y a su viuda Janet García Godoy y al hijo de ambos, Juan José. –  

Pacto por la real democracia

Por Juan Bolívar Díaz

Las perspectivas políticas para el proceso electoral del venidero 2020 apuntan a una delicada situación que pondrá en juego no sólo la institucionalidad democrática, sino también la estabilidad económica y social, por lo que se impone un despertar de la sociedad civil que obligue a moderar los arrebatos, los abusos del Estado y las desmesuras políticas.

 Las perspectivas apuntan al traumático proceso electoral de 1994, cuando la sociedad mostraba fatiga por las imposiciones de Joaquín Balaguer, quien ciego y casi paralítico impuso una vez más su vieja maquinaria de manipulación de las instituciones estatales y fraudes para mantenerse en el poder. Su desaforad ambición causó un trauma electoral que desestabilizó la sociedad, generó una abierta participación de poderes internacionales y sacó del inmovilismo a importantes sectores sociales, temerosos entonces de las graves amenazas que sufría la nación. La crisis tuvo que ser saldada con un Pacto por la Democracia.

Amplios sectores sociales sumaron energías a los partidos y líderes políticos que, como José Francisco Peña Gómez, venían propugnando por cambios institucionales y sociales, varios de los cuales fueron incorporados a la Constitución de la República, y en los años siguientes se tradujeron en un mejoramiento de la justicia y concertaciones para cambios que incluirían la creación del Sistema Dominicano de Seguridad Social, y otras legislaciones para un nuevo sistema presupuestario y financiero y para la transparencia.

Con el  nuevo siglo, la política volvió a degenerar y se perdió el impulso concertador para devenir en un andamiaje de control casi total de todas las instituciones del Estado por un solo partido que auspició  el desmembramiento de la competencia partidista, la cooptación de muchos líderes y cuadros de todos los ámbitos sociales y un gran control de los comunicadores y medios de comunicación.

 El Partido de la Liberación Dominicana devino en una poderosa corporación que ahora acaba siendo víctima  de sus propias mañas, de las infinitas ambiciones de un caudillismo que sustituyó los organismos, sin el menor respeto por los procedimientos democráticos, los pactos, las leyes y hasta la Constitución de la República.

 En medio de los estertores de una profunda división, el presidente Danilo Medina ha pronunciado un discurso que se erige ominoso sobre el porvenir inmediato. Empeñado en confundir el Estado con su ambición personal, utilizando todos los recursos del poder, ha impuesto un candidato en su partido y anuncia que lo llevará a la presidencia de la nación.

 La desmesura es tanta que el mandatario consideró que su candidato no tenía que hablar a un asamblea de su partido convocada para dirimir las consecuencias de su imposición, y él se comprometió públicamente a llevarlo al poder. Con tanta confusión que al final proclamó que “con estos hombres y mujeres que están aquí, yo voy a ganar las elecciones”, como si él fuera candidato presidencial.

 Dada la experiencia, lo menos que pueden hacer los opositores, ahora reforzados por la mitad del PLD, es exigir un juego democrático limpio, sin la irrupción del Estado, sin que el presidente confunda las instituciones estatales con su facción política, sin que utilice el presupuesto, ni el funcionariado para aplastar a los demás contendientes. 

 Hay claras señales de que la oposición política no está dispuesta a volver a los mataderos electorales. Ya el candidato presidencial  Luis Abinader advirtió el domingo que aquí tiene que haber una competencia equitativa y limpia, para que no se ponga en juego la paz social. Guillermo Moreno también reclama condiciones elementales para la competencia.

Si todos los opositores se unen desde temprano para exigir transparencia y equidad en la campaña electoral, encontrarán respaldo en gran parte de las organizaciones sociales, a las que corresponde levantarse del inmovilismo como en los años noventa y exigir un nuevo y real pacto por la democracia. Eso corresponde no sólo a Participación Ciudadana, la Fundación Institucionalidad y Justicia, el Centro Juan Montalvo o el Centro Social Juan 23, sino también a las instituciones empresariales, académicas, sociales y religiosas.

Tienen que demostrar ahora que creen en la democracia, para cuando llegue la tempestad que el presidente Medina anunció el lunes, no salir a pedir calma a los afectados. Hay que reforzar a la Junta Central Electoral para que cumpla su misión constitucional de garantizar la equidad, la justicia y la transparencia en la competencia electoral. Hay que pactar la integración de la Procuraduría Especializada para perseguir los delitos electorales y limitar la irrupción de los funcionarios en la campaña, el incremento de las nóminas y del déficit fiscal, y de la publicidad estatal. –         

La pobre democracia de los ricos

Por Juan Bolívar Díaz

Si algo ha quedado claro de la primera prueba de las elecciones primarias simultáneas y organizadas por la Junta Central Electoral, esta vez sólo para los dos partidos mayoritarios, al amparo del aborto de la Ley de Partidos 33-18, de agosto del año pasado, es el predominio de la pobre democracia de los ricos, no importa cuál sea el origen ni la naturaleza de la riqueza,

Con una cultura de la trampa, arrebato y mañosería, los aspectos positivos de la nueva legislación quedaron relegados y ha predominado el mayor gasto, desigualdad e ignominia que se pueda haber registrado anteriormente en la elección de los candidatos, por lo menos en el gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que ha acaparado la atención nacional, hasta el punto de que pocos se refiere al mucho mejor nivel de competencia que se registró en el Partido Revolucionario Moderno (PRM).

Por supuesto que el enorme asqueroso mercado de compra y venta de  votos registrado en el PLD tuvo que ver con la abundancia de recursos proveniente de sus años usufructuando el poder, de las enormes riquezas que han acumulado a costa de este pobre pueblo, y de los abusos del Estado metido hasta el fondo en la lucha de las facciones peledeístas por las candidaturas.

Un buen investigador podría en una cuantas horas cuantificar la publicidad pagada en los periódicos por la candidatura oficialista de Gonzalo Castillo y Danilo Medina, pero por lo observado en el período oficial de precampaña, se puede sostener que ésta gastó por lo menos veinte veces más que los restantes 10 precandidatos presidenciales de los dos partidos participantes. Fue apabullante también en la radio, televisión e internet y redes sociales.

Nadie puede ser tan ingenuo para ignorar que fue el poder del Estado que determinó esa extrema desigualdad, ya fuere por lo sustraído directamente, por el pago clandestino, cambiando publicidad de un género institucional al partidista, o por el tráfico de influencia y la extorsión sobre empresarios, contratistas, suplidores y hasta consultores estatales.

No es que la otra candidatura peledeísta careciera de recursos. Leonel Fernández los gastó en abundancia mucho antes que Danilo Castillo o Gonzalo Medina salieran a la palestra. La mejor prueba de que filo con filo no corta es que Félix Bautista, a quien las negociaciones de la “reelección por reelección” del 2016 le perdonaron un expediente de enriquecimiento por 26 mil millones de pesos, pudo ganarle la candidatura para la senaduría de Santiago nada menos que a Lucía Medina, la hermanísima del presidente de la República.

Esos dos personajes protagonizaron el mejor nudismo de la plutocracia del dinero ilegítimo, cuando durante meses compitieron a quien repartiera dinero, anillos de graduación, electrodomésticos, becas, empleos, cajas funerarias, y ofertas de redención.

Constriñe el espíritu el relato de Carlos Julio Féliz, el mejor reportero de la televisión dominicana, de cómo fue derrotado en sus aspiraciones de alcanzar la senaduría por su amada provincia de Pedernales, bajo el título “Un caso de clientelismo político dominicano sin precedentes”.  Da cuenta de la inversión de cientos de millones de pesos en una provincia de 20 mil votantes, de la llegada de 73 autobuses y minibuses, provenientes hasta del extremo oriental de la isla con miles de votantes.  

Los que conocen cómo Carlos Julio ha vivido para Pedernales, aún trabajando en Santo Domingo, promoviéndolo durante décadas, escribiendo libros y llevando cultura, animación y deportes, con  integridad a toda prueba, y proyectos colectivos de progreso, podían creer que era un sólido competidor. Pero el dinero de los contribuyentes lo relegó y cayó víctima de las dos facciones en competencia. Ni su hija escapó de una oferta de 5 mil pesos por su voto, a las 9 de la noche, cinco horas después del “cierre oficial”, cuando no había podido votar porque las facciones controlaban y rellenaban las filas con sus acarreados.

Lo que protagonizaron los peledeístas en las primarias del 6 de octubre es ominoso para la enclenque democracia dominicana. Sólo hay que considerar que Participación Ciudadana comprobó el mercado público de votos en el 32.73% de los centros de votación. Pero la mayor parte comenzó semanas antes e incluyó el traslado masivo de personas a largas distancias, en cómodos autobuses, con comidas, bebidas, ropas, y dinero de retribución.

Una democracia tan podrida está condenada a la implosión. Pero desde ya está ocasionando daños infinitos en el alma misma de esta sociedad, al estimular a los más pobres a venderse imponiendo el imperio del dinero robado al Estado, y de actividades criminales.-                

En el PLD se rompió la taza

Por Juan Bolívar Díaz

No hay dudas  de que la confrontación que tiene al borde de la división al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) rebasa con mucho los límites de ese partido y se convierte en una crisis de la democracia dominicana. La debacle del partido que ha dominado la nación en 20 de los últimos 24 años, nos sorprende cuando  se viene configurando una desestabilización económica, además de la política, institucional, y de seguridad ciudadana y servicios básicos que sufrimos desde hace años.

Llegamos a las elecciones  primarias en medio de la mayor crisis del turismo dominicano en sus cuatro décadas de gran desarrollo, tras la cancelación de una alarmante proporción de las reservas que tenían  los hoteles para la ya próxima temporada de invierno y para la siguiente. También con saltos preocupantes en la tasa cambiaria y reducción en 15 mil millones de pesos en los ingresos fiscales del 2019, reconocida por el presidente de la nación.

            Nos alcanza esta crisis con una de las peores tandas de apagones y de escasez de agua de los últimos años, con grave epidemia de dengue, e indignación generalizadas tras acontecimientos como el atentado que casi cuesta la vida a David Ortiz, la indignación por las últimas revelaciones sobre los soboonos de Odebrecht y por las complicidades en el escape de El Abusador, para sólo quedarnos en los últimos tres meses.

Y sin embargo, el principal ejecutivo de la corporación energética estatal, fue el jefe de la campaña electoral del delfín del presidente Danilo Medina, y los ministros de Salud y Turismo, y directores de los sistemas de agua y riego fueron encargados provinciales. Por suerte que el director de Impuestos Internos, Magín Díaz, dijo que lo suyo era velar por los ingresos fiscales, cuando también le dieron una responsabilidad proselitista. Por encima de todos se vio al presidente de la República y la más abusiva irrupción del gobierno, lo que explica que Castillo gastara en propaganda en dos meses muchas veces más que todos los demás precandidatos presidenciales juntos de los dos partidos participantes en las primarias.

  Por una desenfrenada ambición de monopolizar el poder, o de volver a controlarlo, las facciones peledeistas convirtieron el certamen en un inmundo y vergonzante  mercado de compra y venta de votos a la vista de todo el que quiso ver. Tanto que Participación Ciudadana con menos de medio millar de observadores, pudo advertir esa práctica criminal en la tercera parte (32.73%) de los centros de votación.

 En el afán de mantener el poder a toda costa, los danilistas le pusieron una soga al cuello al presidente de su propio partido, para luego quejarse de que esté pataleando, como si no fuera lo normal en quien está siendo asfixiado, que si queda vivo le irá encima a sus verdugos. Y Leonel Fernández quedó vivísimo, aún si perdió por menos del 2 por ciento, ahora cosechando las siembras de abusos del Estado que instituyó hasta llevar a Medina al gobierno en el 2012.

 La JCE y el gobierno no tienen mejor alternativa que atender los reclamos de revisión. Con las actas debería ser suficiente. Pero aún contar los cerca de 2  millones de votos luce la salida más corta. Sobre todo si los leonelistas no tienen razón y han perdido. Por cierto que habría ayudado que informaran cuál fue el resultado de la comprobación del voto físico con el electrónico en el 20% de las mesas de votación, que de haber sido una muestra aleatoria y secreta, casi triplicaba lo necesario para establecer el resultado real.

 ¿Confianza? ¿Racionalidad? Eso es mucho pedir, después de todas las desproporciones y los juramentos de que el poder del presidente no se desafía, porque siempre se impone. Pero, aunque puedan tener razones para desconfiar, a los leonelistas no les resultará fácil demostrar que hubo, aún si se produjo, manipulación electrónica.

 Mientras el hacha va y viene, parece que en el PLD se rompió la taza, sin árbitros en capacidad de proponer soluciones, porque todos se apandillaron. Y comprometieron a los organismos partidistas y al Estado. Ellos admiten que es casi imposible evitar la división, con los actuales niveles de irracionalidad y confrontación, que cuando concurren dispersan hasta las familias, aún cuando saben que separados pierden todos.             Ojalá que el costo no sea grave para la sociedad, en términos económicos y sociales, como ya lo ha sido en la institucionalidad democrática. Y que sirva para que la sociedad civil, en especial las llamadas fuerzas vivas, apuesten más por los principios y las normativas que por los intereses individuales y coyunturales. Sobre todo al magnificarse los desafíos que nos esperan para febrero y mayo próximos.-   

Solidaridad con Marino Zapete

Por Juan Bolívar Díaz

No ha sido nunca fácil. Ni lo será, porque es parte de su naturaleza, rebelde sin piedad ni titubeo. Lo conozco desde las aulas universitarias y lo recuerdo como el más contestario de los casi dos mil a quienes me tocó impartirle los fundamentos de la interpretación periodística, entre los años 1973 y 2005, con dos pausas, en la más antigua universidad del continente.

Disfruté de sus ocurrencias y alegatos porque siempre me han gustado los estudiantes y las mujeres de recia personalidad, distantes de la sumisión y el conformismo, que se atreven a la discusión y andan soñando con auténticas utopías.

 Pero como todos los jóvenes izquierdistas de la segunda mitad del siglo veinte, él bordeaba frecuentemente la línea de lo ilusorio, hasta niveles radicales que nunca pude validar. Por ejemplo, cuando sostuvo en una clase que un periodista no podía autocensurarse.

Traté de demostrarle que la autocensura, como todo en la vida, tenía relatividad. Y le pregunté si él no se autocensuraba ante la compañerita bien aparecida que tenía al lado, si le decía a su madre o al padre todo lo que le pasaba por la cabeza, o a la vecina, casada con un boxeador, le gritaba lo buena que estaba. Que si eso ocurría en la vida personal, con más razón por los medios de comunicación, que lo importante era no autocensurarse en las cosas fundamentales, en las trascendentes, en el patrimonio común, en la lucha por un mundo mejor.

No estoy seguro que llegara a asumir mi postulado de que no hay necesidad frente a un hijo de puta de gritárselo con palabras tan fuertes. Si lo es, y usted lo investiga, probablemente establezca  que nació en un barrio epicentro de la prostitución capitalina, que no conoció a su padre y tuvo varios hermanos de madre que se desperdigaron antes de ser adolescentes.

Pero a Marino siempre le ha gustado ir a lo directo, para que nadie se quede sin entender, casi sin desperdiciar oportunidad de gritar asesino o corrupto a unos cuantos de los millares que abundan en estos lares. No da ni pide tregua en su eterna cruzada contra los malvados y depredadores. Con valentía que obligan a respetarlo, y a llevarlo en el alma con la esperanza de que sea suficiente para protegerlo de las acechanzas y la alevosía.

Seguro alguna vez hemos disentido de su tono, pero siempre coincidimos en el fondo y en la decisión de enfrentar los agentes de la corrupción, del abuso de autoridad, de la burla de la ley, de las mil recurrencias rancias que carcomen el alma de la sociedad.

Celebro que hoy día Marino Zapete sea un símbolo de la libertad de expresión, del periodismo comprometido, dispuesto a batallar hasta el final, no importa la dimensión de los  farsantes que deba enfrentar. Y se toma el tiempo y las diligencias de investigar, de contactar.

 Incorruptible, no asimilable por el poder político o económico, y lo ha demostrado en sus compromisos laborables, con empresa y al menos en un gobierno. Porque él dirigió departamentos de comunicación en el primer gobierno del PLD, y hasta con el general Candelier, pero no dejó allí su cabeza ni su rebeldía. Y ha enfrentado todas las desmesuras que comenzaron justo en la segunda mitad de aquel régimen, para magnificarse en los años posteriores hasta las ruindades y desproporciones de nuestros días.

A Marino le sobra el valor que no han tenido empresarios, sindicalistas, religiosos, políticos y dirigentes sociales que se rinden, o se inclinan ante las presiones del poder, sin reparar mínimamente en la hipoteca social de la comunicación y especialmente del periodismo.

El último tropiezo de Marino Zapete es particularmente grave, porque todo lo que dijo sobre una hermana del Procurador General está fundado en documentos. Sin el menor invento. Ella podrá hacer algunas precisiones o alegatos, pero los datos están documentados. Puro abuso de poder que extiende una práctica sufrida recientemente por Altagracia Salazar, Edith Febles, Ricardo Nieves, Domingo Páez. Presiones que conocen muchos otros comunicadores como Fausto Rosario, Nuria Piera o Alicia Ortega, para quedarnos en los más relevantes.

El intento de silenciar a Zapete es un zarpazo más de los que gobiernan de espaldas a la sociedad, que no responden cuestionamientos y ni siquiera dan ruedas de prensa, y sólo admiten entrevistas su propia legión de comunicadores. Pero las voces de alta dimensión no pueden ser acalladas  por las miserias y negocios del poder. Me quedo con el Marino que conocí en los glamorosos setenta del siglo pasado.-            

Nos estamos quedando sin tiempo

Por Juan Bolívar Díaz

El grito fue lanzado por el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, y renovado a su manera por Greta Thunberg, una sueca de apenas 16 años que no tiene nada de adolescente y encarna hoy el clamor juvenil y de la humanidad consciente porque los gobernantes del mundo asuman la responsabilidad de adoptar decisiones efectivas para afrontar las graves amenazas de los cambios climáticos derivados de la depredación de la tierra.

Fue en el escenario de la Cumbre de Acción Climática de la ONU 2019, celebrada el lunes en la sede de la organización mundial, al comenzar su Asamblea General correspondiente a este año, que ha pretendido convertirse en un punto de inflexión para generar cambios concretos y realistas que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero un 45 por ciento en la próxima década y a cero para la mitad de este siglo.

La convocatoria ha pretendido recalentar el Acuerdo de París del 2015, con todos sus compromisos de afrontar la emergencia ecológica, con soluciones efectivas en seis áreas: descarbonización y transición global a las energías renovables; infraestructuras y ciudades sostenibles y resistentes; agricultura sostenible; manejo de bosques y océanos; resiliencia y adaptación a los impactos climáticos; y alineación de las finanzas públicas y privadas con una economía neta cero.

Que apenas 60 gobiernos hayan llegado con delegaciones de alto nivel a esta cumbre, es indicador de los retrasos y las vacilaciones frente a las urgentes exigencias. Guterres gritó el lunes que los datos científicos sobre las consecuencias de la crisis climática son clarísimos, que estamos perdiendo la carrera ante la emergencia climática; que esta generación ha fallado en proteger el planeta. “La naturaleza está enfadada. Nos engañamos a nosotros mismos si creemos que podemos engañar a la naturaleza, porque la naturaleza siempre contraataca. En todo el mundo está devolviendo el golpe con furia”, planteó dramáticamente el secretario general.

Justamente se estaba refiriendo a las grandes devastaciones de nuestro tiempo, a los enormes incendios que desde hace semanas consumen decenas de miles de hectáreas de bosques de la Amazonia, considerada el pulmón del mundo, a los generalizados incendios forestales que en estos días han teñido de rojo oscuro, con neblina tóxica, el cielo de Indonesia, a los huracanes cada vez más monstruosos que arrasan la tierra por donde pasan, como en Puerto Rico, Dominica o Bahamas. Y a la sequía y los saltos climáticos que asolan la vida humana y animal y ponen en riesgo de seguridad alimenticia de una población de 7 mil 500 millones de seres humanos, proyectada para 8 mil 500 en el 2030.

Encarnando una movilización mundial que exigen medidas efectivas para proteger la vida humana en el planeta, la jovencita Greta advirtió en la ONU  a los jefes de Estados y Gobiernos que los jóvenes van a empezar el cambio, les guste o no a los mayores, porque se están muriendo los ecosistemas y estamos a la puerta de una extinción masiva. El pasado viernes millones de jóvenes tomaron las calles en cientos de ciudades del mundo en un concierto de exigencias, planteándose una huelga mundial por la protección de la tierra.

 Lamentablemente en la República Dominicana apenas nos enteramos, y tampoco enviamos una delegación de alto nivel a la cumbre, el presidente Danilo Medina prefirió quedarse en el país dirigiendo la campaña interna de su facción partidaria, y el canciller, aunque estaba en Estados Unidos, no asomó por la cumbre. Participó el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático.  

Y los dominicanos deberíamos estar a la cabeza de las exigencias, porque está diagnosticado que el país se cuenta entre los 12 más amenazados, de 195, por los cambios climáticos, por la condición insular, en medio de la ruta de los huracanes atlánticos-caribeños, porque vivimos del turismo y por  alta proporción de la población en condición vulnerable.

Miramos hacia otro lado y estamos construyendo dos grandes plantas de carbón, después que se proclamara la descarbonización, porque no acabamos de aprobar legislaciones que llevan años de discusión sobre las aguas y el manejo de los residuos sólidos, porque no aplicamos una Estrategia Nacional de Saneamiento aprobada hace 4 años, porque no dejamos de exterminar los ríos extrayéndole sus materiales, porque seguimos extinguiendo bosques y cursos acuíferos, porque las cañadas y los plásticos contaminan las aguas dulces y las costas. También nos estamos quedando sin tiempo.-

Eran las 3 cuando mataron a Lola

Por Juan Bolívar Díaz

El alegato del ministro de la Administración pública, Ramón Ventura Camejo, para intentar justificar el lanzamiento de casi todo el gobierno en apoyo al delfín del presidente Danilo Medina en la campaña interna del partido oficial, de que ellos sólo se activarían después de las cuatro de la tarde, “cuando termina su jornada laboral”,  hizo recordar canciones emblemáticas.

La primera que saltó al espacio memorial fue la legendaria canción cubana sobre la hora en que mataron a Lola, “que dicen los que la vieron que agonizando decía, quiero ver a ese hombre que me ha quitado la vida, quiero verlo y besarlo para morirme tranquila”. Sin duda una expresión ahora inaceptable del machismo generador de feminicidios. Pero Rolando la Serie y otros intérpretes inmortalizaron a la terrible Lola. Aunque dicen que quien en realidad lo hizo fue el presidente cubano Grau San Martín, cuando en medio de un discurso miró su reloj, y al advertir que marcaba las 3 de la tarde, concluyó diciendo: “la hora en que mataron la Lola”.

Joan Manuel Serrat inmortalizó otro horario límite, pero con tema romántico, en una de sus primeras composiciones, en los años sesenta, tiempo de desmitificaciones y rupturas en la España aún franquista: “Poco antes de que den las 10”, cuando te levantarás despacio, y te alisarás el pelo, que con mis dedos deshilé, y te abrocharás la falda, y te irás sin un reproche, y bajarás los peldaños de dos en dos, de tres en tres. Ellos te quieren en casa poco antes de que den las 10. Tu madre abrirá la puerta, sonreirá y os besaréis. La niña duerme en casa y en un reloj darán las 10.

Ventura Camejo, quien durante años promovió la Ley de la Función Pública, tiene su muy particular interpretación del numeral 13 del artículo 80 de la Ley 41-08 que él promovió durante años hasta su aprobación, que entre las prohibiciones a los funcionarios públicos señala “servir intereses de partidos en el ejercicio de sus funciones, y en consecuencia organizar o dirigir demostraciones, pronunciar discursos partidistas, distribuir propaganda de carácter político o solicitar fondos para los mismos fines, así como utilizar con este objetivo los bienes y fondos de la institución”.

Pero el inefable ministro entiende que esas limitaciones son sólo en el horario laboral que él establece hasta las 4 de la tarde. Así que después de esa hora los ministros se quitan el traje de altos funcionarios, se remangan la camisa, calzan tenis y se marchan a la campaña política. Si a Rubén Bichara, el máximo ejecutivo del sistema energético, y jefe nacional de la campaña electoral de Gonzalo Castillo, se le acaba de apagar el país una de estas noches, él ni se enterará, porque no estará en horario de trabajo. Y que conste que hace meses los apagones de han generalizado hasta por 12 horas diarias.

Por lo menos el ministro de Agricultura, el siempre afable Osmar Benítez, robó tiempo a su responsabilidad de campaña para advertir que los plátanos no se deben vender a más de 18 pesos. Porque en los barrios pasan ya de 20 y con el subsidio “comer es primero”, de 850 pesos mensuales, una familia sólo puede comprar un plátano y medio por día.

Debe asumirse que algunos altos funcionarios no estarán cómodos con la responsabilidad electorera que les han atribuido. Ya el eficiente director de Impuestos Internos, Magín Díaz, tuvo que salir a defender su honorabilidad ante especulaciones de que utilizaría golpes bajos fiscales contra opositores al gobierno.  

Ventura Camejo se aferra la defensa del derecho ciudadano absoluto de los altos funcionarios, por lo que unos de estos días, antes de las 4 de la tarde, cuando se pone brava la fiesta taurina, saldrá a exigir que se les respete también a los 60 mil militares, a los 40 mil policías  y a los miles de jueces y fiscales que tienen la misma limitación.

Desde luego, habrá quienes creerán que se puede evitar que los altos funcionarios utilicen, antes de las 4 de la tarde, los vehículos, las oficinas, computadoras, secretarias, choferes, asistentes, subordinados, las dietas y combustibles para cumplir sus tareas de jefes de campaña política en las provincias. Y que de ninguna forma recibirán llamadas telefónicas ni mensajes, ni planificarán acciones, ni sostendrán reuniones personales o virtuales.

Sólo en el reinado del absurdo, del primitivismo y el desenfreno del Estado se permite hoy día que casi todos los ministros sean designados jefes de campañas electorales, sin tomar licencia o renunciar. Pero fue en los años 40  cuando a las 3 de la tarde mataron a Lola.-           

Crisis de la salubridad pública

Por Juan Bolívar Díaz

En días recientes pudimos leer en HOY el crítico diagnóstico de los decanos de ciencias médicas de siete de las principales universidades nacionales sobre el sistema de salubridad nacional, gracias al trabajo siempre tesonero de la excelente reportera Altagracia Ortiz, como también hemos recibido los minuciosos informes de la Alianza por el Derecho a la Salud (ADESA) que reclaman rescatar del colapso los servicios hospitalarios.

 Pero los diagnósticos académicos y los informes quedan sociales superados por los testimonios presentados en Uno+Uno de Teleantillas este martes por los principales dirigentes de la Asociación Nacional de Enfemería, que por momentos parecían tan increíbles que remitían al macondismo de los Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez. Al escuchar a Francisca Peguero, Andrea Ferreras y Enmanuel Martínez Guerra hay que preguntar si lo que cuentan es cierto en el país de mayor crecimiento económico de la región durante ya muchos años.

Grandes, medianos y pequeños hospitales, que carecen de agua corriente y a menudo pasan toda la noche sin electricidad, con proporciones de 20 y hasta 50 pacientes por turno de enfermeras, y varios por camas, donde a veces tienen que turnarse para acostarse, ausencia de equipos básicos o de personal técnico para operarlos, y remodelaciones simultáneas que se han extendido por hasta siete años, configuran una penosa situación que ha sobrepasado la capacidad de respuesta de las autoridades, aunque haya habido excelentes y dedicados profesionales en la gerencia del Ministerio de Salud Pública como del Sistema Nacional de Salud.

 Las dirigentes de las enfermeras no hablaban de los hospitales de las poblaciones remotas y marginadas, sino de la capital, Santiago o San Cristóbal. Que la  noche del lunes en el hospital San Lorenzo de Los Minas una sola enfermera tuviera que atender a 30 pacientes de pediatría y a 20 internados con síntomas de dengues, y otra cargara con 14 recién nacidos y siete recién operados.  Que sólo se disponga de 3 enfermeras por turnos para 62 pacientes del área pediátrica. Que en el Centro de Rehabilitación Sicosocial Padre Billini (antes siquiátrico), una enfermera tenga que atender a 30 pacientes siquiátricos y a 20 con discapacidades. O que en el área de semi-privados del hospital Salvador Gautier sólo se dispone de 2 enfermeras para 36 pacientes.

El déficit de enfermeras es crónico hace muchos años en los hospitales, la tercera parte de los médicos, cuando los organismos internacionales recomiendan al revés 3 enfermeras por médico. Empeoró desde agosto del 2016 cuando 1,800 fueron pensionadas, pero sólo han repuesto 800. En el hospital Moscoso Puello hacen rifas y colectas para pagarles a las enfermeras sustitutas que no acaban de poner en nóminas. Con el agravante de que por sus bajos salarios una alta proporción de las enfermeras tiene al menos dos empleos lo que reduce su rendimiento.

 Parece fantasía lo de la multiplicidad de pacientes por camas, o que tengan que alternársela cada ocho horas. O que a una parturienta le hagan cesárea y la dejen por largas horas en una camita provisional, que luego la trasladen en una silla de ruedas y tenga que esperar por horas la cama prometida.

 La insuficiencia de camas y la congestión en las consultas se han generalizado desde que al comienzo del actual gobierno, hace ya 7 años, tuvieron la genial planificación de iniciar al mismo tiempo la remodelación de 56 hospitales. En los últimos dos años se ha logrado entregar la mayoría, pero entre los cerca de 20 aún inconclusos se cuentan muchos de los más grandes, incluyendo los regionales, por ejemplo en Santiago el Cabral y Báez y el Arturo Grullón; el Luis Aybar, Padre Billini y el siquiátrico en la capital; el olvidado Nelson Astacio en Santo Domingo Norte; Antonio Musa en San Pedro; Juan Pablo Pina en San Cristóbal; Jaime Mota en Barahona; Alejandro Cabral en San Juan; y San Vicente de Paul en San Francisco.

Apasionados de la modernidad y la mejoría en el privacidad, los reconstructores, han multiplicado las pequeñas habitaciones, pero reduciendo las camas hasta menos de la mitad, como en el hospital de Los Minas, de 550 a 200, o en el Cabral y Báez, que cuando culmine su larga remodelación quedaría con 200 camas, la tercera parte de las que disponía.

 Todo eso en un país donde el Estado apenas invierte el 2% del PIB en salubridad pública, menos de a mitad del promedio regional. La mayor inversión, la urgente implementación de la atención primaria, la prioridad de la prevención, la eficiencia del gasto, un plan decenal de salud y reducir las altas tasas de mortalidad materna e infantil, fueron las principales recomendaciones del diagnóstico de los decanos de  ciencias de la salud.-            

Reinaldo y el abuso del Estado

Por Juan Bolívar Díaz

Hay que expresar solidaridad con Reinaldo Pared Pérez, Carlos Amarante Baret y Manuel Crespo, tres de los once altos dirigentes que han pretendido la  candidatura presidencial de su  Partido de la Libración Dominicana (PLD) y que se declaran heridos en su dignidad por una inaceptable desigualdad y abusos del Estado en la precampaña electoral. Especialmente porque involucran al presidente de la República, Danilo Medina, constitucional, legal y moralmente responsable de hacer prevalecer la equidad dentro y fuera de su partido. 

Merecen compasión Pared y Almarante, miembros del Comité Político del PLD, porque  fueron incentivados por el mandatario hace más de un año para que persiguieran la candidatura presidencial, bajo el compromiso de acatar su propio precepto constitucional de dos períodos presidenciales y “nunca más”, pero quedaron sin autonomía de vuelo cuando Medina se mantuvo  acariciando la posibilidad de burlar sus promesas y juramentos, para reformar la Constitución y prolongarse en el poder, hasta que tuvo que resignarse el 22 de julio pasado.

Una semana después su ministro de Obras Públicas, Gonzalo Castillo, lanzó su precandidatura y de inmediato ha sido proyectado como el delfín del mandatario, con evidentes muestras de aprovechamiento de  recursos públicos y desproporcionada inversión publicitaria, que supera al conjunto de los otros competidores.

Danilo Medina ni siquiera ha tenido el rubor de aceptarle la renuncia al cargo de ministro, más de un mes después, aunque sí lo hizo de inmediato y hade meses con otros, como Andrés Navarro, Francisco Domínguerz Brito y Carlos Amarante, quienes declinaron sus cargos de ministros por razones éticas, legales y de equidad, para dedicarse a su promoción electoral.

Los indicios de aprovechamiento del Estado por parte del no relevado ministro de Obras  Públicas son más que visibles, incluyendo la percepción de que su enorme despliegue de  recursos está vinculado al cargo, al tráfico de influencia con contratistas y suplidores, al igual que con la mayoría de los alcaldes que le apoyaron tan pronto anunció su precandidatura, amarrados por el asfaltado de las vías públicas y otras gestiones ministeriales.

Carlos Amarante Baret, exministro de Educación y exministro de Interior y Policía. después de invertir decenas de millones de pesos, hasta ahora de origen desconocido, fue el primero en abandonar la competencia, aduciendo que “se ha generado una desigualdad que no estoy dispuesto a tolerar, pues se están utilizando influencias políticas desde sectores ligados al Estado, hasta el último minuto, sin pruritos”, agregando que “no estoy dispuesto a transar”.

Unos días después, es Reinaldo Pared, nada menos que el secretario general del PLD y  presidente del Senado, quien se retira de la competencia, pagando un comunicado de página entera en todos los diarios, evidencia de su abundancia de recursos, donde denuncia que un nuevo actor, que no es otro que Gonzalo Castillo, ha montado su proyecto político “utilizando como plataforma uno de los ministerios más importantes del Estado”. Y agrega que en su campaña “se han violentado todas las normas de equidad y de justicia; se observa una clara intervención de una gran parte del gobierno, lo cual provoca un desequilibrio en el proceso que llevamos a cabo, que como a nosotros, afecta en lo más hondo nuestra dignidad”.

El tercero, Manuel Crespo, Miembro del Comité Central del PLD, no se ha retirado de la contienda, pero eleva un recurso ante la JCE ratificando los privilegios, desigualdad  y abusos del Estado, y fundándose en la Constitución y las leyes del régimen electoral, solicita la inhabilitación del precandidato Castillo, señalado como delfín del presidente.

Después de estas denuncias sobre abuso del Estado en la democracia debe esperarse que los opositores al PLD se levanten con la misma valentía y provoquen una crisis política de envergadura cuando en la próxima campaña para las elecciones municipales,  congresuales y presidenciales se produzca la irrupción del Estado, infinitamente superior como en los últimos procesos electorales, con todos los ministros y altos funcionarios en campaña, decenas de miles de activistas como empleados temporeros, todos los organismos del Estado pagando publicidad sobre sus “grandes realizaciones”, incremento del déficit fiscal y derroche de fondos públicos. Mientras tanto debe esperarse que el presidente del Senado y secretario general del PLD, Reinaldo Pared Pérez, haya asimilado la ignominia, la inequidad y la iniquidad de abusar del poder en las campañas electorales, incluyendo los “barrilitos para programas sociales” que a él mismo le han aportado más de 150 millones de pesos del presupuesto nacional, con los que ha competido ventajosamente para mantenerse como senador desde el 2006.-

Devastador huracán institucional

Por Juan Bolívar Díaz

Con el ánimo sobrecogido asistimos al escándalo del develamiento del enorme entramado de narcotráfico, complicidades,  corrupción e impunidad que se personifica en el ciudadano César Emilio Peralta, hace años denominado “César el Abusador”, revelador del  devastador nivel que ha alcanzado la crisis de las instituciones nacionales.

Que esa banda de delincuentes internacionales haya operado durante dos décadas en la misma cara de las autoridades, traficando miles de kilogramos de drogas, y hayan tenido que intervenir organismos de seguridad de Estados Unidos para que se procediera a su desmantelamiento, es una expresión indiscutible de nuestras vulnerabilidades y de las complicidades con actividades criminales de altos montos.

Peor aún, que se haya montado un espectacular operativo, el más grandes de la historia nacional, con 50 allanamientos al mismo tiempo, y no se capturara a las principales cabezas de la banda de narcotraficantes, indica grave  infiltración de los organismos de seguridad nacional.  Sobre todo cuando quien aparece como líder hacía vida pública y asistía horas antes a un espectáculo artístico en un lujoso hotel.

La ciudadanía se pregunta cuál es el nivel de eficiencia y de corrupción que hay en la Dirección Nacional de Control de Drogas, en la Dirección Nacional de Investigaciones, en los organismos de “inteligencia” de cada una de las ramas de las fuerzas armadas y la Policía Nacional, que no pudieron establecer el origen de la riqueza exhibida por el señor Peralta, quien llegó al extremo de grabar videos sobre relojes valorados en medio millón de dólares, sosteniendo que él no era un riquito de juego, sino un millonario de verdad.

Es difícil no quedar estupefacto al ver los videos y el historial presentados a todo el país por el programa televisivo de la periodista Nuria Piera. Sobrecogen también las crónicas de los periódicos, con detalles inauditos, y que las intervenciones sobre una veintena de empresas, de operaciones públicas como discotecas, casas de cambios, y de otros tantos inmuebles, y autos, y hasta yate de lujo, que se exhibían en las redes, tuviera que ser motorizada por solicitudes de extradición y con la concurrencia directa del Departamento contra Narcòticos (DEA) y del Burò Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos.            

También llama la atención que una decena de discotecas recibieran medio centenar de notificaciones por evasión de impuestos durante los últimos tres años, y no fueran intervenidas, sin que algún organismo de “inteligencia” tomara iniciativa para rastrear al posesionario de tanta riqueza, que repartía propinas en maletines, que pagaba el consumo de decenas de personas en centros de diversión de altos costos.

Este escándalo tiene en común con el de Odebrecht, los aviones Tucanos, Figueroa Agosto y otros, que fue detonado por las autoridades norteamericanas, y que estaban  amparados en la violencia y la corrupción imperantes en el país, como dijo el comunicado del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, horas después del espectacular operativo del martes 20.

Por cierto que ha tenido como repercusión la revelación del principal diario de Boston, de que el beisbolista David Ortiz ha contratado una agencia de investigación de esa ciudad para determinar cuál fue la realidad del atentado criminal que lo afectó el 9 de junio, lo que implicas que, como gran parte de la ciudadanía, él duda de las investigaciones oficiales. Desde  el primer momento se relacionó al Abusador con ese atentado.

 No hay dudas que la credibilidad de todas autoridades y la justicia dominicana está en crisis, tanto que ya hasta los solicitados en extradición por Estados Unidos la aceptan voluntariamente “porque allá la justicia es buena”, y se anuncia que el principal acusado estaría dispuesto a entregarse, pero a las autoridades norteamericanas.

Ante una crisis tan devastadora en cualquier nación de mediana intensidad democrática, el presidente se hubiese sumado públicamente a la consternación pidiendo explicaciones  y  con disposiciones extraordinarias. Ayer se comunicaba que Danilo Medina se había reunido con los organismos de emergencia ante el riesgo de tormenta atmosférica. Pero no se ha informado que hiciera lo mismo con los organismos de seguridad nacional ante el devastador huracán del narcotráfico que desnuda tanta corrupción e impunidad.-