Leonel prepara discurso de ruptura que crearía nuevo escenario político

El expresidente Leonel Fernández se dio este fin de semana para preparar un “discurso histórico” de ruptura con el PLD que llevó al poder por tres períodos, lo que generaría un escenario de segunda vuelta con mayores posibilidades para el opositor PRM en el 2020

Por Juan Bolívar Díaz

Esta semana quedó definitivamente configurada la división del gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD) tras las denuncias de fraude en la elección de Gonzalo Castillo como su candidato presidencial por parte del expresidente Leonel Fernández y el repudio que éste recibió de los dos organismos superiores de la organización.

Al caer la semana ambas partes parecían preparadas para lo que ya consideraban inevitable, y “cuanto antes mejor”, y en la cercanía del presidente del PLD se confió que él está preparando un “discurso histórico” para justificar su ruptura, mientras cinco partidos están listos  para proclamarlo de inmediato candidato presidencial para los comicios de mayo próximo.  

Está sellada la división

Tal como se había advertido, la frágil taza en que había devenido el partido gobernante por la encarnizada lucha entre dos facciones quedó rota por los estrechos resultados de la elección de su candidato presidencial zanjada con una diferencia de 1.4% en favor de Gonzalo Castillo, considerado delfín del presidente Danilo Medina y tras la irrupción casi total del gobierno para imponerlo ante Leonel Fernández, quien durante los últimos años buscó desenfrenadamente una cuarta postulación después de tres períodos de gobierno, los últimos dos entre 2004-12.

Con Castillo ya proclamado candidato por la Junta Central Electoral (JCE) Leonel denunció fraude en dos discursos el lunes, el segundo encabezando una manifestación ante ese organismo, al cual responsabilizó de no haber atendido los reclamos de que auditara previamente los equipos y programas del voto automatizado que rigió la elección primaria del 6 de octubre. Recibió una respuesta considerada excesiva del presidente del organismo, que sin embargo anunció ahora una licitación para realizar una auditoría que tomaría meses.

 La rueda de prensa de 21 de los 35 miembros del Comité Político del PLD la noche del martes marcó la “línea de Pizarro” en el enfrentamiento, pues no sólo defendieron la victoria de Gonzalo Castillo, sino que también repudiaron a “quienes no han aceptado la voluntad de la mayoría, haciendo acusaciones infundadas de fraude electoral, atacando las instituciones electorales y proyectando una sensación de crisis totalmente artificial”. Le siguió un comunicado en términos similares, suscrito por 370 de los 613 miembros del Comité Central, equivalentes al 60 por ciento, condenando a “quienes no son capaces de aceptar humildemente su derrota”. Todo se consumó el jueves con la juramentación de los electos tras la proclama de la Comisión Nacional Electoral del partido.  

“Discurso histórico” de LF

 La decisión de ruptura de Leonel habría sido tomada desde el salto final que revirtió la tendencia del cómputo al anochecer del 6 de octubre, cuando él y los suyos quedaron convencidos de que “Danilo no sólo utilizó el Estado, sino también el fraude para imponer a su delfín e instaurar su dictadura”, según lo describió uno de los más cercanos del expresidente. Incluso parte de los leonelistas que fueron electos candidatos al Congreso y los municipios, aún de los que se juramentaron, estarían dispuestos a seguir los pasos de Leonel, convencidos de que tienen suficiente respaldo para postularse por otro partido y competir, y de que si se quedan serán boicoteados por los danilistas. Entre quienes no se juramentaron estaba el alcalde de Santiago Abel Martínez, aunque sí el senador de San Juan Félix Bautista, ambos íntimos de Leonel.  

La senadora peledeista por La Romana, Amarilis Santana, dijo que Leonel sostuvo una reunión con los que resultaron electos y les pidió que se mantuvieran en el partido, aunque “estábamos dispuestos a irnos donde él considere” y que él dijo que les agradecía, que habían hecho muchos sacrificios, que él va a echar el pleito, pero “no quería arrastrarnos a lo que venía”. El mismo día se anunció la renuncia a cargos gubernamentales de Bautista Rojas, el embajador Joaquín Gerónimo y el doctor Gustavo Rojas, vínculados a Fernández, mientras era sustituído el embajador ante la OEA, Gedeón Santos, danilista que se opuso a la reelección de Medina y ponderó a Leonel en sendos artículos de los últimos meses.

Desde el lunes el expresidente anunció que en próximo discurso se referiría a la situación de su partido, y uno tan cercano como el diputado Rubén Maldonado llegó a informar que sería la noche del jueves. Pero ayer otro allegado aseguró que el líder político se toma el fin de semana preparando “un discurso histórico” para justificar su salida del PLD, tras explicar que ambas partes prefieren afrontar cuanto antes lo que ya estiman irremediable, para reducir los costos.

Abrirán un tercer polo   

Cinco partidos están listos para proclamar la próxima semana la candidatura presidencial de Leonel Fernández, han confiado dirigentes de los mismos. Pelegrín Castillo, primer vicepresidente de la Fuerza Nacional Progresista, lo dio por hecho en entrevista por Uno+Uno de Teleantillas. Los otros serían el Bloque Institucional Socialdemócrata, el Partido Quisqueyano Demócrata Cristiano, Partido de los Trabajadores Dominicanos y Partido de la Unidad Nacional, integrantes de un bloque que denominan Ganar. Hasta el Partido Reformista Social Cristiano ha sido mencionado, donde hay corrientes que lo favorecen, aunque otras son partidarias de pactar con Danilo Medina y con el PRM.

Leonel estaría alentado por la convicción de que fue favorecido por más de la mitad de los miembros y simpatizantes del PLD, gran parte de los cuales “lo preferirían al improvisado Gonzalo”. Confían en que “el león se lo comerá en una campaña de medio año”. Apuestan a una segunda vuelta contra Luis Abinader, o en el peor de los casos a conseguir una fuerte representación municipal y congresual que mantenga vivo “a quien ya nada puede esperar en el PLD”. Una especie de Rafael Caldera quien fueran candidato presidencial cinco veces, que gobernó a Venezuela entre 1969 y 74, y cuando luego perdió la candidatura de COPEI, el partido que fundó y llevó por primera vez al poder, fue postulado por varios partidos menores y grupos políticos-sociales, y volvió a gobernar 1994-99. La crisis de COPEI y de Acción Democrática, los dos partidos mayoritarios, desembocó entonces en el ascenso del presidente Hugo Chávez.

La subestimación de la candidatura de Gonzalo estaría olvidando el poder del gobierno en las campañas electorales, como quedó demostrado hasta en la primaria reciente. Aunque con dos polos opuestos, leonelistas y perremeistas, se podría reunir suficientes fuerzas para obligar a contener al Estado o provocar una crisis preelectoral.

Impedimento legal de LF  

Abogados vinculados a Fernández, como Namphy Rodríguez, quien preside la Fundación Prensa y Derecho, y hasta el independiente y acreditado jurista Enmanuel Esquea, han sostenido que al presidente del PLD no se le puede aplicar el artículo 49.4 de la Ley de Partidos que prohíbe la postulación de alguien que en el mismo proceso electoral “haya participado como candidato por otro partido”, porque él fue sólo precandidato. La ley del Régimen Electoral, artículo 134, también lo prohíbe, bajo el epígrafe de “transfuguismo”,  al indicar que  “las personas que hayan sido nominadas para ser postuladas” por un partido al que pertenezca, “no podrán ser postuladas por ningún otro partido” en el mismo proceso electoral. Este también es confuso, porque choca con las alianzas, aunque es obvio que el espíritu de ambos artículos es prohibir el salto de un partido al otro en el mismo proceso.  

Sin embargo, los defensores de la postulación de Leonel por un bloque de partidos reconocidos podrían hallar amparo en las declaratorias de inconstitucionalidad de varios artículos de la Ley de Partidos en base al predominio del derecho constitucional de todo ciudadano a elegir y ser elegido, por ejemplo el artículo que condicionaba una candidatura a tener un tiempo de militancia en el partido, o el que prohibía a los nuevos partidos aliarse a otros en su primer participación electoral.

Una fuente jurídica indicó que si la JCE no acepta la candidatura de Leonel, se irían al Tribunal Superior Electoral, que tiene una jurisprudencia en su sentencia del 18 de abril del 2012, en instancia contra la Ley 136-11, del voto en el exterior, la cual estableció que “los derechos electorales encierran la capacidad objetiva de todos los ciudadanos para elegir y ser elegidos sin otras limitaciones que las establecidas en la Constitución de la República”. Esa sería la vía más rápida, pero en última instancia el TC tendría que ratificar la prevalencia del derecho constitucional de esos partidos a postular al ciudadano preferido, y el de Fernández a ser elegido.

Escenario de doble vuelta

En cualquier caso, la fortaleza mostrada por Leonel Fernández en la votación primaria configura un escenario de doble vuelta al romper con el PLD, sobre todo a la luz del fortalecimiento que registra el PRM, que salió de la misma prueba sólidamente unido en torno a la candidatura de Luis Abinader, que en el último año ha aparecido en las encuestas en proceso de consolidación como opción presidencial para el 2020.

Abinader se mueve rápidamente promoviendo una coalición no sólo de partidos políticos, sino también de grupos sociales, tratando de recuperar las insatisfacciones expresadas en múltiples ámbitos, como en el movimiento Marcha Verde contra la  corrupción y la impunidad. El proyecto de coalición, impulsado desde inicios del año, ya tiene consensuados unos “Lineamientos básicos para un gobierno de regeneración nacional”, al que concurrirían entre cinco y seis partidos y varios agrupamientos políticos.

 Cualquiera que sea el nivel de éxito de Fernández sería a costa del PLD, con un candidato presidencial sin mayor experiencia ni entrenamiento, y haría imposible una reunificación para segunda vuelta. Porque tanto él como el presidente Medina tendrían en juego su supervivencia política, más allá de los resentimientos que los han separado. Si algo queda claro es que se presenta un panorama incierto para las elecciones del 2020, la primera, municipal, a sólo cuatro meses.-   

El PRM salva las primarias del dinero, que dejan al PLD al borde de la división

La irrupción del Estado en la precampaña electoral vuelve a vencer, dejando al partido de gobierno dividido casi por la mitad, tras unas primarias donde predominó la compra y venta de votos, incrementando las incertidumbres sobre las elecciones generales del 2020.

Por Juan Bolívar Díaz

La adolescente democracia dominicana, las debilidades institucionales y el imperio del  presidencialismo, del clientelismo y el rentismo, del dinero y la compra de votos quedaron al desnudo marchitando la primera materialización de las elecciones primarias y simultáneas organizadas por la Junta Central Electoral (JCE).

Los abusos del poder y las ambiciones desenfrenadas dejan mal parado al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que controla gran parte del Estado y la sociedad, mientras el Partido Revolucionario Moderno (PRM) logró salir airoso y unido en torno a la candidatura presidencial del economista y empresario Luis Abinader.

Un impúdico mercado

El experimento de las elecciones primarias simultáneas y organizadas por la JCE ya había perdido su carácter democrático cuando casi todos los ministros del gobierno fueron designados jefes de  la campaña del delfín del presidente Danilo Medina  y su publicidad sin límites apabulló a la sociedad, superando muchas veces lo que gastaron en conjunto los otros 9 precandidatos presidenciales de los dos partidos mayoritarios. También cuando la maquinaria gubernamental presionó a los empleados públicos y a contrataciones, suplidores y consultores por apoyo económico y de votos, incluso fijándoles cuotas.

Pero tal como se había advertido, desde la víspera del 6 de octubre y en la jornada misma de votación se llevó al paroxismo el viejo delito de la compra de votos, que hasta ahora era disimulado, pero esta vez se hizo abiertamente. A observadores electorales les llegaron a preguntar si eran ellos quienes entregaban el dinero. Participación Ciudadana dejó constancia de haber comprobado ese mercado en el 32.73%, de los recintos de votación.

La jornada quedó también manchada por otra violación legal, la propaganda electoral aún dentro de las mesas, comprobada en el 42% de los recintos, y por la publicación de encuestas a boca de urna amañadas en extremos insólitos. De hecho las encuestas constituyeron la primera baja del proceso, porque la mayoría de las que antecedieron la votación también presentaron resultados extremos en favor de los dos competidores del partido oficial, no así en el de la oposición, donde casi todas se aproximaron a lo que resultaría. El 30% de los empadronados que votó, una parte incentivada con dinero, quedó por debajo de las expectativas generales.

Volvió a vencer el Estado  

Después de la revisión de los votos físicos depositados en las urnas y los resultados ofrecidos ayer viernes por la JCE es obvio que el presidente Medina alcanzó su objetivo de impedir que su archirrival Leonel Fernández fuera el candidato presidencial del PLD. Gonzalo Castillo consiguió superarlo por 1.43%, al recibir 911 mil 324 votos, para un 48.72% del total, contra 884 mil 630 votos, 47.29% del expresidente. En cantidad de votos la diferencia fue de 26 mil 694.

Los leonelistas argumentan que ni el conteo de los votos físicos ya era confiable, porque cuatro días después pudieron haber sido cambiados, o que en cientos de colegios se llevó gente a votar después del horario establecido, lo que pudiera explicar el fenómeno estadístico de que Gonzalo creció más de 2% en el último 15% del cómputo, rompiendo la ventaja de Leonel, que al 85% nunca llegó al 1%, lo que marcaba una tendencia equilibrada, de ínfimas variaciones.  

En cualquier caso, la evidencia física no podría ser variada, y menos en lucha contra el gobierno, por lo que Gonzalo Castillo será el candidato presidencial del PLD. La pendiente auditoría a los equipos y programas, que la JCE anunció el miércoles, aunque lo había decidido desde enero, tomaría meses entre concurso para seleccionar empresa y su realización.

A la luz del estrecho resultado, habría que convenir que la irrupción del Estado fue lo que definió el candidato, cuestión en la que los leonelistas no podrán insistir, porque eso dijo Danilo Medina cuando perdió la nominación para el 2008 luchando contra Leonel que buscaba reelegirse. Irónicamente, las mismas expresiones del Estado en campaña las puso en vigencia el presidente Fernández para que Danilo ganara la presidencia en 2012, por 51 a 47% contra Hipólito Mejía, cuando incurrió en un déficit fiscal sobre 150 mil millones de pesos.  

 El PRM fue el triunfador

Aunque la dramática confrontaciónen el partido dominante ha acaparado la atención pública, el gran triunfador de las primarias fue el Partido Revolucionario Moderno (PRM) que votó en base a su padrón de miembros, y no registró el menor incidente ni descalificaciones o confrontaciones entre seis precandidatos, aunque siempre la competencia estuvo polarizada entre el elegido Luis Abinader y el expresidente Hipólito Mejía.

Contribuyó a ese resultado que desde la elección para el 2016, ninguna encuesta redujo la ventaja que aquella vez obtuvo Abinader, de 70 a 29%. Ahora la diferencia aumentó, con 74 a 21%. El tercer aspirante, el diputado Wellington Arnaud, apenas  consiguió 6 mil 412 sufragios para 1.67% y otros tres con fracciones del 1%. La votación total del PRM sumó 29.48% de sus empadronados con derecho al sufragio. En el PLD, con su gran incentivo monetario y clientela amarrada, llegó a un millón 870 mil 552, equivalente al 25% del padrón abierto, y al 26.62% del mismo, descontando los que lo hicieron por el PRM.  De los votantes del PLD 39 mil 539, el 2.1% fueron por ninguno, en el PRM 5 mil 405, equivalentes al 1.4%.

La inmediata reunificación del PRM en torno a la candidatura de Luis Abinader le otorga mayores posibilidades de capitalizar la quiebra del PLD, de concentrarse en golpear sus fracasos y capitalizar el hastío que genera su prolongación en el poder, estableciendo una sola línea de trabajo, sin las distracciones de la competencia interna, especialmente para cerrar alianzas con otros partidos y sectores sociales.

El PLD en vía de división

El precario predominio de Gonzalo Castillo demostró la fortaleza de Leonel Fernández en la base de miembros y simpatizantes del PLD, razón por la cual, como se había advertido, el presidente Medina peleó durante más de un año por imponer el padrón abierto. Debe asumirse que fue entre los no peledeístas donde se cosechó mayor cantidad de votos comprados, de ambos lados, especialmente entre los lumpen, los indiferentes y los más necesitados.  

Esa circunstancia y que Leonel predominara absolutamente en el DN, donde ganó 60 a 36%, y en Santo Domingo 55 a 40% lo dejan con fuerza para aguarle la fiesta a Gonzalo y Danilo, a no ser que los grandes intereses de la corporación político-económica que lideran los obliguen a encontrar un camino de entendimiento. Por el momento la reconciliación está descartada de ambas partes, y chocan con el odio y resentimientos elevados al infinito en una competencia que superó la racionalidad. A Leonel le pusieron una soga al cuello y la apretaron al máximo, pero al quedar vivo y sin perspectivas de recuperarse dentro del partido, lo impulsan a pelear lo más posible dentro y a buscar otros caminos.

Entre sus más fieles se da por hecho que Leonel será candidato presidencial, con la posibilidad de ser postulado al menos por cinco o seis partidos tradicionalmente aliados del PLD, y el vice-vocero del Partido Reformista en la Cámara de Diputados lo propuso públicamente por esa organización. Tiene el límite del numeral 4 del artículo 49 de la Ley de Partidos donde se condiciona la postulación a “que no haya participado como candidato por otro partido, agrupación o movimiento político para el mismo evento electoral”. Pero creen que lograrían ante el Tribunal Constitucional que prevalezca el derecho constitucional a ser postulado y a ser elegido. Ya fue anulado el numeral 3 del mismo artículo que establecía la condición de tener “un tiempo de militancia o permanencia mínimo en el partido”, como también otro artículo que prohibía a los partidos de nuevo reconocimiento aliarse en su primera participación electoral. 

 Lecciones para el 2020

Múltiples son las lecciones que dejan las traumáticas primarias, en las que predominaron como candidatos tres  cuartas partes de los senadores, diputados y alcaldes que buscaron nueva postulación, porque compitieron sin freno y con ventajas, incluyendo sus “barrilitos y cofrecitos”. El alcalde peledeísta del mayor municipio del país, Santo Domingo Este, fue vencido por el dueño de una cadena de bancas de apuestas, el sector más representado en el Congreso.

Para la oposición política queda el desafío de reunir fuerzas para frenar la irrupción del Estado en la campaña electoral, que es un fraude adelantado a la votación, responsabilidad que constitucionalmente concierne a la JCE. Para ésta también la lección de que es imprescindible la previa auditoría de los equipos y programas informáticos para reducir los cuestionamientos a sistemas que los expertos reconocen que no son invulnerables, razón por la que sólo se utilizan en elecciones en una decena de países, casi todos del tercer mundo.

Y para toda la sociedad dominicana el gran reto de revocar el enorme imperio del dinero que deteriora la competencia democrática, dejando atrás el cinismo de que “siempre se ha hecho así”, con el que se quiere justificar iniquidades como la compra de votos o el abuso de los recursos del Estado en las campañas electorales.-   

Confrontación e incertidumbre en el PLD; armonía y aparente definición en el PRM

Las inéditas elecciones primarias simultáneas, y hasta con padrón abierto en el PLD, someten a prueba el polarizado sistema partidista, por las fuertes incertidumbres que sacuden al partido gobernante, mientras el opositor PRM podría salir fortalecido

Por  Juan Bolívar Díaz

El sistema político dominicano estrena mañana las elecciones primarias simultáneas con temores de que en vez de fortalecer la institucionalidad democrática, como se les proyectó, resulten en un imperio del dinero y de interferencia del Estado, especialmente en el mayoritario Partido de la Liberación Dominicana (PLD) cuya unidad parece estar en juego en el proceso.

 Sin embargo, el principal opositor, el Partido Revolucionario Moderno (PRM), llega a la elección de sus candidaturas sin mayores tensiones y con aparente definición de su candidato presidencial, de acuerdo con la generalidad de las encuestas, lo que podría determinar su fortalecimiento como real alternativa para el 2020.

La prueba de las primarias   

En la jornada de mañana está a prueba en el país la elección primaria simultánea y en especial la de padrón abierto, a la que apenas se acogieron los dos partidos mayoritarios, de 27 reconocidos, tras la aprobación de la Ley de Partidos 33-18, en agosto del año pasado, que ya ostenta el récord nacional de cuatro contenidos declarados inconstitucionales.

Por de pronto no se han logrado los objetivos principales de la Ley de Partidos que eran   acortar las campañas electorales, reducir el imperio del dinero en la competencia por las candidaturas, mayor equidad y fortalecer la democracia interna. Para no confrontar a los que se adelantaron más de un año a la precampaña, la Junta Central Electoral (JCE) fabricó un “periodo previo de precampaña”. Los topes de gastos para los precandidatos, hasta 519 millones de pesos para los presidenciales y 99 millones para senadores, fueron tan altos que mantienen las ventajas de los que disponen de mayor financiamiento, ya sea personal, empresarial o de actividades ilícitas, en detrimento de los ciudadanos más éticos. Y las primarias resultarán en un incremento de 2 mil 400 millones de pesos del subsidio estatal a sólo dos partidos del sistema.

Es secreto a voces que candidatos de todos los niveles han estado acopiando recursos para “llevar ciudadanos a votar”, lo que incluye la compra de votos denunciada sistemáticamente en los procesos electorales dominicanos. Se teme que hoy, y en la misma jornada de votación de mañana, se generalice un mercado de compra y venta de votos, estimulada por la desconfianza y el arrebato que predomina en el partidismo político. Y ha sido evidente que el precandidato favorecido por el gobierno, Gonzalo Castillo, ha gastado en solo dos meses más dinero que todos los demás precandidatos presidenciales juntos. Sólo él pagó páginas en todos los diarios e invadió la radio, televisión, periódicos electrónicos y las redes sociales, claramente al amparo del Estado, para proyectar una propuesta elaborada al vapor tras el fracaso del intento reeleccionista.

El PLD lo contamina todo

La crisis del partido gobernante, donde se disputa no sólo las candidaturas para el 2020, sino también su control definitivo, ha contaminado todo el proceso de la elección primaria, cuyo éxito depende de que pueda saldarla sin violencia ni una temida división definitiva. Sus dos principales precandidatos presidenciales gastaron el 90 por ciento del total reportado a la JCE a fin de septiembre, incluyendo a los dos principales del PRM, 447 a 47 millones de pesos.  Esas cifras pueden resultar ínfimas para lo que se espera en la víspera y en  la jornada de votación.

 Por demás, el apoyo del presidente Danilo Medina y más de una veintena de ministros y altos funcionarios que dirigen en todas las provincias la campaña del precandidato oficialista, con denunciadas presiones a los empleados públicos, atropella la equidad de la competencia y resalta la pobreza institucional y la adolescencia de la democracia dominicana, en flagrante violación de principios constitucionales y mandatos de las leyes de la Función Pública, de Partidos y del Régimen Electoral, sin que nadie pueda contenerlo. Hasta se han denunciado cancelaciones de leonelistas en la administración pública, como el director del Intabaco.

Si se mide por la propaganda en los medios de comunicación pareciera que sólo hay una candidatura, en violación del principio de “libertad y equidad en el desarrollo de las campañas y transparencia en la utilización del financiamiento”, consagrado en el párrafo IV del artículo 212 de la Constitución, puestos bajo vigilancia de la JCE. Lo más relevante es que el gobierno no respeta la equidad ni siquiera en la elección interna del propio partido, lo que amenaza la elección general del año próximo. La lucha sin cuartel ha dividido al presidente Medina y la viepresidenta Margarita Cedeño, al bloque de 14 partidos aliados al gobierno, y ha arrastrado a dirigentes de centrales sindicales y gremios de choferes, y hasta a pastores evangélicos. 

Danilo contra Leonel

Lo que más contamina la elección primaria es la decisión que se atribuye al presidente Medina de impedir a toda costa que el expresidente Leonel Fernández gane la candidatura presidencial del PLD. Fuentes de crédito aseguran que el mandatario se ha ocupado hasta  de los detalles de la campaña de Castillo. Es una lucha feroz por el control del partido, y ambos tienen sobrada experiencia en el abuso de recursos estatales para ganar elecciones; se recuerda el “me venció el Estado”, al perder la candidatura frente a Fernández en el 2007.

 Esa confrontación mantiene incertidumbres en todos los ámbitos nacionales, especialmente en los empresariales, temerosos de una desestabilización política que repercuta en lo económico. Aunque los análisis arrojan alguna ventaja de Leonel Fernández sobre Gonzalo Castillo, nadie se atreve a cerrar apuestas por entender que todo dependerá de quien logre acarrear más votantes a las mesas electorales. El danilismo se empeñó durante más de un año en instituir el padrón abierto, asumiendo que Fernández tenía más posibilidades con el voto exclusivo de los peledeístas, que en gran proporción le agradecen haberlos llevado al poder y el bienestar acumulado en sus tres períodos de gobierno. Y para disponer de todo el electorado como objeto de manipulación, de incentivos o compra de votos.

 En las últimas dos semanas se han publicado una decena de encuestas con resultados muy dispares, pero la de Mark Penn difundida esta semana arroja un empate a 46 por ciento de las simpatías entre Fernández y Castillo. Esa encuestadora es, junto a la Gallup, de las que tiene mayor crédito porque  no ha sido patrocinada por partidos políticos y sus sondeos se han aproximado a los arrojados por las urnas en las últimas cuatro décadas. Su estrecho resultado incrementa los temores de exacerbación de la confrontación entre danilistas y leonelistas en la víspera y en la jornada misma de la votación.  

Gran oportunidad del PRM

Como principal alternativa, el PRM tiene una buena posibilidad de salir fortalecido y salvarle la cara a las primarias con su propio padrón de casi un millón 300 mil miembros, ya que llega a la elección de sus candidatos sin tensiones significativas y sus líderes se han manejado democráticamente, sin  descalificaciones ni agresiones. Hipólito Mejía y Luis Abinader han competido con civilidad por la candidatura presidencial, han aparecido varias veces en actividades públicas y privadas, con armoniosas relaciones familiares que han cuidado celosamente.

El PRM sería beneficiario de una marcada inclinación de sus miembros a repetir la candidatura presidencial del economista Abinader, quien la ganó en abril del 2015 por 70 a 29%, frente al mismo Mejía. Todas las encuestas publicadas y conocidas que han medido las simpatías de los perremeístas colocan ahora de Abinader por encima del 70 y a Mejía por debajo del 20%, lo que hace más remoto intentos de impugnaciones. La Gallup-HOY de mayo 78 a 10 y 82 a 7%, entre miembros y simpatizantes, y la Mark Penn esta semana 79 a 18%.   

Pese a ello, el agrónomo expresidente hace gala de su extraordinario carisma y apuesta a dar una sorpresa, porque sus partidarios tienen la convicción de que fueron responsables de la inscripción de la mayoría de los empadronados que votarán. Ambos competidores han dicho que aceptarán el resultado. Así lo hizo Hipólito Mejía cuatro años atrás, y aun cuando siendo presidente de la República perdió en su intento reeleccionista del 2004. Reconoció la victoria de Leonel Fernández cuatro horas después de concluida la votación y antes del primer informe oficial de los resultados.

El rancho quedará ardiendo

Cualquiera que sea el resultado, sin descartar mayores confrontaciones personales en el territorio, los peledeístas aparecen perdiendo del proceso, y aunque puedan evadir la división necesitarán algún tiempo para recoger los heridos y restañar la unidad de acción. La virulencia les restaría energías para la próxima campaña electoral, especialmente de cara a los comicios municipales a 4 meses, con el período navideño por el medio. Por esa razón podrían insistir en el proyecto de reunificar estos con los presidenciales y congresuales de mayo.

Para el PRM sería vital conseguir que siquiera la mitad de sus miembros participe disciplinadamente en la elección de mañana, proyectando una imagen de orden y seguridad, y salir rápidamente de la distracción interna, incorporar a los perdedores a su comando de campaña, trazar una única línea táctica que incluya su empeño por materializar una gran coalición político-social y dedicarse a aprovechar el desconcierto del PLD, con una oposición decidida y de fondo que persiga recoger  las grandes insatisfacciones nacionales.

En la lucha interna los peledeístas han demostrado su gran capacidad para copiar recursos económicos y falta de escrúpulos para abusar del poder estatal, por lo que sus opositores tendrán que empeñarse en una coalición que no sólo aporte votos, sino también en lo inmediato fuerza orgánica y moral para lograr contención de los excesos y mejorar las posibilidades de competencia. Porque si algo queda patente en estos días es que la democracia dominicana no llega todavía a la adolescencia, que se mantiene recentina y con fuertes discapacidades.-      

Temen que estalle guerra de papeletas y violencia en la primaria del PLD

Los temores de que la confrontación entre los peledeísta llegue a la violencia y ponga en peligro la elección primaria del 6 de octubre ya se expresan públicamente sin árbitros ni moderadores, y con ocurrencias sin precedente como la del coronel que tomó partido

Por Juan Bolívar Díaz

La caldera sigue calentándose en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), cada vez con mayores descalificaciones entre los grupos del presidente Danilo Medina y el expresidente Leonel Fernández que se disputan las candidaturas y el liderazgo definitivo de esa organización política que ha gobernado cinco de los últimos seis períodos constitucionales.

 Sin nadie que asuma el arbitraje interno del partido y con casi todos los altos funcionarios dirigiendo la campaña del precandidato Gonzalo Castillo, definido como el delfín del presidente Danilo Medina, aumentan los riesgos de división o de que queden tantos heridos que requieran mucho tiempo para restañar los traumas y restablecer la unidad.

Los temores expresados

Los temores de un estallido de violencia en la elección primaria de los peledeístas, que se manejaban en silencio, han saltado a los comentarios públicos y llegaron hasta el presidente de la Junta Central Electoral, quien consideró necesario formular un llamado al entendimiento, cuando le preguntaron el miércoles sobre una propuesta de pacto para acatar los resultados formulada por el precandidato Castillo. El doctor Julio César Castaños recordó que así se hizo en el pasado, y añadió que “es una aspiración de todos que tengamos una precampaña sin violencia”.

El mismo día el grupo peledeísta “Fuerza Boschista” propuso una reunión cumbre antes del 6 de octubre entre Medina y Fernández “para bajar la tensión y evitar violencia durante el proceso”. Mientras informes provenientes del interior del país registran una elevación de las confrontaciones entre precandidatos de las dos facciones que se disputan las candidaturas y el control del partido gobernante. Ayer un sacerdote y dos dirigentes sociales de El Seibo dijeron por Teleantillas que allá funcionarios están entregando $100 mil a los precandidatos.    

 El espectro de los 4 muertos y una decena de heridos en la anterior elección de candidatos peledeístas, en diciembre del 2015, planea sobre el actual proceso. Aquella vez ya habían pasado 6 meses del acuerdo para la repostulación del presidente Medina, de los senadores y la mayoría de los diputados y alcaldes, por lo que la elección fue casi solo para regidores y vocales. Y la votación era con padrón cerrado, es decir, sólo los miembros del partido. El 6 de octubre estarán en juego todas las candidaturas, y ahora con derecho de cualquier ciudadano a votar.

Una guerra de papeletas

La elección de todas las candidaturas del PLD con padrón universal no tiene precedente en el país, y se realiza en contadas naciones del mundo democrático, en América Latina sólo en Argentina, Colombia, Honduras y Uruguay. Aquí con el inconveniente de que es grave la compra de votos, como lo acaba de documentar el Barómetro Global de la Corrupción, de Transparencia Internacional, según el cual el 46% de los dominicanos han recibido ofertas para comprarle el voto. Sólo por debajo del 50% en México, en toda América Latina.

Hay convicción de que elementos de todos los partidos han apelado a esa práctica delictual, y los medios de comunicación han difundido personas con letreros preguntando cuánto le daban para votar. Lo han registrado también las observaciones electorales de Participación Ciudadana. Si en las elecciones nacionales vota en promedio 70% de los empadronados, y en las congresuales y municipales del 1998 al 2010 promediaron 50%, en las primarias podría ser 33-35%, lo que deja dos tercios de la población a merced de los compradores.

De hecho, en todos los partidos se ahorran recursos para “llevar los ciudadanos a votar”, lo que en principio implica el transporte, pero se extiende a comidas, bebidas y dinero en efectivo, en sumas que oscilan entre 200 y mil pesos. El temor en las primarias es que la corrupción genere enfrentamientos entre compañeros de partidos, y no sólo disputándose votos para los precandidatos presidenciales, sino también para los legisladores, alcaldes, regidores, directores municipales, regidores y vocales.

La puja del danilismo durante dos años por el padrón abierto fue atribuida a que dispondrían de más recursos que nadie “para llevar gente a las urnas”, y un peledeísta bien informado señaló que eso ha determinado que los leonelistas hayan sido austeros en la propaganda pagada, porque están reservando pan y no para mayo, sino para el 5-6 de octubre próximo. En la reciente declaración a la JCE los ingresos de Gonzalo y Leonel totalizaron $538.5 millones, repartidos 54 a 46%, respectivamente, y los gastos $447.0, para un 60 a 40%.

Desconfianza generalizada

 La desconfianza se extiende más allá del partido gobernante, pues esta semana, el Foro Permanente de Partidos Políticos, seis de los cuales declararon apoyo a Leonel, denunció el resurgimiento de “la vieja práctica de comprar cédulas para evitar que los contrarios voten”. La leonelista Coalición para Defensa de la Constitución pidió esta semana a la JCE que el conteo de los votos para los candidatos presidenciales se haga manualmente, lo que luego fue asumido el jueves por el delegado político del leonelismo ante el +organismo, Rubén Maldonado.

La propuesta ha tenido amplio rechazo, porque todos los partidos habían aceptado la automatización, y por tardía, pues ya la JCE debe tener hasta impreso el manual operativo para las mesas de votación. Pero además luce innecesaria si, como está programado, se hará conteo manual en una muestra del 20% de las mesas electorales, que seleccionadas aleatoriamente y bajo discreción es hasta excesivo, pues los conteos rápidos de Participación Ciudadana en varias elecciones generales resultaron casi exactos al resultado oficial, y sólo involucraron el 8% de las mesas. También hubo denuncia de contratación de expertos, por un  lado para desarrollar campaña sucia, y del otro informáticos israelíes y rusos para hackear la automatización, lo que rechaza la JCE porque lo considera imposible con 7 mil 372 computadoras que sólo se conectarán a la red al transmitir el resultado.   

La propuesta leonelista fue un error táctico, pues permitió que se le atribuyera a que “se sienten perdidos”, aunque refleja la enorme desconfianza entre las dos facciones peledeistas, que tuvo otra expresión en el tajante rechazo del mismo Leonel Fernández a la propuesta de pacto de acatamiento de los resultados formulada por Gonzalo, recordando que los danilistas violaron en agosto el pacto de alternancia en la presidencia de la Cámara de Diputados. Mientras el ministro  Ramón Peralta aconsejaba al leonelismo “guardar las lágrimas para después del 6 de octubre”.

El metamensaje del coronel

Con Gonzalo Castillo casi solo con enorme propaganda por todos los medios, hasta la saturación y generando burlas en las redes, y cuando el principal partido de oposición, el PRM,  intimaba formalmente a los altos funcionarios designados jefes de la campaña de Gonzalo, para que tomaran licencia o renunciaran, bajo amenaza de ser llevados a la justicia, se produjo el jueves el escándalo sin precedente del coronel que exhortó a elegir al delfín del presidente.

 Fue un mensaje audiovisual de 20 minutos, subido a las redes, con escenografía que incluía la bandera nacional, cámara profesional, leído en telepromter, que incluyó citas de Cicerón y San Agustín, protagonizado por el teniente coronel Jaime Ramón Reynoso Martínez, quien se autodefinió militar de carrera y abogado en ejercicio (sic), por lo que debe asumirse que estaba consciente de que violaba la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas y la Ley del Régimen Electoral, además de la Constitución de la República.

 El coronel defendió el gobierno de Medina con argumentos y estadísticas, como si fuera Roberto Rodríguez Marchena el director de comunicaciones de la presidencia, para motivar el apoyo a Gonzalo porque seguiría las realizaciones de “su mentor el presidente Medina”, Tras advertir sobre “momentos tenebrosos” y para impedir el triunfo de “avariciosos”, exhortó a los reservistas de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional a apoyar su causa.

La ocurrencia fue tan escandalosa que el Ministro de las Fuerzas Armadas reunió  inmediatamente a su Estado Mayor y pidió la cancelación del oficial, y el vocero de Gonzalo Castillo lo desligaba del video y pedía determinar su origen. Pero en el aire quedaron muchas especulaciones sobre el objetivo de una acción tan desacertada, sin que faltaran los que la asumieran como demostrativa de que “el poder es absoluto y no se le desafía” como se dijo recientemente. Otro meta mensaje, que se “hará lo que sea necesario para que Leonel no gane”.      

Costo de la incertidumbre

En ámbitos empresariales crecen las preocupaciones por el costo que puede arrojar la incertidumbre política y la confrontación en el seno del gobierno, y no sólo por el gasto en la pre-campaña y el que se vislumbra para las elecciones generales, sino también en las actividades productivas y la confianza, en medio de una tanda de apagones e inexplicada escasez de fuel oil par generar electricidad. Por de pronto el mercado cambiario sigue en sobresaltos con el dólar ya sobre 53 pesos, y los bancos limitando las ventas individuales a 500 dólares, aunque el Banco Central ha inyectado al mercado en septiembre 170 millones de dólares.

Tampoco han tenido suficiente demanda los pesos descontados por el Banco Central del encaje legal de los bancos para préstamos que reactiven la economía, aún con la reducción de la tasa de créditos. Mientras se informa de cierre temporal de hoteles y la Confederación Autónoma Sindical Clasista (CASC) denuncia la suspensión de 10 mil trabajadores del sector.  Se mantiene en silencio la dimensión real de las cancelaciones de reservas hoteleras para la próxima temporada de invierno y el año próximo, tan alta que hasta los críticos prefieren no revelarla.

Lo que ya se define como la mayor crisis del sector turístico dominicano habría sido estuvo determinado por la muerte no suficiente ni oportunamente aclaradas de varios turistas, por el atentado donde quedó al borde de la muerte el astro beisbolero David Ortiz, por escándalos de narcotráfico y la difusión de noticias y gráficas sobre la militarización que afectó al Congreso Nacional cuando se intentaba la fracasada reforma constitucional que pretendía abrir paso a otra reelección del presidente Medina.-

Hay condiciones para desplazar al PLD, pero requiere un eficaz liderazgo opositor

El desgarramiento interno del partido gobernante con creciente desgaste, su incapacidad para resolver los graves problemas nacionales tras dos décadas de gobierno y el hastío que evidencia la población, podrían generar un cambio de gobierno en el 2020    

Por Juan Bolívar Díaz

Analistas políticos consideran que la virtual división del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y un desgaste que le impide resolver los graves problemas e insatisfacciones nacionales abren cada vez más posibilidades de que pueda ser desplazado del poder en las elecciones del próximo año.

Pero concuerdan también en que para ello se requiere un liderazgo opositor más coherente y firme que capitalice el hastío y las ansias de cambio que recogen las encuestas y desmitifique los éxitos de los peledeistas, basados en el endeudamiento y factores externos como las remesas y la inversión extranjera, y que fundamente un nuevo modelo de desarrollo.

El PLD llegará debilitado  

En los diversos ámbitos del análisis político social hay coincidencia en que cualquiera que sea el resultado de su elección primaria a distancia de dos semanas, el PLD saldrá debilitado por el nivel que han alcanzado sus confrontaciones internas, tanto que hasta algunos de sus dirigentes las dan por insuperables. Empero hay quienes estiman que sus grandes intereses podrían obligarlos a pactar algún entendimiento, pero como quiera la unidad quedaría afectada. 

La prueba más difícil la tendrán los peledeístas en las vísperas y en su jornada de elección interna del 6 de Octubre, cuando 6 mil 710 precandidatos saldrán a las calles a incentivar a cualquier ciudadano para que vaya a votar por ellos, porque estarán en juego no sólo la candidatura presidencial, sino también las congresuales y municipales, que totalizan 4 mil 113. Como muchos de ellos, especialmente los que aspiran a repetir como senadores, diputados y alcaldes, disponen de amplios recursos, se teme que desaten un mercado de compra de votos. Y es un secreto a voces que los dos reales contendientes por la candidatura presidencial acopian recursos para “llevar votantes a los colegios electorales”.

 Será la primera vez que un partido dominicano escoge sus candidatos con el padrón universal, impuesto por la facción del presidente Danilo Medina, que lo peleó por dos años en el Congreso. En diciembre del 2015 los peledeístas utilizaron su propio padrón y sólo para elegir candidatos a regidores y vocales, y a algunos alcaldes y directores municipales, porque se impuso el pacto de “reelección por reelección” que abarcó a senadores, diputados y casi todos los alcaldes. La candidatura presidencial ya había sido zanjada tras los acuerdos que generaron la reforma constitucional de junio del mismo año. Aun así la contienda arrojó cuatro muertos y una decena de heridos, y pasaron dos semanas contando los votos.

Los fracaso de dos décadas

 Entre las debilidades de los gobiernos del PLD resalta el no poderse atribuir la solución de ninguno de los grandes problemas estructurales o sociales de la nación al agotar su quinto período de gobierno, con un interregno de cuatro años. Ni los de salud o seguridad social, de educación, de energía eléctrica, de transporte, o de la precariedad de las viviendas que mantienen en estado de vulnerabilidad a una apreciable proporción de personas.

Llegó obligado a invertir en educación, tras gobernar doce años, pero sin poder revertir los enormes retrasos acumulados, y el partido que proclamaba que le dieran la administración del sistema eléctrico y en un año resolvía, mantiene al 53% de la población con apagones sobre 4 horas diarias, 26% entre 10 y 14 horas, y 13%  entre 15 y 23 horas, según la encuesta nacional Enhogar 2018, que registra el 47.5% de las viviendas aún sin agua corriente dentro.

Tampoco han podido enfrentar, siquiera medianamente, problemas de alta sensibilidad como la inseguri dad ciudadana, el narcotráfico, la inmigración desenfrenada, la epidemia de los accidentes de tránsito en lo que el país sólo supera proporcionalmente en el mundo a Niue,  una islita de 3 mil habitantes. Mucho menos la corrupción, que con su correlato de impunidad, se ha disparado a niveles insospechados durante la gestión de un partido que dividía el país “entre peledeístas y corruptos”.

Es interminable el listado de renglones en que la RD aparece rezagada en todas las  mediciones y evaluaciones internacionales, resaltando la malversación, la mortalidad materno-infantil, matrimonio precoz y embarazo de adolescentes, falta de transparencia y de rendición de cuentas, calidad de la educación, en inversión en salud y vivienda popular, en desigualdad y desaprovechamiento del crecimiento económico para convertirlo en desarrollo humano.       

Hastío y deseo de cambio

 Las encuestas registran la alta insatisfacción de la población, con hasta un 58%, en Gallup-Hoy de mayo, que se manifiesta porque gobierne otro partido. La Marcha Verde no dejó dudas sobre la extensión del hastío y estrés que ya genera la gestión del PLD, sin respuesta ni explicación de ninguno de los escándalos de corrupción, impunidad, o de narcotráfico, sin importar su dimensión internacional, como los de Odebrecht, Tucanos y El abusador.

 Con el agravante de que durante los últimos catorce años de gobierno han contado con el absoluto control de los poderes legislativo y judicial, degradados en su independencia y subordinados al igual que las demás instituciones de control, como el ministerio público, la Cámara de Cuentas, la Contraloría General, la Defensoría del Pueblo y hasta en los órganos electorales, donde el PLD mantiene significativa representación.

 La estructura de dominación, cooptación o neutralización peledeísta se ha extendido a gran parte del tejido social, incluyendo entidades sindicales, gremios profesionales y empresariales, universidades, gran proporción de los medios de comunicación y una red de miles de comentaristas, periodistas e intelectuales, a pesar de lo cual no ha podido materializar las reformas necesarias para desconcentrar el ingreso y las riquezas y superar la pobreza.  

La degradación de la institucionalidad democrática ha alcanzado niveles astronómicos, configurando una concentración del poder que no ha respetado ni los ayuntamientos, acogotados financieramente, e incentivando una anomia social, que empieza por el desconocimiento de leyes como la de Estrategia Nacional de Desarrollo y sus pactos eléctricos y fiscal, o la de salarios públicos. 

Desmitificar el gran éxito

 El mayor éxito que han tenido los gobiernos del PLD es el crecimiento y la estabilidad macroeconómica, proclamando reducción de la pobreza, y hasta eso  puede ser desmitificado, porque en gran medida tienen el esteroides del enorme endeudamiento público, del extraordinario incremento de las remesas del millón y medio de dominicanos que han huido del país, y persisten aún en yolas, y de la inversión extranjera que impulsa  el turismo y las zonas francas.

 El ingreso de las remesas formales creció 79% sólo entre el 2010 y el 2018, pasando de 3,683 millones a 6,500 millones de dólares, que el año pasado representaron unos 325 mil millones de pesos, más de 20% superior a los 362 mil millones de pesos que pagó el Estado en salarios, pensiones y programas sociales. Es a ese factor que hay que atribuir el relativo mejoramiento del ingreso familiar y reducción de la pobreza.

 Las remesas y el turismo son los responsables fundamentales de la estabilidad macroeconómica, porque subsidian sistemáticamente las importaciones, que el año pasado casi duplican las estancadas exportaciones, 20.2 a 10.9 mil millones de dólares, respectivamente. Mientras la nómina estatal se duplicaba, al igual que la a deuda pública consolidada, para cubrir los déficits crónicos de la última década.        

Con coherencia y firmeza

Con todos esos factores a favor del cambio la dispersión de la oposición, y sus dificultades de concertación podrían llevarla otra vez al “matadero electoral” que acuñó Juan Bosch en los años setenta, sobre todo si permiten que el PLD vuelva a sacar todo el Estado a la campaña electoral, lo que no deben dudar ya que el presidente Danilo Medina lo está haciendo en la actual campaña interna del propio partido.

Las encuestas indican que la oposición política no ha logrado una suficiente reducción de las preferencias por el PLD, por su fragmentación e incoherencia, porque todavía el poder estatal incide en su seno, y porque están demasiado ocupados en las luchas internas por las candidaturas, especialmente el Partido Revolucionario Moderno, principal agrupamiento alternativo.

Las posibilidades de que el PRM encarne una real opción están asociadas a que salga revitalizado de su elección primaria, que hasta ahora transcurre sin mayores confrontaciones, y de que pronto se pueda cohesionar en torno a un candidato presidencial en capacidad de realizar un juego grande contra el dominio peledeísta, de capitalizar las insatisfacciones y proyectar una imagen de real alternabilidad que atraiga las clases medias más exigentes y a la vez más influyentes en la opinión pública, las redes y ante los trabajadores informales no dependientes de la nómina o los subsidios públicos.  No podrá lograrlo presentándose como “más de lo mismo”.

Sin remachar hasta la saciedad la necesidad  de un nuevo modelo de desarrolle que potencie más la inversión y la producción privada, la productividad y el mejoramiento del salario y la reducción de la  desigualdad, será difícil alcanzar el gran consenso social que se requiere para vencer la maquinaria de dominación peledeísta, que saldrá dividida o debilitada de la actual cnfrontación entre sus caudillos, ambos con ínfulas mesiánicas de insustituibles, ni siquiera por sus propios compañeros de partido.-   

Un desafío definitivo de Danilo a Leonel que podría generar la división del PLD

Con mayor desmesura de lo esperado, el presidente Medina decide jugárselas todas en su empeño por impedir la candidatura presidencial de Leonel Fernández, al lanzar el Estado a la campaña para la elección primaria, incrementando el riesgo de división del PLD         

Por Juan Bolívar Díaz

Tanto por la forma en que favoreció a su delfín Gonzalo Castillo, en la competencia para definir un solo precandidato danilista, como por el desenfado con que arrancó la recta final para la elección primaria del 6 de octubre, el presidente Danilo Medina demuestra que no  respetará ningún límite para mantener su poder más allá del próximo 2020.

Pero como Leonel Fernández sigue demostrando firmeza y un gran respaldo en todas sus actividades, la irrupción del Estado podría ser cada vez más desenfrenada y generar mayores incertidumbres nacionales en las próximas semanas y hasta la división definitiva del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Gonzalo sin importar costo

 Desde que Gonzalo Castillo anunció su decisión de lanzarse a la búsqueda de la candidatura presidencial del PLD, una semana después del dramático discurso del presidente Danilo Medina el 22 de julio, quedó claro que era el elegido, el delfín del mandatario, pero no se esperaba que éste mostrara tanta parcialidad frente a los competidores de su propio ámbito político, a los que había incentivado a correr más de un año antes.

 Los aprestos para buscar la candidatura presidencial en relevo de Medina comenzaron desde junio del 2017 cuando Felucho Jiménez informó que el mandatario lo había autorizado a decir que no sería candidato para el 2020. Desde entonces tres ministros presentaron renuncia para emprender la carrera:  Francisco Domínguez Brito dejó el ministerio de Medio Ambiente en abril del 2018. Un mes después Carlos Amarante Baret renunció de Interior y Policía, y en febrero pasado lo hizo Andrés Navarro, del ministerio de Educación.

Otro que tomó en serio el estímulo presidencial, después de una reunión de aspirantes con Medina, fue el secretario general del PLD, Reinaldo Pared Pérez, y lo anunció también en mayo del 2018. Este, como Domínguez y Amarante invirtieron amplios recursos y todo su tiempo movilizando seguidores por todo el país durante más de 15 meses, Navarro en los últimos seis meses, y Temístocles Montás, desde octubre, mientras Radhamés Segura apenas se inscribió.

Todos corrieron con las riendas tensas e inconformes mientras Medina seguía acariciando la posibilidad de continuar, y cuando éste declinó y los volvió a reunir en el Palacio para que corrieran fuerte, aún sin Gonzalo Castillo, todos convinieron en una campaña de un mes para, mediante encuestas definir que sólo uno de ellos competiría por el “sector danilista”.

Sin el menor escrúpulo

Al parecer, Medina no confiaba en sus seis precandidatos y lanzó a su ministro de Obras Públicas, Gonzalo Castillo, por lo que cuando éste anunció su aspiración, el 31 de julio, ya se le consideraba como el delfín, por lo que salió con recursos que superaban a todos los demás en conjunto. Para no dejar dudas, el presidente no le aceptó la renuncia al potente ministerio de Obras Públicas, como había hecho con Domínguez, Amarante y Navarro,  en medio de denuncias de que utilizaba sus recursos para promoverse. En agosto la nómina de ese ministerio, en manos de subordinados de Castillo, creció 8 millones de pesos en relación a julio e invertían muchos millones en propaganda y para repartir mochilas escolares.  

A tres días de lanzarse, ya Gonzalo contaba con el apoyo de 126 alcaldes y directores municipales, cuyas expectativas de reelegirse se alimentan con el asfaltado de calles que generosamente dispone el ministerio de Obras Públicas. El ministro se benefició de cocteles donde se invitaba a contratistas y suplidores a contribuir con 500 mil pesos, y se dice que en uno con personas del mundo financiero, las sugerencias fueron de un millón de pesos. La apabullante publicidad de Gonzalo por todos los medios, con páginas diarias en todos los periódicos, se convirtió en un escándalo.

Todo ello provocó las renuncias de Amarante y Reinal Pared, denunciando desigualdad y ofendidos por lo que entendían “juego desleal” del mismo Medina. Los otros danilistas que pactaron las encuestas y tuvieron que admitir después la participación de Gonzalo, quedaron fulminados y nadie se sorprendió con el resultado.

El despliegue del Estado 

Si el presidente Danilo Medina no respetó la equidad en la competencia entre los que se consideraban de su grupo, para nada puede sorprender que se haya desplegado el alto funcionariado del Estado para tratar de vencer a Leonel Fernández en una campaña de apenas cuatro semanas. La desproporción publicitaria de Gonzalo, que había llegado a la inversión de tres millones de pesos en un concurso de canciones a su favor, siguió disparándose y el jueves trascendió que catorce ministros y más de una veintena de directores y funcionarios de organismos estatales más algunos legisladores estaban encargados de su campaña en todo el país.

 Para el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo se crearon comandos separados, y otros ocho por regiones. El despliegue incluyó a funcionarios del Estado alejados de la política partidista, como los administradores de los Banco de Reservas y Agrícola, el director de Impuestos Internos, el Superintendente de Bancos, o el director de Aduanas. De los ministros sólo se salvaron el de la Presidencia y el de Energía y Minas, quienes habrían favorecido la precandidatura de Domínguez Brito, el canciller Miguel Vargas y la de la Mujer, Janet Camilo, del aliado PRD, así como la Ministra de Educación Superior, vinculada a Leonel Fernández.              

Ese nivel de involucramiento del gobierno sólo tiene precedente en las campañas electorales del PLD, del 2012 y 2016, que dieron la presidencia a Medina. Burla principios constitucionales de igualdad en las competencias electorales, las leyes de Partido y del Régimen Electoral y la Ley de la Función Pública, y pone en aprieto a la Junta Central Electoral encargada de cautelar la equidad en las campañas electorales.

Genialidad política de DM

Con el despliegue del gobierno en la campaña interna aumentan las posibilidades de que Danilo Medina pueda lograr su objetivo de impedir la candidatura presidencial de su rival interno Leonel Fernández, lo según comentaristas, demostrarían su “genialidad política”. Ese salvajismo político parece normal para la cultura política tradicional, incluyendo a los que ahora son sus víctimas. Ese despliegue del gobierno es también un preaviso de lo que ocurriría en la campaña para las elecciones generales del año próximo, sobre todo si Medina logra llevar a Castillo de candidato presidencial, y a muchos seguidores para los cargos congresuales y municipales.

Contradice el último discurso del presidente de Medina, el del 22 de julio al declinar la búsqueda de la segunda reelección, cuando llamó al liderazgo político a “actuar con la máxima responsabilidad y transparencia para que avancemos en la consolidación de nuestras instituciones y que los resultados electorales sean un reflejo de la voluntad democrática del pueblo dominicano”. Agregó que confiaba “en que presenciaremos una campaña limpia, basada en propuestas… y que esté regida por el civismo y la sana competencia”.

Aumentarán incertidumbres

La irrupción del gobierno en pleno en la lucha por la candidatura presidencial del PLD, podría tener como primer efecto un incremento de las incertidumbres generales que ya a mitad del año afectaron hasta la economía nacional por la fiereza con que se buscaba una reforma constitucional para la prolongación de Medina en el poder. Esta vez por  los temores de que pueda sellar la progresiva división del partido gobernante, que tuvo expresión cuando el jueves el expresidente Leonel Fernández pidió la presencia del pleno de la JCE para reclamar y obtener su propio representante ante ese organismo, porque el delegado político, el ministro de Interior Monchy Fadul, es del comando de campaña de Gonzalo Castillo.

Es cierto que Castillo ha recibido el apoyo de la mayoría de los miembros del Comité Político del PLD, y de la mayoría de los senadores y alcaldes, claves en la campaña territorial, por lo que adquiere una fuerza que no se le sospechaba, pero el secretario general Reinaldo Pared, aunque se declarara neutral, está ahora cerca de Leonel Fernández, ya que su esposa y su equipo de campaña decidieron apoyar al expresidente. No se sabe si Amarante Baret dejará atrás su indignación con Danilo Medina, lo que podría ocurrir si le compensan parte de las decenas de millones de pesos que le costó su campaña de 15 meses. Domínguez Brito aceptó a Gonzalo, pero aparece distante.

Si “la genialidad” del presidente se extrema, y se reproduce en todo el país, la lucha de las semanas finales podría ser dramática entre más de 7 mil aspirantes a las candidaturas para los más de 4 mil cargos electivos, que en provincias y municipios estarán divididos entre las dos facciones que se disputan el control del partido gobernante. Peor si, como se teme, corre el dinero para “incentivar” a votar a la inmensa reserva de ciudadanos que no son del PLD, razón fundamental para que el danilismo impusiera el padrón abierto en su elección primaria. Hay  quienes creen que resuelven venciendo a Leonel en las Primarias, porque la Ley de Partidos  impide ser candidato por otra organización al que pierda en la propia.

Pero si le ponen la soga al cuello, Leonel tendría la opción de retirarse días antes, motivándolo en inaceptable abuso del Estado, y alegar que al no haber perdido, puede ser postulado por otro partido. Se dividiría el PLD en proporciones que lo expondría a perder el poder, con alto costo para Danilo Medina.-

Crisis de la salubridad pública

Por Juan Bolívar Díaz

En días recientes pudimos leer en HOY el crítico diagnóstico de los decanos de ciencias médicas de siete de las principales universidades nacionales sobre el sistema de salubridad nacional, gracias al trabajo siempre tesonero de la excelente reportera Altagracia Ortiz, como también hemos recibido los minuciosos informes de la Alianza por el Derecho a la Salud (ADESA) que reclaman rescatar del colapso los servicios hospitalarios.

 Pero los diagnósticos académicos y los informes quedan sociales superados por los testimonios presentados en Uno+Uno de Teleantillas este martes por los principales dirigentes de la Asociación Nacional de Enfemería, que por momentos parecían tan increíbles que remitían al macondismo de los Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez. Al escuchar a Francisca Peguero, Andrea Ferreras y Enmanuel Martínez Guerra hay que preguntar si lo que cuentan es cierto en el país de mayor crecimiento económico de la región durante ya muchos años.

Grandes, medianos y pequeños hospitales, que carecen de agua corriente y a menudo pasan toda la noche sin electricidad, con proporciones de 20 y hasta 50 pacientes por turno de enfermeras, y varios por camas, donde a veces tienen que turnarse para acostarse, ausencia de equipos básicos o de personal técnico para operarlos, y remodelaciones simultáneas que se han extendido por hasta siete años, configuran una penosa situación que ha sobrepasado la capacidad de respuesta de las autoridades, aunque haya habido excelentes y dedicados profesionales en la gerencia del Ministerio de Salud Pública como del Sistema Nacional de Salud.

 Las dirigentes de las enfermeras no hablaban de los hospitales de las poblaciones remotas y marginadas, sino de la capital, Santiago o San Cristóbal. Que la  noche del lunes en el hospital San Lorenzo de Los Minas una sola enfermera tuviera que atender a 30 pacientes de pediatría y a 20 internados con síntomas de dengues, y otra cargara con 14 recién nacidos y siete recién operados.  Que sólo se disponga de 3 enfermeras por turnos para 62 pacientes del área pediátrica. Que en el Centro de Rehabilitación Sicosocial Padre Billini (antes siquiátrico), una enfermera tenga que atender a 30 pacientes siquiátricos y a 20 con discapacidades. O que en el área de semi-privados del hospital Salvador Gautier sólo se dispone de 2 enfermeras para 36 pacientes.

El déficit de enfermeras es crónico hace muchos años en los hospitales, la tercera parte de los médicos, cuando los organismos internacionales recomiendan al revés 3 enfermeras por médico. Empeoró desde agosto del 2016 cuando 1,800 fueron pensionadas, pero sólo han repuesto 800. En el hospital Moscoso Puello hacen rifas y colectas para pagarles a las enfermeras sustitutas que no acaban de poner en nóminas. Con el agravante de que por sus bajos salarios una alta proporción de las enfermeras tiene al menos dos empleos lo que reduce su rendimiento.

 Parece fantasía lo de la multiplicidad de pacientes por camas, o que tengan que alternársela cada ocho horas. O que a una parturienta le hagan cesárea y la dejen por largas horas en una camita provisional, que luego la trasladen en una silla de ruedas y tenga que esperar por horas la cama prometida.

 La insuficiencia de camas y la congestión en las consultas se han generalizado desde que al comienzo del actual gobierno, hace ya 7 años, tuvieron la genial planificación de iniciar al mismo tiempo la remodelación de 56 hospitales. En los últimos dos años se ha logrado entregar la mayoría, pero entre los cerca de 20 aún inconclusos se cuentan muchos de los más grandes, incluyendo los regionales, por ejemplo en Santiago el Cabral y Báez y el Arturo Grullón; el Luis Aybar, Padre Billini y el siquiátrico en la capital; el olvidado Nelson Astacio en Santo Domingo Norte; Antonio Musa en San Pedro; Juan Pablo Pina en San Cristóbal; Jaime Mota en Barahona; Alejandro Cabral en San Juan; y San Vicente de Paul en San Francisco.

Apasionados de la modernidad y la mejoría en el privacidad, los reconstructores, han multiplicado las pequeñas habitaciones, pero reduciendo las camas hasta menos de la mitad, como en el hospital de Los Minas, de 550 a 200, o en el Cabral y Báez, que cuando culmine su larga remodelación quedaría con 200 camas, la tercera parte de las que disponía.

 Todo eso en un país donde el Estado apenas invierte el 2% del PIB en salubridad pública, menos de a mitad del promedio regional. La mayor inversión, la urgente implementación de la atención primaria, la prioridad de la prevención, la eficiencia del gasto, un plan decenal de salud y reducir las altas tasas de mortalidad materna e infantil, fueron las principales recomendaciones del diagnóstico de los decanos de  ciencias de la salud.-            

Escándalos, desconcierto e incertidumbres generan reclamo social de “rebelión moral”

A cuatro semanas de las elecciones primarias, a cinco meses de las municipales y a ocho de las presidenciales y congresuales, el panorama nacional se caracteriza por el desconcierto y la  desesperanza, con un escándalo tras otro y encarnizada confrontación en el gobierno 

Por Juan Bolívar Díaz         

La espectacular lucha en el partido gobernante por el control de la maquinaria de poder sobre todas las instancias del Estado y gran parte del tejido social cobra cada semana di9mensiones antes insospechadas, en medio de una cadena de escándalos sin tregua, mientras gran parte de la población sufre escasez de agua y prolongados apagones eléctricos.

Llama la atención que los partidos de oposición no hayan podido capitalizar de forma significativa el descontento, atrapados en el juego chiquito de la competencia por las candidaturas, sin poder responder los reclamos de concertación social, que tienen expresión en gritos por una “revolución moral”.

El delfín está a la vista

A un mes de las elecciones primarias en las que los dos partidos mayoritarios escogerán la mayoría de sus candidatos para los comicios generales a cinco y ocho meses de distancia, el panorama de caracteriza por la profundización de la encarnizada lucha por el control del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y de su andamiaje de dominio estatal y social

Las renuncias a las precandidaturas presidenciales por parte del secretario general del partido y presidente del Senado, Reinaldo Pared, y de Carlos Amarante Baret, ambos miembros del Comité Político señalados como danilistas, mostraron las profundidades del desconcierto y  una impiadosa lucha política al denunciar desigualdades y la irrupción del poder estatal. Un tercero, Manuel Crespo, del Comité Central, no declinó pero pidió a la JCE que inhabilite a Gonzalo Castillo, quien aparece a la vista general como el delfín del presidente Danilo Medina.

Ni dentro ni fuera del PLD se duda de la parcialidad del mandatario, quien no ha relevado a Castillo del cargo de Ministro de Obras Públicas, más de un mes después, como fue norma con otros tres que corren desde el año pasado. Su despliegue de publicidad, movilizaciones masivas parecen superar los todos los contendientes en conjunto, en medio de denuncias de abuso de recursos estatales. En su favor se organizan cocteles, como el convocado para el martes en Cuesta Hermosa II donde a contratistas y suplidores se les pide contribución de 500 mil pesos.

Aunque es este fin de semana que los danilistas esperan definir, mediante tres encuestas, quién será el precandidato entre sus cinco aspirantes que aún se mantienen, se da por hecho que será Castillo, lo que explica que ya planifique seguir recolectando dinero para lo que los voceros anuncian como “la madre de todas las batallas” para liquidar al rival Leonel Fernández. Tendrán apenas cuatro semanas antes del 65 de octubre para recoger sus propios heridos.   

Un clavo saca otro clavo

En la opinión pública y los cenáculos sociales se manifiesta hastío ante  la impudicia con que los gobernantes se disputan el poder, pero genera mayor preocupación la sucesión de escándalos que dejan al descubierto los enormes niveles de corrupción que diagnostican al país mediciones tan acreditadas como las del Indice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial y las de Transparencia Internacional, con el agravante de una persistente impunidad, y el silencio de las máximas autoridades, negadas a responder legítimos cuestionamientos.

En el lapso de tres meses, de junio a agosto, se produjeron cuatro graves escándalos, el primero el atentado que casi cuesta la vida al astro beisbolero David Ortiz, revelador de una estructura de sicariato, sin que las conclusiones oficiales hayan tenido mínima credibilidad general, incluyendo a la víctima que desde Boston contrata su propia investigación.

Le siguió a fin de junio la revelación de documentos indicativos de que Odebrecht pagó sobornos por más de 55 millones de dólares para las contrataciones de las plantas de carbón de Punta Catalina y seis obras de este gobierno. La sociedad sigue esperando que se reclame a la constructora que identifique los 28 seudónimos de los receptores de los sobornos revelados por un Consorcio Internacional de Periodistas, a lo que está obligada por el acuerdo de lenidad que le exoneró de responsabilidad tras su confesión de que había sobornado aquí por US$92 millones.

En agosto lo de Odebrecht quedó opacado por las aún inconclusas revelaciones de las operaciones de la red de narcotráfico de César Peralta, “El Abusador”, como otros escándalos detonados por autoridades norteamericanas que no se economizan consignar que operaba con amparo de la corrupción dominicana. Y septiembre arrancó con la podredumbre que permitió el asesinato de la abogada Anibel González que elevó al infinito la indignación general.      

Confusión y desesperanza

Con tan desolador panorama político y de corrupción gubernamental, y cuando apenas se superaba el desasosiego de meses por los empeños gubernamentales en una nueva reforma constitucional continuista con indicaciones de repercusiones económicas, dirigentes opositores proponen once reformas a la Constitución, buscando alterar el proceso electoral en marcha y el límite presidencial de “dos períodos y nunca más” para que el presidente Danilo Medina pueda volver a postularse en cuatro años.

Para colmo, la inexplicable propuesta, cuando casi todos los legisladores están en campaña por relegirse, parece tener el beneplácito del máximo dirigente de la principal organización empresarial al que se le atribuye haber dicho que hay tiempo para tal reforma, si hay voluntad política. Eso revela un desprecio por la institucionalidad democrática y la ponderación y el ambiente de concertación que debe pautar una reforma de la Constitución.   

Lo que predomina es la confusión, la incertidumbre y la desesperanza generadas por la escasa credibilidad en la gestión política y por evidentes deseos de alternativas gubernamentales expresados en las encuestas, tras el dominio peledeísta de cinco de los últimos seis períodos constitucionales.

Como si todo eso no bastara, durante los últimos meses se ha producido un agravamiento de las precariedades de los servicios de agua y electricidad en perjuicio de las actividades productivas, sociales y familiares de una gran parte de la población de los sectores populares y clases medias bajas, residentes en barriadas de las grandes ciudades y en las poblaciones medianas y pequeñas. Se le agrega la epidemia de dengue y el colapso de la salubridad.

Grito de “rebelión moral”

Desde la comunicación social y grupos de la sociedad civil se reclaman y proponen acciones para contener el deterioro que se advierte en la institucionalidad democrática, el sistema político, la corrupción y la impunidad generalizadas, bajo la convicción de que se precisa una profunda reforma política, sin las improvisaciones y chapucerías que se impusieron en las recientes leyes de Partidos y del Régimen Electoral, que llevan seis anulaciones de preceptos inconstitucionales.

Una iniciativa de Huchi Lora y su telediario El día reunió recientemente a productores del también telediario Uno+Uno, de la Fundación Institucionalidad y Justicia y del movimiento cívico Participación Ciudadana concertando el proyecto de proponer a los que resulten candidatos presidenciales en octubre un pacto por la independencia de la justicia y del ministerio público. En la Coalición Democrática por la Regeneración Nacional lo extienden a todos los organismos del Estado, incluyendo la Cámara de Cuentas, JCE y Tribunal Superior Electoral, la defensoría del pueblo y hasta las superintendencias.

Un grito significativo quedó manifiesto en el artículo publicado el sábado 31 de agosto en el Diario Libre con el título de “Rebelión moral”, más significativo por provenir de un diplomático de carrera, de posiciones moderadas, como lo es Pedro Padilla Tonos. Invita a abandonar la sumisión y la indiferencia para enfrentar “el progresivo deterioro de la institucionalidad, la democracia y la vida de la gran mayoría de nuestro pueblo y que parece condenar a nuestro país al trágico destino de caerse a pedazos”.

Padilla pide un sacudimiento general, “una genuina y pacífica rebelión moral que advierta a los futuros gobernantes que la RD no les pertenece… que deben cumplir el mandato de nuestra Constitución y de nuestras leyes, y que de lo contrario, por las buenas o por las malas, tendrán que abandonar el poder, no importa las consecuencias”.   

Juego chiquito no triunfa  

 En el beisbol, que tanto apasiona a los dominicanos, se pondera el “juego chiquito”, al que suelen apelar los equipos que no tienen bateadores de poder. Se trata de buscar bases por bolas, robarse las bases, tocar la pelota para adelantar corredores y tratar simplemente de chocar la bola, porque los elevados no llegan muy lejos y son capturados. Así pueden ganar muchos juegos, pero no el campeonato, porque a las series finales llegan los conjuntos de grandes bateadores, que con un solo batazo superan los pequeños avances.

En los círculos del análisis político se concluye que la oposición al PLD insiste en el juego chiquito, con posiciones moderadas, desconociendo que el espacio conservador está eficientemente cubierto por los gobernantes. Al no jugárselas con las grandes rebeliones, no logran capitalizar el descontento general y reafirman que “todo es lo mismo”. En tal circunstancia, los insatisfechos no encuentran razón para moverse y los sectores amarrados por el clientelismo y el rentismo siguen prefiriendo a quienes “le dan lo suyo”.

Hay quienes entienden que ese juego chiquito está determinado por la distracción en la búsqueda de candidaturas y que una vez estas queden definidas, tendrán que apostar a satisfacer la fanaticada, con jonrones y no esperando que los dominantes les den bases por bolas o que  cometan errores fatales. Pero eso está por verse.-

Sin capitalizar la rebelión de las clases medias nadie desplaza del poder al PLD

Sólo una gran sinergia opositora podría superar el control de gran parte de casi 700 mil empleados estatales, de un millón de posesionarios de tarjetas sociales, millares de bocinas,  inmensas fortunas acumuladas y el abuso de los recursos públicos del peledeísmo. 

       Por Juan Bolívar Díaz

En los documentos constitutivos de la Coalición Democrática por la Regeneración Nacional ratificados en una docena de encuentros en las mayores ciudades del país, se consigna que sólo una conjunción de fuerzas políticas y sociales que capitalice la rebeldía de las clases medias podrá generar la sinergia para desplazar al Partido de la liberación Dominicana (PLD).

 En las tres últimas campañas electorales el PLD viene incrementando el abuso de los recursos y poderes estatales y ha gastado muchas veces más que el total de sus opositores, con   minucioso control de los empleados públicos y de los beneficiarios de los subsidios sociales que de entrada representan más de la cuarta parte de los ciudadanos empadronados.

Un tercio de los votantes

Un reciente informe del economista Miguel Collado Di Franco, del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES) cuantificó los empleados del Estado que a junio pasado cotizaban a la seguridad social en 634 mil 407, que si se le suman los de los organismos que no están afiliados, como Congreso Nacional, la justicia, Junta Central Electoral, UASD y parte del Banco  Central y de ayuntamientos, se aproximarían a los 700 mil. Pero conservadoramente se puede partir de 680 mil.

En cuanto a los posesionarios de tarjetas que dan acceso a los subsidios sociales, Collado los estableció en 996 mil 181 a fin del año pasado, con unos 3 millones de beneficiarios. Sumándole los de los empleos, concluye en que 4 millones de dominicanos tienen dependencia de ingresos mensuales del Estado, 37% de la población total de 11 millones.

Para calcular los posibles votantes deben sumarse los 680 mil empleados y los  996 mil 181 tarjetahabientes, lo que arroja 1 millón 676 mil 181, y representarían 22% de los 7 millones 500 mil empadronados que se estiman para el 2020. Pero si a éstos les restamos el porcentaje promedio de abstencionistas de los últimos comicios, que es 30%, entonces los votantes serían sólo 5 millones 250 mil, 32% de los que reciben fondos estatales cada mes.

 Es obvio que no todos esos ciudadanos van a votar por el PLD, pero partir con una posible clientela del tercio de los electores, es una enorme ventaja, sobre todo en una democracia tan endeble, donde no se respetan límites ni escrúpulos, y más aún cuando el PLD ha llegado al extremo de elaborar padroncillos de los subsidiados sociales por colegios electorales para llevarlos a votar, como ha comprobado en algunos sitios la observación electoral de Participación Ciudadana (PC).

Otras ventajas electorales

En los informes de observación electoral de PC del 2016 se pueden encontrar muchas otras enormes ventajas de las que se aprovecha el PLD en los procesos electorales, como la de llegar hasta el 80% de toda la publicidad, con millares de comunicadores pagados por el Estado, con 33 mil empleados temporeros en los organismos públicos, activistas durante el período campaña, y con 39 ministros y altos funcionarios dirigiendo la campaña en cada provincia.

 Si además de eso, los gobiernos del PLD duplican la propaganda pagada desde un año antes de los comicios e incurren en déficits fiscales, como el de 156 mil millones de pesos en el 2012 o 34 mil millones de pesos, entre enero y abril del 2016, y han tenido el control de los organismos electorales, ahora moderado a dos de los cinco titulares de la JCE, no son fruto de  magia política sus recurrentes victorias.

Todos los partidos de oposición conocen de la extrema desigualdad en que compiten en los procesos electorales nacionales, pero aun así han sido incapaces de coaligarse siquiera para forzar algunos límites a los abusos del Estado. En el 2016 con 7 candidaturas presidenciales quisieron reclamar juntos, pero apenas dos semanas antes de la votación, y ni siquiera consiguieron que el presidente de la JCE, el “árbitro” Roberto Rosario, los recibiera.

El pacto político-social

La Coalición Democrática ha partido del planteamiento de que “ninguno de los partidos de oposición y ni todos ellos juntos podrían desplazar el dominio del PLD sobre el Estado y la sociedad, sin una amplia coalición o pacto político-social”, que capitalice las grandes insatisfacciones y anhelos de cambios de importantes segmentos, que han tenido expresión en el movimiento Marcha Verde.

 Se ha planteado capitalizar políticamente la rebelión que se registra en amplios segmentos de las clases medias, que expresan abiertamente su hastío con la malversación, la corrupción, la impunidad, la inseguridad ciudadana, el irresponsable endeudamiento que, como esteroides, sostiene la estabilidad macroeconómica, el colapso de la salubridad y de la seguridad social y con un gobierno que ni siquiera da explicaciones ante escándalos tan mayúsculos como los de Odebrecht, los Tucanos y las bandas de narcotraficantes, explotados en Estados Unidos.

  No se configuran 7 candidaturas presidenciales de oposición para el año próximo, pero los esfuerzos de concertación en una mesa auspiciada por la Coalición Democrática, partiendo de unos “Lineamientos Básicos para un Gobierno de Regeneración Nacional”, tropiezan con los sectarismos, las ambiciones y la renuncia al concierto de la que adolece la sociedad dominicana. Una irreflexiva, y hasta regresiva Ley de Partidos dificulta la constitución del frente electoral.

Otros paradigmas políticos   

 En las consultas sociales de la Coalición Democrática proclamada el 11 de noviembre por unos 500 militantes sociales, ha resaltado el anhelo de nuevos paradigmas políticos, que superen el pragmatismo, el chanchullo, el oportunismo y el clientelismo y cultiven los conceptos de ciudadanía para apelar a un porcentaje considerable de la población sumido en el inmovilismo, y la resignación por su escasa credibilidad en las organizaciones políticas.

El primer reclamo de estos sectores es una novedosa concertación que incluya la incorporación de dirigentes sociales y comunitarios a las candidaturas, afectada por el artículo de la Ley de Partidos que acaba de ser declarado inconstitucional, que prohibía la postulación a cargos electivos de ciudadanos que no tuvieran algún tiempo de militancia partidista.

 Para descontar las ventajas del dominio social del PLD sería imprescindible mejorar la credibilidad atendiendo los anhelos de las clases medias y los dirigentes sociales, incluyendo pequeños y medianos empresarios, religiosos, comunicadores y maestros, por su capacidad para influir en la opinión pública, las redes sociales y sobre los sectores populares, como los empleados domésticos, de los servicios, y los informales que no dependen de ayudas gubernamentales. Y por supuesto con planteamientos de nuevas políticas sociales y económicas que promuevan equidad, justicia y reducción de la extrema desigualdad.   

Una absurda negociación

 Sería contradictorio con la capitalización de los anhelos de cambio, la absurda negociación que pretende rehabilitar al presidente Danilo Medina tras cumplir sus constitucionales “dos períodos y nunca más”, bajo el pretexto de reunificar las elecciones municipales con las congresuales y presidenciales, lo que beneficiaría más al partido gobernante que afronta una confrontación en todo el territorio nacional con 6 mil 687 aspirantes a los 4 mil 113 cargos electivos, y que necesitará tiempo tras las primarias para recomponer su unidad.

 No se transparentan las razones por las que se lanzó el salva vida político a Danilo Medina, 36 horas después que admitió la derrota de su proyecto continuista anticonstitucional, para que recupere poder perdido y pueda reemprenderlo tan pronto pasen los comicios del próximo año. No habría forma de romper la resignación y el inmovilismo frente al PLD partiendo de ratificar el presidencialismo caudillista y continuista que tanto ha dañado la República desde su fundación misma, y premiando a quien ha ejercido el poder en los últimos 8 años. El país se burló de Quique Antún, cuando dos semanas después de proponer la rehabilitación del presidente Medina, proclamó en “mensaje a la nación” que se lanzaba a las calles para liquidar este mismo gobierno.

Hay quienes favorecerían el absurdo proyecto creyendo en promesas de que Danilo Medina “impediría a cualquier precio el retorno de su rival Leonel Fernández al poder”, una apuesta aventurera porque si restauran a Medina el poder perdido, aseguraría el control del nuevo Congreso y negociaría con el eventual candidato Fernández. Si quiere preservar su poder en el PLD, no podría lanzarse contra sus candidaturas, que serían también de los suyos.

Si en el PRM prospera esa negociación, liquidarían las posibilidades del frente político-social y de desplazar al PLD, no sólo en el 2020, sino mucho más allá. Los intereses del peledeísmo bien podrían imponer otro pacto de alternabilidad entre sus dos caudillos, como ya ocurrió en el 2015. Ahora es más difícil, pero no tan absurdo como la rehabilitación de Danilo.-             

Devastador huracán institucional

Por Juan Bolívar Díaz

Con el ánimo sobrecogido asistimos al escándalo del develamiento del enorme entramado de narcotráfico, complicidades,  corrupción e impunidad que se personifica en el ciudadano César Emilio Peralta, hace años denominado “César el Abusador”, revelador del  devastador nivel que ha alcanzado la crisis de las instituciones nacionales.

Que esa banda de delincuentes internacionales haya operado durante dos décadas en la misma cara de las autoridades, traficando miles de kilogramos de drogas, y hayan tenido que intervenir organismos de seguridad de Estados Unidos para que se procediera a su desmantelamiento, es una expresión indiscutible de nuestras vulnerabilidades y de las complicidades con actividades criminales de altos montos.

Peor aún, que se haya montado un espectacular operativo, el más grandes de la historia nacional, con 50 allanamientos al mismo tiempo, y no se capturara a las principales cabezas de la banda de narcotraficantes, indica grave  infiltración de los organismos de seguridad nacional.  Sobre todo cuando quien aparece como líder hacía vida pública y asistía horas antes a un espectáculo artístico en un lujoso hotel.

La ciudadanía se pregunta cuál es el nivel de eficiencia y de corrupción que hay en la Dirección Nacional de Control de Drogas, en la Dirección Nacional de Investigaciones, en los organismos de “inteligencia” de cada una de las ramas de las fuerzas armadas y la Policía Nacional, que no pudieron establecer el origen de la riqueza exhibida por el señor Peralta, quien llegó al extremo de grabar videos sobre relojes valorados en medio millón de dólares, sosteniendo que él no era un riquito de juego, sino un millonario de verdad.

Es difícil no quedar estupefacto al ver los videos y el historial presentados a todo el país por el programa televisivo de la periodista Nuria Piera. Sobrecogen también las crónicas de los periódicos, con detalles inauditos, y que las intervenciones sobre una veintena de empresas, de operaciones públicas como discotecas, casas de cambios, y de otros tantos inmuebles, y autos, y hasta yate de lujo, que se exhibían en las redes, tuviera que ser motorizada por solicitudes de extradición y con la concurrencia directa del Departamento contra Narcòticos (DEA) y del Burò Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos.            

También llama la atención que una decena de discotecas recibieran medio centenar de notificaciones por evasión de impuestos durante los últimos tres años, y no fueran intervenidas, sin que algún organismo de “inteligencia” tomara iniciativa para rastrear al posesionario de tanta riqueza, que repartía propinas en maletines, que pagaba el consumo de decenas de personas en centros de diversión de altos costos.

Este escándalo tiene en común con el de Odebrecht, los aviones Tucanos, Figueroa Agosto y otros, que fue detonado por las autoridades norteamericanas, y que estaban  amparados en la violencia y la corrupción imperantes en el país, como dijo el comunicado del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, horas después del espectacular operativo del martes 20.

Por cierto que ha tenido como repercusión la revelación del principal diario de Boston, de que el beisbolista David Ortiz ha contratado una agencia de investigación de esa ciudad para determinar cuál fue la realidad del atentado criminal que lo afectó el 9 de junio, lo que implicas que, como gran parte de la ciudadanía, él duda de las investigaciones oficiales. Desde  el primer momento se relacionó al Abusador con ese atentado.

 No hay dudas que la credibilidad de todas autoridades y la justicia dominicana está en crisis, tanto que ya hasta los solicitados en extradición por Estados Unidos la aceptan voluntariamente “porque allá la justicia es buena”, y se anuncia que el principal acusado estaría dispuesto a entregarse, pero a las autoridades norteamericanas.

Ante una crisis tan devastadora en cualquier nación de mediana intensidad democrática, el presidente se hubiese sumado públicamente a la consternación pidiendo explicaciones  y  con disposiciones extraordinarias. Ayer se comunicaba que Danilo Medina se había reunido con los organismos de emergencia ante el riesgo de tormenta atmosférica. Pero no se ha informado que hiciera lo mismo con los organismos de seguridad nacional ante el devastador huracán del narcotráfico que desnuda tanta corrupción e impunidad.-