Promese sigue dando ejemplo

Por Juan Bolívar Díaz

Si todas las instituciones del Estado que adquieren medicinas  lo hicieran a través de Promese-Cal como ordena un decreto se habrían ahorrado más de mil millones de pesos cada año. Las farmacias privadas venden en promedio a más de diez veces del precio de compra de la central estatal de acopio.

            Aunque la Central de Apoyo Logístico del Programa de Medicamentos Esenciales (PROMESE-CAL) ha demostrado que comprando medicinas mediante concursos se pueden obtener ahorros multimillonarios, la mayor parte de las instituciones estatales del sector salud lo hacen por su cuenta violando un decreto.

            Once instituciones del Estado invirtieron 3 mil 319 millones de pesos durante el 2007, de los cuales apenas mil 36 millones, equivalentes al 31 por ciento, se canalizaron a través de los concursos de PROMESE, según estadísticas incompletas de la secretaría de Salud Publica.      Además de los mejores precios, que podrían extenderse relativamente a las farmacias privadas, las compras por concursos del organismo garantizan calidad de los productos, transparencia, libre competencia y equidad, y desalientan el contrabando y la falsificación de medicinas.

Concurso ejemplar.  El 22 de Septiembre pasado PROMESE convocó para culminar públicamente un concurso para la compra de medicamentos y materiales clínicos para el próximo año, que suman mil 796 millones de pesos. El 70 por ciento era de medicamentos y el 30 en materiales gastables. A la vista de periodistas y de decenas de representantes de firmas farmacéuticas competidoras, se fueron abriendo las ofertas para escoger las mejores.

            Presentes estaban representantes del Comité Ejecutivo del organismo, y un Comité Técnico del que forman parte los principales funcionarios del sector salud, y un Comité de Licitaciones, presidido por la directora de PROMESE, doctora Elena Fernández Núñez. El mecanismo utilizado y la multitud de testigos  no dejaban duda de la transparencia del proceso. Participaron 58 empresas farmacéuticas, después que 12 fueron descalificadas. En cada oferta se preguntaba a los presentes si tenían alguna observación. No las hubo.

            Hace muchos años que PROMESE comenzó a comprar por concurso, al principio parcialmente. Pero en el período 2004-08, bajo la dirección de la doctora Fernández, todas las adquisiciones, montantes a tres mil 600 millones de pesos, se acogieron al mecanismo de  ley.

La mayoría por la libre. A pesar de que el decreto 991 del 2000 que convierte a Promese en Central de Apoyo Logístico, establece en su artículo tres que todas las instituciones públicas deberán canalizar sus compras a través de “un sistema único y global de suministro”, 8 años después la gran mayoría sigue comprando por la libre y sin licitaciones.

            La propia secretaría de Salud Pública realiza aún la mayor parte de sus compras por cuenta propia. El Instituto Dominicano de Seguros Sociales,  el Plan Social de la Presidencia, el Despacho de la Primera Dama, la Lotería Nacional, Copresida.y los hospitales de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional compran por su cuenta. Senasa viene aumentando sus compras a través de la central estatal.

            La devoción por las compras es tan grande que hasta los hospitales públicos se reservan el derecho de adquirir directamente en el mercado, sin concurso y a precios mucho mayores, una proporción de los medicamentos y materiales que precisan, apelando a las llamadas “cuotas de recuperación” que cobran a los pacientes, o sacrificando parte de sus limitados subsidios.

            Cada vez que se nombra un nuevo secretario de Salud Pública promete canalizar sus compras a través de Promese, pero el proceso ha sido muy lento. Se ignora si algún funcionario público ha impartido órdenes para que se cumpla el decreto 991 y la ley 340-06.

Las compras públicas.  Las once instituciones estatales que adquieren medicamentos invirtieron en ese renglón 3 mil 319 millones 974 mil pesos en el 2007, un crecimiento del 35 por ciento en relación a los 2 mil 455 millones 041 mil pesos que sumaron sus compras en el 2006, según las estadísticas de la Unidad de Cuentas Nacionales de Salud de la secretaría de Salud Pública.

            Esas sumas no eran el total, puesto que la Unidad de Cuentas no disponía del gasto de Senasa ni del despacho de la Primera Dama en el 2007.

El gasto directo de los hospitales públicos tampoco está cuantificado.

            En el 2007 la mayor compradora fue la propia Secretaría de Salud Pública, por un monto de mil 884 millones 610 mil pesos, para un 56.8 por ciento del total, superando a Promese que adquirió medicinas por mil 36 millones 660 mil pesos para un 31.2 por ciento. El tercer gran comprador fue el hospital de las Fuerzas Armadas por la suma de 136 millones 832 mil pesos, un 4 por ciento.

      Es notable que la secretaría de Salud adquiere más de la mitad de los medicamentos, superando ampliamente a Promese que debería ser su canal de compra. Y durante el año que transcurre las proporciones no han variado significativamente, de acuerdo a estimados extraoficiales.

      El día en que todas las compras estatales de medicinas se realicen por concurso se multiplicará el rendimiento de su presupuesto y se economizarán miles de millones de pesos, y presionarán una reducción de los altísimos precios a que la mayor parte de la población tiene que comprar en las farmacias privadas.-

La cifra

69% Es el porcentaje  de la economía que ha logrado PROMESE en este año al adquirir medicamentos esenciales mediante concursos, en comparación con los precios que tenía que pagar por medicamentos en el año 2004.

Notable economía

La central de acopio ha demostrado que las licitaciones públicas  pueden implicar economías de precios en altas proporciones, además de calidad de la oferta, por un seguimiento estricto con análisis periódicos y aleatorios de los suministros. El sistema  se apega a los principios de transparencia, libre competencia y equidad que preconiza la

Ley 340-06 sobre Compras y Contrataciones de Bienes, Servicios y Concesiones del Estado. También al decreto que dio origen a PROMESE, el 2265 del presidente Salvador Jorge Blanco en 1984, actualizado por el decreto 991-00 del presidente Hipólito Mejía en el 2000. Pero es en el gobierno del doctor Leonel Fernández cuando finalmente se hacen todas las compras del organismo por concurso.

      Cuando se revisa el historial de compras de la central de acopio se puede comprobar que en el 2008 se están obteniendo precios menores hasta en 69 por ciento en medicamentos esenciales, en relación a los del 2004, reducción mucho más significativa si se considera la inflación de cuatro años. Por ejemplo en insulina intermedia el ahorro es del 60 por ciento y en metronidazol del 69 por ciento.

      Un cuadro anexo proporcionado por Promese que incluye productos de gran uso, demuestra las enormes diferencias de precios entre sus compras por licitación y los de las farmacias privadas, en general más de diezveces menores y en algunos casos más de veinte veces. Por ejemplo el analgésico acetaminofén lo compran a 3 pesos y en las farmacias cuesta 59.80 pesos, una diferencia de 1893 por ciento. El antiparasitario

Albendazol comprado a 3.89 pesos cuesta 75 en farmacias, 1828 por ciento más.

      Los ahorros son enormes para los que compran en las 450 farmacias populares de Promese. Allí la insulina intermedia la venden a 175 pesos, pero en las farmacias privadas cuesta 779 pesos. Una amlodipina  10mg.comprada a 25 centavos se vende a 5 pesos, pero en las farmacias cuesta hasta 80 pesos. Las diferencias develan los altísimos niveles de ganancia en el negocio privado de las medicinas.

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