Por Juan Bolívar Díaz

Como si se hubiesen puesto de acuerdo, los tres partidos mayoritarios del sistema político dominicano pasarán la prueba de renovar sus cuadros directivos y afianzar la democracia interna en procesos convencionales programados para las próximas cuatro semanas.

El desafío parece ser mayor para los partidos Revolucionario Dominicano (PRD) y revolucionario Social Cristiano (PRSC) que en el último año han pasado por divisiones y fuertes sacudimientos internos, además de pérdida de simpatías en el universo de los electores dominicanos.

Sin embargo, el recién masificado Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en el gobierno, tendrá que hacer ajustes para democratizar sus relaciones internas, sin caer en las confrontaciones que han debilitado a las demás organizaciones políticas arrojando dudas sobre la fortaleza del proceso democrático nacional.

UN FESTIVAL DEMOCRÁTICO

Aunque se había anunciado que el PLD sería el primero en iniciar el proceso de renovación de sus dirigentes el 16 de mayo, informes de último momento indican que el VII Congreso, que lleva el nombre del desaparecido Rafael Kasse Acta, sufrirá un retraso por dificultades en encontrar un local con capacidad para albergar a 2 mil 600 delegados, según reveló la noche del jueves Melanio Paredes, miembro de la comisión organizadora. Ayer viernes se dijo que el inicio sería ahora el jueves 19de mayo.

El Congreso peledeista está programado para efectuarse en varias jornadas hasta culminar el 30 de junio, aniversario del nacimiento de su fundador el profesor Juan Bosch. Además de elegir nuevos dirigentes, entre sus objetivos está aprobar una nueva declaración de principios y reformas estatutarias.

El evento peledeísta llega con cerca de un año de retraso, pues debió efectuarse después de las elecciones presidenciales del año pasado y confronta el riesgo de que el peso del poder político se imponga ratificando su imagen de partido centralizado, ahora bajo la hegemonía del presidente Leonel Fernández y su super ministro Danilo Medina.

El PRD y el PRSC han adelantado sus reformas estatutarias en noviembre y febrero respectivamente para afianzar la democracia interna y ahora afrontan el desafío de elegir nuevos dirigentes y fortalecer sus organismo para dejar atrás las fragmentaciones que les han afectado desde las elecciones de sus candidatos presidenciales para los comicios del 2000.

Para los reformistas el proceso puede significar un nuevo aliento para recuperarse en términos electorales después de haber caído al 8 por ciento en las últimas elecciones presidenciales. Ellos son los que tienen más que renovar y ajustar el partido a una vida de plenitud democrática tras la desaparición de su caudillo el doctor Joaquín Balaguer. Sus elecciones internas están programadas para el 22 de mayo, tras sufrir varios retrasos.

Por su parte el PRD afronta por primera vez en más de una década el desafío de legitimar sus cuadros directivos y producir una renovación que le permita iniciar la recuperación de la imagen y prestigio empañados en su última gestión de gobierno. Inició el proceso tan pronto transcurrieron las elecciones de mayo del 2004. En principio se dijo que la convención sería en noviembre, luego en febrero, y abril

Para fijarse la votación el 5 de junio y la asamblea ratificadora el 5 de julio.

Los tres procesos tienen la común dificultad de poner al día nuevos padrones de militantes que dejen satisfechos no solo a los que aspiran a los cargos directivos, sino también a quienes velan detrás esperando el momento para lanzar candidaturas ya para los comicios congresionales y municipales del 2006, o más allá para los presidenciales del 2008.

TOCAN TAMBORES EN EL PLD

En la medida en que se masifica el perfil del PLD se va pareciendo al de los demás partidos del sistema. Mantiene aún mayores niveles organizativos, aunque con concepciones que para algunos de sus militantes son propias de los partidos stalinistas, pero abundan las denuncias de irregularidades y las confrontaciones grupales.

Este congreso, como nunca antes, ha estado precedido de denuncias de irregularidades y manipulaciones en el padrón, de lo cual se acusa al eje hegemónico mayoritario integrado por el presidente Leonel Fernández y el secretario de la Presidencia, Danilo Medina, quien tiene la ventaja del control de la administración pública, a la vez que es un trabajador de la política de18 horas diarias.

Las denuncias y reclamos de mayor transparencia y democracia interna han sido formuladas especialmente por Luis Incháusti y en menor medida por el senador José Tomás Pérez, la diputada Minú Tavarez Mirabal, y el exvicepresidente Jaime David Fernández. Danilo Medina dijo el jueves a El Nacional que quienes critican la organización del congreso, están motivados por sus posiciones de debilidad, atribuyéndole la intención de “incidentar el proceso”.

Melanio Paredes, miembro de la comisión organizadora, dio explicaciones sobre las divergencias en un coloquio celebrado la noche del jueves por el movimiento cívico Participación Ciudadana sobre los procesos de los tres partidos.

De acuerdo a su visión los problemas se originan en la masificación del partido, que apenas contaba con 12 mil militantes cuando escogió a Leonel Fernández candidato presidencial para los comicios de 1996. Todavía en diciembre del 2000, al iniciarse el Congreso Juan Bosch eran 33 mil. Durante el mismo, que culminó en febrero del 2001, se decidió abrir el partido, suprimiendo requisitos para inscripción, como pasar por círculos de estudios, lo que disparó la matrícula a 1 millón 100 mil al término del año.

Los comités de base que habían alcanzado la cifra de 37 mil, se multiplicarían tras el retorno al poder el año pasado. Para este proceso se llegaron a registrar 81 mil, de los cuales 30 mil no pasaron pruebas como un número mínimo de miembros, por lo cual han quedado validados 51mil. De ahí las denuncias de exclusiones y manipulaciones. Dicen que su padrón registra alrededor de 1 millón 400 mil miembros.

El congreso del PLD conocerá reformas estatutarias, una nueva declaración de principios y nuevos reglamentos para sus procesos internos. A reservas de las modificaciones estatutarias, hasta ahora elegirán por voto directo los 300 miembros del Comité Central, el presidente y el secretario general y los presidentes de los comités provinciales y municipales.

PRSC: LIBERACIÓN O MUERTE

Para Federico Antún, candidato a la reelección en la presidencia, este proceso es absolutamente fundamental para la supervivencia del PRSC. Su gran reto es convertir el sentimiento balaguerista y la representación de los sectores conservadores, que ha sido desde su fundación, en un verdadero partido político, moderno, con capacidad para regirse por sí mismo, sin la sombra del caudillo.

La exposición de Antún en el evento de Participación Ciudadana lució la más vibrante en términos de concepción democrática y modernización partidista. Teme que si los partidos dominicanos no pueden administrar sus diferencias, y si no pactan “un plan de nación para dejar de administrar crisis cada cuatro años”, su colapso y el de la incipiente democracia serán inevitables.

El reformismo se propone por primera vez elegir por voto directo y secreto de todos sus militantes los 1,500 miembros de su Directorio Central Ejecutivo, 125 de la Comisión Ejecutiva y 31 de la Comisión Política, con representación por provincias y municipios. Escogerán específicamente el presidente, secretario general, secretario de Organización y los dos primeros vicepresidentes del partido.

Todavía esta semana trataban de ponerse de acuerdo sobre el número de subdirectorios establecidos en torno a los colegios electorales a nivel nacional. Había disensiones y denuncias. Unos los cifraban en 18 mil y otros hasta en 30 mil. Como en el PLD muchos quedarán fuera por no alcanzar el número mínimo de militantes. Podrían validarse finalmente unos 23 mil, según fuentes partidarias. El padrón sumaría cerca de 400 mil militantes.

Quique Antún dijo que todavía tratan de que la Junta Central Electoral suministre personal para presidir los colegios de votación el domingo 22 de mayo, lo que propusieron a Participación Ciudadana, pero la entidad lo rechazó por no ser parte de su misión arbitrar la vida interna de los partidos. Buscan también contratar una firma privada para auditar el padrón y procesar los resultados de la votación, tarea difícil dado el alto número de cargos en juego y de candidatos.

EL PRD SOBRE ARENA CALIENTE

El PRD, el partido más antiguo y el de mayor vigencia en la historia del país, pasa por su mayor prueba en materia de renovación, tras su tremenda derrota electoral del año pasado y su salida del poder en medio de gran descrédito. Tiene el reto de realizar una elección interna de todos sus cuadros directivos, de abajo hasta arriba en una sola jornada, lo que resulta difícil y peligroso.

En un ambicioso programa de renovación, para suplir el estancamiento de doce años, el PRD busca elegir de un solo tiro presidente, secretario general, secretario de organización, 21vicepresidentes e igual número de vicesecretarios. Además de 5 cargos directivos por cada zona y municipio y 7 por el DN, provincia Santo Domingo y Santiago. Así mismo 5 dirigentes nacionales y 5 municipales por cada frente de masas, que son unos diez.

Con el agravante de que por cada cargo directivo hay múltiples aspirantes, destacándose los 117 que se han postulado para las 21 vicepresidencias. Se ha estimado que cada militante tendría que hacer más de cien escogencias en varias boletas, lo que todavía se discute, en busca de simplificar el proceso y hacerlo menos vulnerable.

Para mantener la esperanza de reflotar, el PRD tiene que pasar dos pruebas. Primero generar algún grado de renovación, sacudiendo una dirección nacional ornada por viejos robles y pinos, muchos de ellos carcomidos o congelados por el paso inexorable del tiempo. Y segundo concluir el proceso sin nuevas fragmentaciones ni mayores disputas.

Tirso Mejía Ricart reconoció los riesgos y desafíos en su exposición la noche del jueves. Advierte la tendencia de las cúpulas a aferrase al poder, en el PRD y en todos los partidos, aquí y en todos los países. En cuanto institución, como el matrimonio, los partidos están llenos de imperfecciones, pero todavía no hemos encontrado una forma de sustituirlos sin que sucumban familia y la democracia, dijo reflexivo.-