El PRSC: Integrarse o morir

Por Juan Bolívar Díaz

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Con moderado optimismo los dirigentes del Partido Reformista Social Cristiano ( PRSC) avanzan en el proceso para la renovación de sus estructuras institucionales y liderazgo nacional que tendrá su primer desafío en el próximo mes de febrero.

Integrarse para la renovación o dejar morir el partido son las únicas opciones viables a juicio de algunos dirigentes consultados quienes expresan confianza en que el partido colorado superará la crisis en que cayó tras la desaparición de su caudillo Joaquín Balaguer.

En la estructura formal del partido, donde sigue la mayoría de los dirigentes nacionales conocidos, sigue expresándose apertura al retorno de los que se han retirado, pero cada vez con pocas expectativas de evitar la definitiva fragmentación del grupo aliado al gobierno, que encabeza el ingeniero Carlos Morales Troncoso.

PRIMERA PRUEBA EN FEBRERO

En el liderazgo reformista las expectativas son que la asamblea para reformar los estatutos pueda celebrarse el domingo 5 de febrero próximo, aunque algunos piensan que sería más avanzado el mes.

El ingeniero Héctor Rodríguez Pimentel, miembro de la Comisión Ejecutiva, cree definitiva esa fecha, lo mismo que el 10 de abril para la Asamblea Nacional que deberá elegir por voto universal al presidente, dos vicepresidentes, el secretario político, secretario nacional de organización, 9 vicepresidentes regionales y un directorio central ejecutivo que estaría integrado por mil 200 miembros. Paralelamente se escogerían también los integrantes de los directorios municipales y provinciales.

Para llegar a esas elecciones previamente el PRSC tendría que culminar el proceso de reorganización de sus subdirectorios, que según Belarminio Ramírez, uno de los más trabajadores dirigentes reformistas y experto en asuntos electorales, se había completado en un 70 por ciento.

Como la asamblea para la reforma estatutaria se realizará primero, entre otras cosas para instituir la elección de los dirigentes por el voto universal y secreto de los militantes, tendrá que ser integrada por los actuales mil miembros del Directorio Central Ejecutivo, delegados de los frentes de masas y uno por cada cinco subdirectorios, explicó Ramírez.

El miércoles y jueves pasado, la Comisión Ejecutiva analizó el proceso, concentrando esfuerzo en el proyecto de reforma estatutaria elaborado por una comisión, y que algunos creen que ha ido más allá de una reforma, para constituir una nueva estructura partidaria.

Entre los dirigentes se discute también la posibilidad de apelar a una amplia colaboración de la Junta Central Electoral en el seguimiento del proceso asambleísta para inspirar confianza y también para que ese organismo compruebe la legitimidad y participación en el proceso. Esto tendría importancia en caso de que el grupo disidente que encabeza el Ingeniero Carlos Morales Troncoso pudiera realizar una asamblea paralela y reclamar la titularidad del partido.

UN PRSC SIN BALAGUER

Muchos de los dirigentes del partido colorado están convencidos de que pueden superar la crisis en que quedó sumido su partido en la primera convención tras la muerte de su caudillo Joaquín Balaguer.

Para el presidente Federico Antún, como para Belarminio Ramírez, de lo que se trata es de un proceso de reforma democrática que siente las bases de supervivencia del partido ya sin un padre tutelar, bajo el convencimiento de que agrupa a suficientes políticos profesionales con vocación para mantenerse en la actividad y rescatar una organización con fuerte tradición.

Berlarminio Ramírez, autor de varios libros sobre el proceso electoral dominicano y promotor de formación política en el PRSC, es de los más optimistas. Plantea que “ya todos los reformistas se han dado cuenta que la única alternativa es integrarse a la reorganización del partido”, una especie de integrarse o morir, porque los que quieren seguir en la actividad política se van dando cuenta de que no llegan lejos como cola de los otros partidos, donde serán considerados advenedizos.

Licelott Marte de Barrios, tal vez la reformista más aceptada en los diversos sectores nacionales, prefería un proceso de renovación más lento y un proyecto de reforma estatuaria más moderado para superar la crisis que estalló con la elección de su primer candidato presidencial tras la muerte de Balaguer, en la convención del 30 de marzo del 2003. Considera que después de un liderazgo como el de Balaguer, la renovación partidaria no se puede precipitar de golpe.

Con más sentimiento de filiación que optimismo, y aunque mantiene algunos reparos, la doctora Marte participa en el proceso de renovación convencida de que la mayoría de los reformistas no va para ningún otro partido, que lo único que les queda es trabajar para mejorar el suyo. Estima que lo fundamental es recuperar la institucionalidad política perdida, “o, si se quiere, formalizar la que Joaquín Balaguer no permitió que se desarrollara”.

Quique Antún, revelado como un gran trabajador de la política, dedica gran parte de sus energías a la recuperación del PRSC y mantiene optimismo de que superarán la crisis que está por cumplir dos años, y que aprenderán a caminar definitivamente sin el sostén ya inexistente de Balaguer.

INTEGRADOS LOS TERCERISTAS

Los recientes temores de que pudiera estarse ampliando la disensión en la familia reformista con la constitución de un tercer sector parecen haberse diluido ya que las cabezas de este grupo se han integrado a los preparativos de las asambleas estatutaria y eleccionaria.

Al comenzar el 2005 la Revista Clave Digital publicó un intercambio de cartas entre un “Grupo de Reflexión” y Antún, que parecía interpretarse como el surgimiento de una nueva fragmentación. Además de Licelott Marte, la carta la firmaban otros reformistas reconocidos como Alexandra Izquierdo, Víctor Bisonó, Modesto Guzmán, Noé Sterling y Milton Ginebra.

En su carta a Antún criticaban el proceso reorganizativo y sugerían un plebiscito para que la militancia expresara su apoyo o rechazo de la actual dirección del partido, como paso previo a la reforma estatutaria y la renovación de las estructuras dirigenciales.

Antún les respondió pidiéndoles que se integraran a los trabajos organizativos y argumentando que la próxima asamblea eleccionaria “puede perfectamente tener el carácter plebiscitario o de referéndum que ustedes planean”.

Licelott Marte aseguró que ella y los demás integrantes del Grupo de Reflexión están integrados al proceso desde sus posiciones en la Comisión Ejecutiva, y lo ve con reservado optimismo.

Ella precisa que el Grupo de Reflexión no es una tendencia ni una fragmentación, sino más bien una corriente de pensamiento que busca aportar para la institucionalización del PRSC, para ayudar a salvar muchas de las contradicciones internas.

En el fondo, la doctora Marte parece temer que se esté precipitando el proceso, que todavía no estén atados todos los cabos para que se haga la reforma adecuada al cuerpo del reformismo y se superen las fragmentaciones.

Otro dirigente que ha mantenido reparos al proceso es el presidente de la Comisión Técnica del PRSC, ingeniero Guillermo Caram, pero aunque con pesimismo, se mantiene apegado a la institucionalidad del partido.

DAN POR PERDIDO EL GRUPO MORALES

En lo que coinciden todos los consultados, incluyendo a Antún, Marte de Barrios, Ramírez, Héctor Rodríguez y Guillermo Caram, es en que el grupo que encabeza el ingeniero Carlos Morales Troncoso, integrantes de lo que se ha llamado Consejo Presidencial Reformista, está más en el mundo del Partido de gobierno que en el PRSC.

Aunque todos coinciden en señalar que las puertas del partido seguirán abiertas para los que quieran retornar, se muestran pesimistas sobre las posibilidades de total reunificación.

El Consejo Presidencial Reformista está embarcado en un proceso paralelo para una asamblea nacional, también previa reforma estatutaria, que culminaría en mayo. Pero en las reuniones provinciales pregona desde ya una alianza con el Partido de la Liberación Dominicana para llevar candidatos comunes en los comicios legislativos y municipales del año próximo. Así ocurrió el pasado domingo en La Romana.

Para Quique Antún carece de sentido hablar ahora de alianza, cuando se trata de renovar el partido. Deja las puertas abiertas al retorno de Morales y su grupo, pero considera que “ellos están en una actitud de perturbación”. Luego pregunta sobre qué base van a llevar a reformistas como candidatos. “Será en la boleta del PLD”, responde él mismo.

Licelott Marte, en cambio, cree que ellos podrán constituir otro partido para aliarse al PLD. Podrán sentirse reformistas pero extraños, en este momento están en el gobierno, aduce.

Belarminio Ramírez es el más duro al enjuiciar el grupo disidente. Entiende que ese sector va a quedar borrado del escenario partidista, “se fueron para quedarse”, que se integrarán al partido de gobierno, al que atribuye un plan para liquidar el PRSC en aras de un bipartidismo que deje al PLD como predominante.

Cuando se le recuerda que desde el poder se puede repartir y atraer reformistas acostumbrados a vivir del Estado, Ramírez no titubea en afirmar que ese grupo no ha podido responder ni en lo más mínimo a las expectativas que crearon de cargos, de empleos en el gobierno, por lo que ya muchos se habrían decepcionado.

Por encima de todas estas consideraciones lo real es que el PRSC afronta el desafío de salir airoso de las asambleas estatutaria y eleccionaria. Están obligados a entenderse, a salir fortalecidos. Es cuestión de integrarse e institucionalizarse o dar un paso más a la dispersión.-

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