El metro podría ser el hoyo de Leonel

Por Juan Bolívar Díaz

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La decisión de construir un tren subterráneo o metro en la ciudad de Santo Domingo, podría ser clave para la suerte del gobierno del presidente Leonel Fernández, quien buscaría inscribir su nombre entre los grandes constructores de la urbe, pero podría quedar atrapado en un hoyo financiero con alto costo político.

Aunque el gobierno abrió esta semana una consulta pública sobre la conveniencia de la obra, fuentes bien informadas aseguran que la decisión está tomada hace tiempo, pero se busca medir el nivel de oposición que tiene en la opinión pública esa solución al problema del transporte urbano capitalino.

Más allá de si se han hecho todos los estudios y analizado sin prejuicio las diversas opciones para mejorar el transporte capitalino, la discusión y los riesgos están centrados en el costo de construir un metro en medio de los apremios económicos por los que atraviesa el país.

UN SUEÑO DE LEONEL

Un sueño de político que podría resultar muy caro fue la reacción del famoso arquitecto catalán Ricardo Bofil, cuando se le habló del proyectado metro para la ciudad de Santo Domingo.

Coincidió con el diseñador de la obra, ingeniero Diandino Peña, quien lo declaró así poco después de ser designado en agosto pasado como secretario de Estado encargado del Metro de Santo Domingo, según el Listín Diario del 16 de septiembre. El funcionario lo reconoció el pasado lunes 7 poco antes de su presentación en el Consejo de Gobierno, durante un encuentro que sostuvo con ejecutivos de medios de comunicación social.

Por la concluyente exposición de Peña, que “vendió brillantemente el proyecto”, los presentes salieron con la convicción de que la decisión está tomada y simplemente se está llenando el expediente de la consulta. Aunque también se dice que algunos cercanos al presidente que temen por los costos de la obra, abogaron por la consulta para medir la aceptación en la opinión pública y dejar abierta la puerta a su revocación.

Fuentes bien enteradas aseguran que alrededor de 70 personas trabajan ya en el proyecto, incluyendo no solo personal técnico de planificación, arquitectura, ingeniería y finanzas, sino también sociólogos y trabajadores sociales que ya han contactado a familias que serían desalojadas para dar paso al largo túnel.

La sorpresa se había producido el mismo 16 de agosto, cuando tras su juramentación el presidente Fernández nombró a Diandino Peña secretario de Estado para el metro de Santo Domingo. Su papel indica, bajo el escudo dominicano a colores: Oficina del Metro, Santo Domingo.

Si como afirma el funcionario se analizaron diversas opciones, incluyendo sistemas a nivel de la calle con buses, trolleybuses y tranvías, y elevados como el monorriel, eso sería antes de agosto, puesto que ya su designación marcaba la decisión. Pero además, profesionales de la ingeniería estiman que era imposible analizar todas esas opciones y optar por un metro en menos de 6 meses.

Entre los factores que llevaron a la decisión del metro, Diandino Peña citó que era  el más viable y eficiente en la ruta de la avenida Máximo Gómez, que considera la de mayor movimiento de pasajeros, que disminuiría la contaminación,  crearía empleos, produciría una revalorización urbana, modernización del sistema de drenaje pluvial y sanitario (en la zona) y que “generaría orgullo nacional”.

EL METRO MÁS BARATO

Tal como se ha presentado, y en contradicción con los criterios dominantes,  el metro de Santo Domingo podría resultar el más barato del mundo. Al menos la primera etapa de 10 kilómetros con 11 estaciones y 11 trenes, con su propio sistema de energía eléctrica, todo por la modesta suma de 326.69 millones de dólares, lo que significa 32 millones de dólares por kilómetro.

Ese costo está muy por debajo de los parámetros internacionales. El mismo ingeniero Peña reconoció que el metro de San Juan, Puerto Rico, ha costado 2,200 millones de dólares con 17.2 kilómetros, para promediar 127.9 millones de dólares por kilómetro. Cuando se inició su construcción en 1996, su estimado era de mil 250 millones de dólares, lo que significa que casi se duplicó.

El funcionario dominicano atribuye a la mano de obra el alto costo de los portorriqueños, pero el peso de la misma en la totalidad no es tan decisivo si se tiene en cuenta que para el túnel de Santo Domingo Peña calcula sólo 99 millones de dólares, apenas el 30 por ciento del total. Se supone que gran parte del restante 70 por ciento serán equipos y materiales con menores diferencias de costos entre las dos islas.

Cada kilómetro del metro dominicano saldría a la cuarta parte del de San Juan. Pero los informes disponibles indican más incongruencias. El de la vecina isla  es casi todo elevado, sólo tiene bajo tierra 1.9 kilómetro, es decir menos de la octava parte, lo que costó 478 millones de dólares, 251 millones de dólares por kilómetro de túnel. Aquí el kilómetro de túnel saldría por 10 millones de dólares, apenas el 4 por ciento.

El metro de Santo Domingo saldría tan barato, de acuerdo a sus promotores, que la inversión sería recuperable en menos de 5 años, por los beneficios que arrojaría en ahorro de dinero y tiempo para sus usuarios y desahogo de las vías superficiales. Peña estima los beneficios sociales en 376.8 millones de dólares en sus primeros 5 años.

También es sorprendentemente bajo el estimado de la tarifa para los usuarios, entre 5 y 10 pesos, a nivel de los autobuses de la OMSA que además cuestan un subsidio estatal mensual de unos 80 millones de pesos. También muy por debajo de las tarifas mundiales para transporte subterráneo, entre uno y 2 dólares. Y aún así en muchos países el Estado tiene que subsidiarlo décadas después de construidos.

Otro récord que podría establecer la ingeniería dominicana es el tiempo estimado para la construcción de la primera etapa del metro de Santo Domingo, de 3 a 3 y medio años. El de San Juan se estimó para 5 años y casi se duplicó, aún cuando solo la octava parte está bajo tierra.

INDUDABLES BENEFICIOS

Es indiscutible que el transporte subterráneo conlleva grandes beneficios, por la rapidez, porque descongestiona las calles y por los volúmenes que transportan los trenes.

Para los que se mueven en la ruta programada, desde el río Isabela hasta el Centro de los Héroes, por la avenida Máximo Gómez y curveando para cubrir la Universidad Autónoma, sería una verdadera bendición y un privilegio. Como para los propietarios de solares y promotores de vivienda en su área de influencia. También reduciría las dificultades del tránsito norte sur en la ciudad.

Si el costo real fuere el estimado y se consiguiera el financiamiento internacional a tasa de interés entre 4 y 5 por ciento, como estima la Oficina del Metro Santo Domingo, el gobierno podría anotarse un gran éxito y el presidente Fernández  inscribiría su nombre junto al de los grandes constructores de esta capital, desde Nicolás de Ovando hasta Trujillo y Balaguer.

De lograrse el metro a esos costos de construcción y entre 5 y 10 pesos el pasaje, habría que proseguir de inmediato construyendo tres o cuatro líneas adicionales, para completar el éxito. En tal caso habría que dar oportunidad, mediante una reelección, a que el presidente Fernández terminase la obra.

Pero mientras tanto, lo cierto es que ya se está invirtiendo en el metro y todavía no se sabe quién es que va a prestar gran parte del financiamiento a menos del 5 por ciento, es decir a la mitad del costo de los bonos soberanos y del financiamiento privado internacional.

Las dudas son legítimas, sobre todo teniéndose en cuenta el pacto contraído hace 12 días con el Fondo Monetario Internacional que impone restricciones al endeudamiento, a la inversión y al gasto en general, con un presupuesto que redujo la proporción de educación a la mitad del anterior período gubernamental de Fernández.  .

De ahí que el representante del organismo internacional adelantara advertencias, seguro recordando que en poco más de año y medio fracasaron tres negociaciones con el pasado gobierno. La primera por la quiebra del Banco Nacional de Crédito que conllevó una emisión del Banco Central de 14 mil millones de pesos; la segunda por la locura de la recompra de las distribuidoras de energía; y la tercera por el absurdo intento reeleccionista de Hipólito Mejía.

El metro podría ser para el gobierno de Fernández lo que fueron en términos financieros los elevados, el puente y el aeropuerto, emprendidos en su período 1996-2000, que concentraron la inversión y le obligaron a paralizar unas dos mil obras, medianas y pequeñas en todo el país.

Hay quienes estiman que esa concentración de la inversión fue en parte responsable de que el PLD quedara en un 24 por ciento en las elecciones presidenciales del 2000. También de que ganara su único senador en el DN en el 2002 y estuviera cerca de lograrlo en la provincia Santo Domingo y en Santiago.

CÁLCULOS DE DIANDINO PEÑA

Una pregunta que Diandino Peña evadió en el encuentro con directores de medios fue por qué razón sus cálculos fallaron cuando siendo secretario de Obras Públicas estimó los costos de los Juegos Panamericanos, de los elevados y del aeropuerto de El Higuero. En los tres casos los costos resultaron muy superiores a lo anunciado en principio.

Cuando se anunció la construcción del aeropuerto que sustituiría el de Herrera se dijo que costaría 200 millones de pesos, según lo recoge la edición del periódico El Siglo del 24 de junio del 2000. En el mismo diario el 1 de septiembre de ese año, el nuevo secretario de Obras Públicas, Miguel Vargas Maldonado, dijo que en principio la obra fue estimada en 300 millones de pesos, pero ya el gobierno saliente le había invertido 600 millones, y faltarían otros 500 millones de pesos para terminarla.

Cuando se inauguró el aeropuerto, bautizado con el nombre de Joaquín Balaguer, el 27 de enero del 2004, el gobierno publicó una página en el Listín Diario y otros periódicos, donde se ofrecieron los siguientes costos: por parte del Estado, mil millones de pesos más 4 millones 470 mil 552 dólares. Y por Aeropuertos Dominicanos, Aerodom, que lo concluyó 27 millones 763 mil 139 dólares.

Las dos partidas en dólares sumaron 32 millones 233 mil 691, que a una tasa de 40 pesos por dólar, implicaba mil 289 millones 347 mil 640 pesos. El costo total en pesos habría sido 2 mil 289 millones 347 mil 640 pesos, más de 11 veces lo anunciado originalmente. Vale recordar que muchos se opusieron al aeropuerto, que se advirtió que el lugar era inadecuado y que el gobierno no tendría ni tiempo ni recursos para terminarlo. El doctor Leonel Fernández dijo entonces que era una decisión del presidente de la República. Y todavía no aterriza allí el primer avión, más de un año después de su inauguración.-

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