El intento continuista tendría costo político

Por Juan Bolívar Díaz

            La prolongación de las tensiones generadas por el proyecto reeleccionista auspiciado por legisladores perredeistas y funcionarios gubernamentales podría tener un alto costo político, dado el rechazo y las corrientes divisionistas generadas al interior del partido de gobierno.

            La introducción de la reelección presidencial en el debate de reforma constitucional por un sector del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) ha provocado un acercamiento entre los líderes de los partidos de oposición, Joaquín Balaguer y Leonel Fernández, a menos de 6 meses de las elecciones legislativas y municipales.

            Mientras los dos ex-presidentes se reunían el martes 27 de noviembre, el proyecto de reformas constitucionales aprobado precariamente por el Senado parecía naufragar en un creciente rechazo de los diputados, incluida una proporción significativa de los perredeístas.

Camino equivocado

            La oposición generada por la acelerada aprobación senatorial de la reelección presidencial ha abarcado un amplio espectro de la opinión pública, a través de los comunicadores sociales, los líderes de la oposición que denuncian la violación del Pacto para las Reformas Constitucionales suscrito en septiembre, y por notables dirigentes del mismo partido blanco.

            Tal como se había advertido, los reformistas han demostrado que su tradición continuista no llega tan lejos como para abrirle el camino de la reelección al presidente Hipólito Mejía. Mientras el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se aferra al pacto firmado por los tres partidos mayoritarios y el Presidente de la República.

            La presidenta de la Cámara de Diputados, ha mostrado que no tiene ningún interés en precipitar el conocimiento de la reforma constitucional, insinuando que podría dormirla hasta el próximo año, al proclamar que su prioridad será el conocimiento del proyecto de presupuesto para el 2002, que todavía no llega al Congreso, cuando retorne de un viaje que hará al exterior la semana próxima.

           Como quien no quiere la cosa, la doctora Rafaela Alburquerque dejó caer el miércoles que su líder, el doctor Joaquín Balaguer, lo que favorece es la aprobación del pacto tripartido para la reforma de la Constitución.

            Lo mismo había dicho el senador José Hazim, cuando explicó su retiro de las sesiones en que el Senado aprobó el proyecto perredeísta que agregó la reelección presidencial a los puntos previamente acordados.

            Pero demostrando una precaria interpretación de los signos políticos, el senador Darío Gómez, uno de los más entusiastas promotores del proyecto perredeísta, todavía expresaba su confianza en que el doctor Balaguer le daría su respaldo.

Militante oposición

            El rechazo del agregado reeleccionista no sólo ha sido de la oposición, sino incluso en el mismo PRD. Algunos de sus diputados han mostrado militancia en la oposición a la pieza, al punto de promover la firma de un documento en el que reivindican el Pacto tripartito.

            Unos treinta diputados perredeístas habrían firmado el planteamiento y se asegura que podrían llegar a la mitad de los 73 con que cuenta el partido blanco en la cámara baja. Una veintena serían más que suficientes para, junto a los reformistas y peledeístas, impedir la aprobación de la ley de convocatoria de la Asamblea Nacional. Más difícil aún sería restaurar la reeelección para lo que se requiere las dos terceras partes de los legisladores. En el Senado sólo la mitad aprobó el proyecto.

            En el liderazgo perredeísta también aumentó el rechazo al proyecto continuista. Al presidente Mejía y el presidente del partido Hatuey de Camps, se sumaron con firmeza la vicepresidenta Milagros Ortiz Bosch, el canciller Hugo Tolentino Dipp, el presidente en funciones Tony Raful, y las dirigentes Ivelisse Prats de Pérez, y Sofía Leonor Sánchez Baret, entre otros.

            Para de Camps el proyecto reeleccionista es un desafío fundamental, dado el enfrentamiento que ha sostenido con sus promotores del área gubernamental, algunos de los cuales no ocultan su interés en desplazarlo de la presidencia del partido y de restarle posibilidades de convertirse en candidato presidencial.

            De ahí que las crónicas periodísticas insistan en indicar que sus seguidores en la Cámara de Diputados encabezan la resistencia al proyecto. Desde luego, hay diputados y diputadas opuestos por convicción, que no tienen que ver con las expectativas de Hatuey de Camps.

           Entre tanto, de Camps ha fortalecido su imagen en la opinión pública, apareciendo como coherente con los planteamientos históricos del partido, y como promotor y defensor del consenso con las demás organizaciones políticas y la sociedad civil.

            Mientras los nuevos promotores de la reelección han tenido que defenderse de las persistentes versiones de que algunos todavía acarician el despropósito de la autoprolongación del período legislativo, cosa cada vez más remota si se tiene en cuenta que los partidos de oposición ya están escogiendo sus candidatos para los comicios de mayo próximo.

Acercados Balaguer y Leonel

            Tal vez el acontecimiento político más significativo de la semana haya sido la reunión entre los doctores Leonel Fernández y Joaquín Balaguer, que se han vuelto a juntar por primera vez desde que el primero concluyó su gobierno hace 15 meses.

            Aunque se dijo que en la conversación de una hora no se tocó el tema de la restauración de la reelección, para todos los observadores resultó obvio que el mismo fue que impulsó el reencuentro. Por lo menos creó las condiciones para que los dos mayores partidos de la oposición descongelaran sus relaciones y coincidieran en rechazar un proyecto surgido del perredeísmo y su gobierno.

            No faltaron, de inmediato, las especulaciones y versiones de que el encuentro podría ser el inicio de un acercamiento con miras a algunas concertaciones provinciales para enfrentar al PRD en los comicios del próximo año. Se atribuyó a Leonel Fernández haber resaltado los riesgos de que el partido de gobierno conserve el control del Congreso.

            Por supuesto que sería precipitado aventurar que la reunión marcará una nueva alianza PRSC-PLD que no figura en la agenda de los reformistas. Algunos de sus voceros se adelantaron a advertir que la línea del partido es contar con sus propias fuerzas para la cita legislativa y municipal del próximo mayo.

            Pero es obvio que los dos partidos coinciden en el objetivo de restar al PRD una parte de los 24 senadores, más de 80 diputados y 95 síndicos que ganó en los comicios congresionales y municipales de 1998.

            A ambos le conviene la prolongación de la confrontación por la reelección, en particular a los reformistas, que se reivindican como coherentes mientras ridiculizan a quienes los acusaban de continuistas y ahora en el poder quieren transitar ese viejo camino.

             Para Balaguer en particular el nuevo reeleccionismo perredeísta es una justificación histórica y no tiene que negar su apoyo al mismo, basta con reivindicar el pacto tripartito, con lo que implícitamente acusa a los perredeistas de farsantes.

Un PRD desorientado

            Reformistas y peledeístas sacan beneficio de un PRD que aparece desorientado, desandando su propia historia, disperso y en camino de enfrentamientos internos.

            Mientras los gobiernistas se enfrentan entre sí los dos partidos de oposición están en pleno proceso de elección de sus candidatos. El PRSC lo hará este fin de semana, anunciando que movilizará 200 mil militantes en la selección. El PLD lo aplazó para la semana próxima.

            En cambio en el PRD no han podido ponerse de acuerdo en una fecha firme y ni siquiera hay certidumbre sobre si esta vez podrán elegir sus dirigentes a todos los niveles para ganar legitimidad democrática y garantizarse autoridades internas en capacidad de contener los tradicionales desbordamientos de la democracia subdesarrollada.

            Con la acusación del presidente perredeísta de que un sector gubernamental intenta asaltar la dirección del partido quedó en suspenso la reunión del Comité Ejecutivo Nacional que discutiría el calendario de las elecciones internas pendientes. La posterior ofensiva de ese sector gubernamental que promovió el proyecto reeleccionista, no desbrozó el camino, sino que agregó escollos.

            Con el panorama actual, cargado de tensiones, parece poco recomendable que el ejecutivo perredeísta se aboque a la discusión del calendario electoral, sin que se profundicen las diferencias y crezcan las tentaciones por las exclusiones.

              Una vez más, el perredeísmo se juega su unidad en un proceso interno. Pero también se expone de nuevo al cansancio de la ciudadanía frente a un partido que en el poder se empeña en la pugnacidad y el divisionismo. Por ese camino nadie debe descartar que los electores cobren en mayo, como hicieron hace 4 años a los que entonces creían que el poder es para arrollar.

               Sobre todo cuando quedan lejos las promesas de redención nacional, que no han podido concretarse siquiera en planes efectivos de combate a la pobreza.- .

Leave a Reply

Be the First to Comment!

Notify of
avatar
wpDiscuz