Por Juan Bolívar Díaz
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Alrededor de 3 millones 700 mil electores y electoras acudirán a las urnas en los comicios presidenciales de mañana domingo, equivalentes al 74 por ciento de los 5 millones 20 mil 703 habilitados para ejercer el sufragio en 12 mil 203 colegios electorales, lo que implica que para ganar la presidencia se requerirían un millón 850 mil votos.

La novedad de estas elecciones es que por primera vez en la historia nacional se ejercerá el voto en el exterior del país, para lo cual actualizaron su registro electoral 52 mil 440 ciudadanos y ciudadanas en 11 ciudades de América y Europa, equivalentes apenas al 1 por ciento del padrón nacional de electores.

Pese a la desconfianza que ha prevalecido a lo largo de la campaña electoral, esta sería la sexta votación libre realizada por la nación en los últimos 8 años y las encuestas indican claras tendencias para los dos primeros lugares, con posibilidades de que el presidente se decida en la primera vuelta, como ocurrió hace 4 años.

[b]769 mil electores más[/b]

El padrón electoral para estos comicios fue cerrado con 5 millones 20 mil 703 electores y electoras, superior en 769 mil 485 a los 4 millones 251 mil 218 que lo integraban para las anteriores elecciones presidenciales, en el 2000.

Hace 4 años ejercieron el sufragio 3 millones 236,906 personas, con una abstención del 24 por ciento, inferior en unos 3 puntos al promedio de las votaciones para comicios presidenciales de los últimos 26 años. La mayor abstención se registró en los comicios de 1990, con un 40 por ciento, pero generalmente ha oscilado alrededor del 25 por ciento. La más baja, 21 por ciento, fue en la primera vuelta de 1996. En las elecciones congresionales y municipales de 1998 y 2002 la abstención ha rondado el 49 por ciento.

El ausentismo debería ser algo superior al del 2000, tomándose en cuenta que entonces se estrenaba un nuevo padrón, aunque ahora la eliminación del llamado colegio cerrado incentivaría el voto. Las emigraciones hacia el exterior y en el interior del país tienden a generar una franja de abstencionistas forzados, lo que se habría reducido si los residentes fuera del país hubiesen actualizado su registro en mayor proporción.

Con una votación del 74 por ciento, los que acudirían a las urnas mañana domingo ascenderían a 3 millones 715 mil. Si se le resta el 1.3 por ciento de votos anulados en el 2000, los sufragios válidos serían 3 millones 666 mil 705, lo que implica que para uno de los candidatos ganar en este primera vuelta requeriría obtener un millón 833 mil 353 votos, equivalentes a la mitad más uno.

Hace 4 años el agrónomo Hipólito Mejía obtuvo 1 millón 593 mil 231 votos repartidos entre 7 partidos que lo apoyaron. Ese total ascendió al 49.87 por ciento de los votos válidos. Le faltaron 4 mil 178 para la mayoría absoluta, pero fue declarado electo cuando el ingeniero Danilo Medina, quien obtuvo menos del 25 por ciento, renunció a participar en la segunda vuelta a la que tenía derecho.

Del total del padrón 2 millones 521 mil 601 son mujeres y 2 millones 499 mil 102 hombres, lo que implica que hay 22 mil 499 mujeres más.

Más del 70 por ciento se concentra en las áreas urbanas y en los grandes centros poblacionales. Casi el 54 por ciento de los empadronados están localizados en los 12 mayores municipios, dominados por las grandes ciudades: Distrito Nacional, Santo Domingo Este, Santiago, Santo Domingo Oeste y Norte, La Vega, San Francisco de Macorís, San Cristóbal, La Romana, San Pedro de Macorís, Moca y Puerto Plata.

Once provincias y el Distrito Nacional, con 8,857 colegios de votación, 72.6 por ciento del total, concentran el 73.7 por ciento de los electores. Esas provincias son Santo Domingo, Santiago, San Cristóbal, La Vega, Duarte, Puerto Plata, San Pedro de Macorís, San Juan, Espaillat, La Romana y Azua.

Las provincias de menos electores son las fronterizas Pedernales, con apenas 12 mil 629, Independencia con 26 mil 342 y Elías Piña, que registra 33 mil 654.

Nueva York tiene el 46 por ciento del padrón del exterior del país, para un total de 24 mil 333. Le sigue New Jersey con 6 mil 392 y Madrid con 5 mil 953. Tampa tiene la menor cantidad de electores con 224. Orlando y Montreal 318 y 404 respectivamente. En cada una de estas tres sólo habrá un colegio de votación.

[b]La sexta elección libre[/b]

En una nación que sólo registra una docena de elecciones libres en sus 160 años existencia, es significativo que la de mañana sería la sexta consecutiva, contando las dos de 1996.

Aunque el proceso electoral ha estado revestido de incertidumbres y desconfianzas, primero por la elección de una Junta Central Electoral sin consenso entre los partidos, y luego por un proyecto reeleccionista que en la historia nacional siempre ha implicado fraude, se llega a la votación en buenas perspectivas de transparencia, por encima de temores aún prevalecientes.

Se anota que la campaña ha estado manchada por uso de los recursos estatales por parte de la candidatura a la reelección, beneficiaria también de un amplio aparato comunicativo en manos del Estado y la violencia política ha cobrado unas 5 vidas con una decena de heridos, pero estos vicios han estado presentes en casi todos los comicios, incluidos los anteriores presidenciales del 2000, aunque en menor proporción.

Hasta comienzos del mes pasado abundaron las denuncias de supuestas irregularidades, la mayoría de las cuales fueron infundadas, como el Adislocamiento@ de más de 700 mil electores, que luego se ha admitido que son los mismos reubicados de colegios y locales de votación en el 2000 y 2002, sin que implicara dificultades para votar.

También desaparecieron los cuestionamientos sobre unos 42 mil electores, menos del 1 por ciento del padrón, que aparecen sin fotografía, y en torno a unos 6 mil que quedan todavía con más de una cédula pero con una sola validada.

La mayoría de las incertidumbres sobre la Junta Central Electoral también se han reducido y los jueces han recibido reconocimiento en las últimas semanas por haber atendido los reclamos de auditorías y verificación del padrón, de mejoramiento del sistema informático y de pruebas sobre el sistema de transmisión y procesamiento de los cómputos.

La generalidad de los actores políticos y de las organizaciones nacionales e internacionales que observan el proceso están acordes en considerar el sistema electoral dominicano como difícil de vulnerar y transparente. El padrón fotográfico está en manos de los partidos desde hace dos meses y a disposición del público en internet. Y casi todas las decisiones del arbitraje electoral se han adoptado con participación de los representantes de los partidos.

Para esta ocasión se han adoptado nuevas providencias encaminadas a reducir fraudes como la plastificación de las actas de los colegios y entrega de copias a todos los delegados partidarios para evitar alteraciones. Para reducir la posibilidad de compra de cédulas se dispuso expedir duplicados hasta ayer, cuando quedó cerrada la campaña.

Una red nacional de observadores electorales, integrada por casi 7 mil voluntarios, una activa coalición de organizaciones sociales, una comisión de seguimiento a los trabajos de la JCE integrada por el Diálogo Nacional y más de 200 observadores de numerosas organizaciones internacionales, contribuyen a las expectativas de que las elecciones puedan resultar limpias.

A ello se suma la firme promoción de elecciones libres por parte de las delegaciones de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. Hasta sectores empresariales y eclesiales que en el pasado fueron indiferentes o cómplices de los fraudes electorales y que antes objetaban a los observadores nacionales e internacionales, son ahora celosos vigilantes del proceso.

[b]Elección en primera vuelta?[/b]

Si se acepta la validez de las encuestas de las tres firmas consideradas independientes, con aceptación en el país desde hace más de dos décadas, las de Penn & Schoen, Hamilton y Gallup Dominicana, las perspectivas en términos de resultado lucen más definidas que nunca, con grandes distancias entre los contrincantes, a diferencia del 2000 cuando segundo y tercer lugar aparecían cerrados y así terminaron, cada uno sobre el 24 por ciento.

Las preferencias se han concentrado en los tres partidos mayoritarios y las otras 8 candidaturas apenas consiguen fracciones, sin que se vislumbre el llamado a ocupar el cuarto lugar.

Todos los actores y analistas aceptan que el candidato del Partido de la Liberación Dominicana y otros seis grupos políticos, Leonel Fernández, encabezará el resultado de la votación de mañana. Lo que se cuestiona es si podrá quedar electo en la primera vuelta como registran las encuestas reconocidas.

Las siete encuestas de esas tres firmas realizadas entre enero y mayo arrojan un promedio del 58 por ciento para Fernández, 22 por ciento para el presidente Hipólito Mejía y 14 por ciento para el candidato del Partido Reformista Eduardo Estrella.

En las cinco encuestas entre abril y mayo, los promedios son de 56.8 para el primero, 26.0 para el segundo y 13.1 para el tercero. La última, de Gallup Dominicana publicada ayer viernes por el Diario Libre arrojó 53.6 para Fernández, 29.9 para Mejía y 10.3 para Estrella.

La recuperación de la candidatura perredeísta podría llevarla sobre el 30 por ciento, pero si la reformista sigue en declive o estancada, aún así la peledeísta podría alcanzar la mayoría absoluta en la votación de mañana.

La crisis económica pesa contra la candidatura reeleccionista, aunque una gran parte de los factores que la determinaron son de orden externo como la desaceleración de las economías internacionales y la caída del turismo 2001-02, y 4 años de altos precios del petróleo. La responsabilidad del ingrediente financiero de la crisis es compartida entre los gobiernos de Mejía y Fernández, pero mientras el actual paga el costo político, irónicamente el anterior resulta el beneficiario.

Lo que arrojan las encuestas y la percepción generalizada entre los observadores y analistas indica la posibilidad de una elección en primera vuelta, mucho más clara que en el 2000. Aunque nadie debe descartar una sorpresa y que haya que volver a votar el 30 de junio.